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  • Mente y Cerebro
  • Enero/Febrero 2007Nº 22

Biología molecular

Bases moleculares de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un proceso neurodegenerativo insidioso, progresivo e incapacitante. ¿Cuáles son sus bases moleculares y patogénicas?

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La enfermedad de Parkinson (EP), uno de los desórdenes degenerativos más importantes, afecta a casi un 1% de la población mayor de 65 años. En España lo sufren más de 110.000 personas. Comienza de forma insidiosa y progresa a ritmo variable, durante 10 o 20 años, antes de culminar en invalidez grave y muerte.

Fue descrito por James Parkinson, en cuyo honor lleva su nombre, en 1817. Así lo definió con precisa exactitud: “Movimiento trémulo involuntario, con debilidad muscular, en parte sin estar en acción; afecta incluso al apoyo normal, con tendencia al encorvamiento hacia delante y a la aceleración involuntaria del paso, sin merma de la integridad de sentidos e intelecto”.

Se desconoce la causa de la enfermedad. Su sintomatología guarda relación con la pérdida de neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, un núcleo del mesencéfalo. La sustancia negra se llama así en razón del aspecto oscuro característico que le confiere la elevada concentración del pigmento neuromelanina.

La sustancia negra se proyecta hasta los ganglios basales, otros centros encefálicos de control motor. A través de la vía nigroestriada llega al núcleo estriado. Cuando por falta de dopamina se produce la disfunción de esa vía, que participa en la modulación normal del movimiento, aparecen los trastornos motores: temblor en reposo, acinesia o falta de movimiento, dificultad para caminar, alteración del equilibrio, amimia o falta de expresión facial y otros.

Para el diagnóstico de la enfermedad se recurre a las técnicas de formación de imágenes. La tomografía por emisión de positrones (TEP) emplea 15fluorodopa como marcador dopaminérgico radiactivo. El barrido tomográfico pone de manifiesto la hipoactividad dopaminérgica en los ganglios basales. Con el tiempo se van resintiendo las funciones superiores y el paciente sufre trastornos de memoria, desórdenes emocionales e incluso demencia.

Junto con la pérdida de hasta un 80 por ciento de neuronas dopaminérgicas, el signo más sólido de la patología estriba en la presencia de cuerpos de Lewy en la sustancia negra. Los cuerpos de Lewy, descritos en 1912, son inclusiones de 5 a 25micras de diámetro con un núcleo denso eosinofílico, rodeado por un halo pálido. En el núcleo denso encontramos depósitos de ubiquitinas, a-sinucleína y de restos de neurofilamentos. Los cuerpos de Lewy se detectan también en el bulbo olfatorio, otros centros mesencefálicos y en la corteza cerebral. Nos hallamos, pues, ante una enfermedad neurodegenerativa global.

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