El 13 de Noviembre tuvo lugar un nuevo eclipse total de Sol, un fenómeno frecuente dentro de las escalas de tiempo del Universo, pero insatisfactoriamente raro para aquellos que aspiramos a ver uno en persona algún día. Si bien ocurren cada uno o dos años, las probabilidades de ver un eclipse total desde mi ventana en algún momento de mi vida son bajísimas. De hecho, no habrá ningún eclipse total visible a menos de 2 horas de coche de Washington DC hasta el año 2099.

Las imágenes son del satélite Meteosat y obtenidas del Instituto Nacional de Meteorología. La franja de sombra total proyectada por la Luna en la superficie terrestre tiene una anchura típica de unos 150 km, y aunque recorre miles de kilómetros en unas horas, la frecuencia promedio entre dos eclipses totales en un lugar cualquiera está cerca de los 400 años. Esta animación de un eclipse de Marzo de 2006 da idea de las proporciones del área en sombra respecto a la superficie total de la Tierra. Además de la umbra, la sombra de la totalidad de un eclipse, se ve la penumbra, la sombra más tenue exterior donde el eclipse es solamente parcial. Las imágenes son del satélite Meteosat y obtenidas del Instituto Nacional de Meteorología. No es más que la prueba visual de que para experimentar qué se siente dentro de la umbra de la Luna, no me quedará más remedio que ir a buscarla. Podré sí, ver videos como estos del eclipse de la semana pasada (1 desde el minuto 20, 2), que trasladan ese escalofrío prestado de las emociones ajenas, como el que nos recorría hasta hace poco al ver videos de mundiales de fútbol celebrados en otras calles. Y ya sabemos que no es lo mismo.

Las imágenes además no suelen hacer justicia a la observación visual de un eclipse. Durante el eclipse se puede ver la corona del Sol, la impresionante extensión radial del magnetismo solar. "Los ojos pueden ver el entorno, los colores, las estrellas en la luz del día [...] Es enorme. Como si vieras una luna llena baja en el horizonte. Había visto imágenes y sabía todo lo que iba ocurrir, pero ahí estaba con la mándibula desencajada" me cuenta David Brooks, un colega de la Universidad George Mason que acaba de volver de Australia. El contraste entre las zonas brillantes y oscuras es además extremo, mucho mayor de lo que puede registrar la mejor cámara digital. Se requieren muchas imágenes de diferentes exposiciones y técnicas de procesado complejas para obtener imágenes como ésta, quizás la mejor foto existente de un eclipse, hecha en 2010 por Miloslav Druckmüller, uno de los más reconocidos expertos.

A la motivación emocional o visual de ver un espectáculo único se puede añadir una motivación científica. Hoy en día no es necesario esperar a un eclipse total de Sol para poder observar la corona solar. Mandamos al espacio satélites que nos devuelven imágenes espectaculares como las que suelen aparecer habitualmente en este blog. Sin embargo, en su momento, sí fue necesario y proporcionaron resultados científicos tan importantes como la constatación de la teoría general de la relatividad de Einstein*. Hoy, sin embargo, me parece más curioso recordar un descubrimiento hecho en un eclipse observado en España, allá en 1860. Fue la primera observación de una erupción solar, una eyección coronal de masa (CME en sus siglas en inglés). Fueron varias las expediciones que se desplazaron a observarlo y quizás los mejores testimonios son los dibujos de los observadores. Uno de ellos llama especialmente la atención. El hecho por Gugliemo Tempel desde Torreblanca en Castellón como explica John A. Eddy en este artículo.

Dibujo de G. Tempel del eclipse de Julio de 1860 observado desde Torreblanca en Castellón.

 

El dibujo (arriba y también aquí) muestra un estructura diferenciada del resto de la corona en el cuadrante Sur Oeste. Esa estructura oval es pobablemente una erupción solar en pleno desarrollo durante el eclipse frente a los ojos inconscientes del autor. Esto sólo se ha sabido interpretar con los años y los conocimientos actuales del fenómeno. Las similitudes con una erupción, como la observada en el cuadrante SE hace tres días por los satélites SDO y SOHO, son evidentes.

 

¿Se sigue haciendo hoy en día ciencia de relevancia durante un eclipse? En física solar se siguen publicando artículos en revistas de referencia en ciertos temas como el origen del viento solar y se sigue abogando para que continúe el apoyo a estos proyectos.

Mi particular encuentro con la sombra de la Luna probablemente se produzca en agosto de 2017. Un eclipse total de Sol cruzará Estados Unidos de costa a costa y aquí ya se están iniciando los preparativos que incluyen estadios llenos de gente y megamovies. En España habrá que esperar un poco más, pero vendrán dos seguidos: años 2026 y 2027.

 

Ignacio Ugarte Urra
Ignacio Ugarte Urra

Licenciado en Astrofísica por la Universidad de La Laguna y doctor en Física Solar por la Queen's University Belfast. Trabaja como profesor asociado de la facultad de ciencias de la Universidad George Mason, situada a las afueras de Washington, DC (Estados Unidos). Es miembro del equipo encargado de las operaciones del instrumento Extreme-ultraviolet Imager Spectrometer a bordo del satélite Hinode.

Su investigación está centrada en el estudio de los procesos de calentamiento de la atmósfera solar y de los mecanismos de iniciación de las erupciones solares.

Sobre este blog

El Sol transmite un sentido de inevitabilidad. Fiel y viejo amigo, imperturbable, constante, puntual, hasta tal punto que nos pasa desapercibido. ¿Qué secretos esconde nuestra estrella?
BLOG INACTIVO

Ver todos los artículos