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Actualidad científica

  • 24/11/2014 - Economía conductual

    ¿Por qué hay banqueros corruptos?

    Un experimento sugiere que la cultura imperante en el sector financiero tiende a incentivar el fraude más que otras profesiones.

  • 21/11/2014 - Astrogeología

    Un cometa en los orígenes del cráter de Sudbury

    Los últimos datos sobre la cuenca canadiense refutan la hipótesis del asteroide como responsable de esta formación geológica.

  • 20/11/2014 - TECNOLOGÍA MÉDICA

    Dos sensores en uno

    Se han creado nanopartículas que permiten emplear a la vez dos técnicas de diagnóstico por la imagen, un paso más en el seguimiento in vivo de enfermedades.

  • 19/11/2014 - Antropología

    El porqué de la buena orientación masculina

    Los hombres desarrollaron una habilidad espacial y de navegación mayor que las mujeres para asegurarse el éxito reproductivo.

  • 18/11/2014 - Etología

    Orígenes del infanticidio animal

    La matanza de crías por parte de los machos es una práctica común en numerosas especies de mamíferos. ¿A qué se debe?

  • Mente y Cerebro
  • Octubre/Diciembre 2002Nº 1

Emociones

Neurobiología del miedo

De las sensaciones, las mejor comprendidas desde el punto de vista neurobiológico son el miedo y el temor. Ambas emociones básicas, imprescindibles para la supervivencia, pueden llevar a degeneraciones patológicas.

Menear

Imaginémonos perdidos en el desierto de Almería. De pronto nos encontramos con una serpiente. ¿Cuál es nuestra reacción? El pánico nos invade; el corazón empieza a latir veloz y descontroladamente. Nos ponemos en pleno estado de alarma, la respiración se hace cada vez más agitada, sudamos, temblamos e intentamos correr a la desesperada. Pero estamos atenazados por el pavor.

El miedo y el temor son algunas de las pocas sensaciones básicas que compartimos con muchos animales. Su constitución está genéticamente estructurada de tal suerte, que despliega mecanismos de alarma o de protección en caso de peligro inminente o, incluso, ante la mera posibilidad de una agresión exterior. La consecuencia suele ser o la huida ante el peligro o el intento de evitarlo y de combatir sus causas. La franja emocional va desde el miedo ante amenazas concretas (en el caso extremo, el miedo a la muerte), pasando por el miedo a ser abandonado —por ejemplo, en los bebés y niños pequeños— hasta fenómenos como el miedo vital, existencial y cósmico.

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