Ciencia y Arte, ¿dos caras de la misma moneda?

31/12/2012 5 comentarios
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El arte suele apelar a la estética y la ciencia a la razón, pero no siempre están tan bien delimitadas; en muchas ocasiones ciencia y arte son dos aspectos complementarios del quehacer humano.

El otro día, curioseando por la pagina web de Andrei Linde, comprobé que mi maestro y buen amigo no sólo es un excelente científico, un cosmólogo de renombre, co-descubridor junto con Alan Guth del paradigma de la inflación cosmológica, sino que además es un artista haciendo fotos, como puede verse justo al final de su página web [http://www.stanford.edu/~alinde/] bajo el epígrafe "Photos", así de sencillo, como si no quisiera llamar la atención. Sin embargo, ir al enlace [http://www.flickriver.com/photos/andrei_linde/] es como entrar por la madriguera de Alicia en el país de las maravillas. Allí se muestran verdaderas obras de arte, de una belleza singular, por sus texturas, volúmenes y colores, algo insólito en un científico.

Aunque quizá no tanto... yo supe que a Andrei le gustaba la fotografía el día que le enseñé mis fotos, en enero de 2008, después de un viaje en coche por la costa californiana de Big Sur, desde Santa Barbara hasta Stanford, parándome allí donde me apetecía para hacer fotos de la naturaleza salvaje de esos parajes tan fotogénicos. Al llegar a su casa, Andrei estuvo estudiando la máquina Canon reflex digital que me acababa de comprar y las fotos que había hecho con ella, en la enorme pantalla de su Mac, con un programa que ampliaba la imagen y creaba una sensación de realidad que yo desconocía en aquellos tiempos. Me confesó que él también tenía debilidad por las máquinas Canon y que tenía pensado comprarse una cámara digital.

 Fotografía ´Oro Negro´de Andrei Linde

Lo que yo no sospechaba era que lo suyo fuera una pasión, casi al mismo nivel que su pasión por el universo y la cosmología. Desde hace dos años, por Navidades, intercambiamos fotografías suyas y dibujos y óleos míos, enviados como felicitaciones digitales, y he podido apreciar su estética singular, su arte con la fotografía digital. Es posible que algunas de estas imágenes hayan sido tratadas con programas de tipo photoshop, pero aun así, el encuadre, la textura, la luz, los colores son verdaderamente artísticos. Y esto me lleva a la pregunta del blog, ¿son la ciencia y el arte primas hermanas, o dos caras de la misma moneda? Conozco a muchos científicos que han desarrollado también sus facetas artísticas, aparte de sus investigaciones.

Oleo ´Bodegon Gris´del autor

Es conocida de Feynman su pasión por el bongó, instrumento de percusión hecho con dos tambores de distinto diámetro. De hecho, uno de mis más gratos recuerdos de pequeño (tenía ocho años) es observar fascinado cómo un señor tocaba el tambor en uno de los patios de Caltech, durante una de sus fiestas anuales, rodeado de personas que le escuchaban entusiasmados. Ahora me pregunto si la fascinación de aquella gente era realmente la de escuchar a un artista del bongó, o más bien de asombro ante la improvisación de un premio Nobel delante de un instrumento musical. Tendemos a encasillar a las personas y pensar que sólo pueden destacar en una única faceta, cuando muchos practican varias a la vez, y en muchas ocasiones necesitan de todas ellas para realizarse como personas, pues dichas facetas se complementan.

Richard Feynman tocando el bongó

Por ejemplo, me consta que a Jack Steinberger, premio Nobel de Física, le encanta tocar el violín en compañía de amigos, y John Peacock me confesó un día que lo que más placer le daba en la vida era tocar el clarinete en el Festival de Edimburgo. Por otra parte, quien más quien menos pinta al óleo -- Paco Yndurain, María Ángeles Hernandez Vozmediano -- o toca un instrumento como el piano -- Thibault Damour, Luis Álvarez-Gaumé, Michele Maggiore. Y esto me lleva a otra pregunta, ¿cuánto tiene el arte de investigación -- podemos pensar en artistas como M. C. Escher o Wassily Kandinsky, que estudiaban con enorme cuidado el proceso de sus creaciones --, y la investigación de arte -- por ejemplo los fractales, los teselados aperiódicos, la cinta de Moebius, el chaos, … ? Al fin y al cabo el arte es fundamentalmente estética, impresiones de la mente, que se plasman en lienzos, notas, piedra o, porqué no, también en ecuaciones... La belleza de la matemática, ¿es arte…?

Espacio de Lobachevsky por M. C. Escher

La diferencia entre arte y ciencia puede radicar en que mientras que el arte es un producto de la imaginación que no necesariamente ha de describir la naturaleza (pensemos en la música abstracta o en la pintura contemporánea no representativa), la investigación científica tiene como objetivo describir el mundo que nos rodea de la manera más completa posible, a niveles de complejidad muy diversos, desde la apariencia externa de comportamientos dinámicos macroscópicos, hasta las descripciones microscópicas basadas en leyes fundamentales. Richard Feynman decía que un poeta es capaz de hacernos resonar con su ensaltación de la belleza de una rosa, mientras que un científico, además de ser sensible a tal belleza, es capaz de ver más allá, a niveles de descripción más profundos y hablar de los mecanismos de construcción de esa rosa a partir de unas pocas instrucciones en el genoma de las células de la rosa, y que esa comprensión profunda de la naturaleza también tiene su belleza.

Reflejos de oro en el satélite XMM Newton de la ESA

Lo que es cierto es que para que esa belleza abstracta, más matemática, sea comprendida por un público amplio, como podría ocurrir en el caso de un poema literario, es necesario que dicho público sea capaz de resonar con los conceptos que usa el científico para expresar esa belleza. Y para ello se necesita un periodo de aprendizaje. En estos momentos se está haciendo un gran esfuerzo, por parte de muy diversas instituciones, para hacer accesible la ciencia al público en general, para que esa belleza sea apreciada y compartida como un bien cultural por un número cada vez mayor de personas. Recordemos que la Academia Americana de las Artes y las Ciencias se fundó en 1780 precisamente para aunar ambas vertientes del saber humano, no para diferenciarlas, y hoy forman parte de ella miles de miembros honorarios de todo el mundo. Es una prueba fehaciente de que el Arte y la Ciencia pueden ir de la mano.

No hay duda de que aún nos queda mucho trabajo por delante, pero mi impresión es que estamos ahora bastante mejor que en la época de Feynman. Hay detrás una enorme labor pedagógica, a lo largo de varias generaciones, que sólo recientemente está siendo reconocida gracias a su difusión por internet. Según el barómetro de Metroscopia sobre confianza institucional publicado ayer, el 94% de los encuestados aprueba la labor de los científicos, claramente en primera posición de la lista, seguidos de los médicos, con un 90%. Y esto a pesar de los recortes canallas que se están sufriendo en Ciencia en este país. Sólo deseo que esa aceptación de la Ciencia como bien cultural de la humanidad, que tanto trabajo nos esta costando, sea reconocido finalmente por nuestra clase dirigente.

A todos vosotros, os deseo un Muy Feliz Año 2013!