El lector habitual de Investigación y Ciencia y sus blogs ya sabe que el 21 de diciembre de 2012 no es, a priori, una fecha más relevante que otras en términos globales para este planeta. A nivel particular, estoy convencido de que para algunos individuos o comunidades ya lo es. Yo mismo, celebro una fecha importante ese día.

¿Lo es para el Sol? No, no lo es. Por lo menos, no más que el 22 de diciembre. ¿Y por qué habría de serlo? Desde un punto de vista científico, nunca ha habido una sospecha al respecto, sin embargo, es posible encontrar referencias en la prensa a la posibilidad de una super tormenta solar. ¿Y la va a haber? Indicios no hay, pero la verdad es que no lo sabemos. A día de hoy, no somos capaces de predecir las erupciones en la superficie del Sol que desencadenan las tormentas solares. Eso sí, las probabilidades son bajas. Menores, de hecho, que en días pasados de este año.

 

Flujo de rayos X - Diciembre 2012

En esta gráfica de arriba vemos el nivel de actividad solar del mes de diciembre hasta el día de hoy, medido en el flujo de rayos X por el satélite GOES. Cuando se produce una fulguración solar, asociada a una reorganización repentina del campo magnético, allí donde es intenso como en una mancha solar, se liberan partículas a grandes velocidades y se emite mucha radiación en rayos X produciendo un pico en una gráfica como ésta. Las grandes tormentas solares están asociadas a fulguraciones de clase M (Moderada) y, principalmente, X (eXtrema). La experiencia nos dice que las fulguraciones más fuertes las producen regiones de actividad solar más intensa. Es decir, el Sol nos va avisando de alguna manera. Cuando una región produce fulguraciones de clase M, las probabilidades de una de clase X son mayores. Como en la gráfica de aquí debajo que muestra la actividad del Sol en Julio de 2012 cuando se produjo la última más importante. En el último mes, sin embargo, la actividad ha sido bastante baja con fulguraciones poco intensas de clase C (Común) y B. Por tanto, es poco probable que se produzca una gran fulguración y su consiguiente erupción y super tormenta solar.

 

Flujo rayos X - Julio 2012

¿Es posible que eso cambie de aquí a mañana? Tendría que ocurrir una de estas tres cosas: a) que las manchas solares visibles incrementaran su actividad; b) que desde la cara oculta del Sol, rotara una zona de mayor actividad a las visibles actualmente; c) que apareciera, emergiendo desde el interior, una nueva mancha solar, de campos magnéticos intensos y complejos que incrementara la actividad del Sol.

La opción a) es poco probable porque las manchas solares ahora en superficie son "viejas", llevan varios días decayendo en actividad. La opción b) tampoco es posible porque tenemos los satélites STEREO observando la cara oculta del Sol y no hay una región de actividad relevante que se aproxime en el espacio de 24 horas (una mancha solar tarda unos 28 días en dar la vuelta al Sol). La única opción posible es la c). Y no sabemos si ocurrirá porque todavía no somos capaces de predecir la aparición de nuevas manchas solares a tiempo real. De todas formas, el proceso de emergencia dura horas y días. Si mañana emergiera una mancha solar de ese tipo, lo más probable es que las mayores fulguraciones se produjeran en el plazo de varios días.

El día 22 actualizaré esta entrada para valorar que ocurrió finalmente.

 

[Actualización. 22 de Diciembre] 

No hubo sorpresa. El 21 de diciembre no hubo ninguna actividad relevante. Las manchas solares existentes se mantuvieron tranquilas y no emergió ninguna mancha nueva. Esta es la gráfica de los últimos dos días. Actualizada unas horas más en este enlace

Flujo en rayos X - Diciembre de 2012

 

Y aquí un video en alta resolución de la evolución en esas 24 horas de la atmósfera solar obtenida con el instrumento AIA, a bordo del satélite Solar Dynamics Observatory. El filtro de observación es el de 171 angstroms y muestra plasma a 1 millón de grados.

  

Ignacio Ugarte Urra
Ignacio Ugarte Urra

Licenciado en Astrofísica por la Universidad de La Laguna y doctor en Física Solar por la Queen's University Belfast. Trabaja como profesor asociado de la facultad de ciencias de la Universidad George Mason, situada a las afueras de Washington, DC (Estados Unidos). Es miembro del equipo encargado de las operaciones del instrumento Extreme-ultraviolet Imager Spectrometer a bordo del satélite Hinode.

Su investigación está centrada en el estudio de los procesos de calentamiento de la atmósfera solar y de los mecanismos de iniciación de las erupciones solares.

Sobre este blog

El Sol transmite un sentido de inevitabilidad. Fiel y viejo amigo, imperturbable, constante, puntual, hasta tal punto que nos pasa desapercibido. ¿Qué secretos esconde nuestra estrella?
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