Hasta hace relativamente poco conocíamos 6.400 cometas aunque todos ellos ligados gravitatoriamente a nuestra estrella. Este número de objetos, tan helados como fascinantes, se incrementa rápidamente y no por casualidad. La tecnología de cámaras CCD, cada vez más eficiente y asequible a los aficionados, así como los programas de monitorización automática que permiten descubrir asteroides y cometas, están permitiendo descubrir astros lejanos y, unos pocos, de origen incierto.

Como ya describí en este blog, el descubrimiento en 2017 del asteroide 'Oumuamua abrió la puerta a otros posibles objetos de origen interestelar. La comunidad científica ya se maravilló por aquel descubrimiento único e inesperado. Por si fuese poco, el pasado 30 de agosto el aficionado ruso Gennady Borisov hizo historia al descubrir desde Crimea el primer objeto de naturaleza inequivocamente cometaria con origen en otro sistema planetario (Fig. 1)

Fig. 1 

Figura 1. Secuencia de imágenes del cometa 2I/Borisov registradas el pasado 3 de septiembre desde el observatorio de G. Borisov en Crimea (Cortesía G. Borisov)

 

El objeto penetra rápidamente en el Sistema Solar y se acerca al Sol desde una órbita hiperbólica (véase la Figura 2). La geometría del fugaz encuentro hace que el próximo 8 de diciembre pase por su punto más próximo a nuestra estrella, a unas dos veces la distancia media Tierra-Sol, momento en que está siendo calentado por el Sol.

Fig. 2

Figura 2. La órbita hiperbólica del cometa 2I/ Borisov mostrando la geometría del encuentro con nuestro sistema planetario. Adaptada de NASA, ESA, i J. Olmsted i F. Summers (STScI).

 

UN VISITANTE DEL ESPACIO PROFUNDO

Los mayores telescopios del planeta están muy pendientes del comportamiento de este visitante interestelar. Resultará de gran interés científico el seguimiento de la evolución de su espectro de emisión que, según se adentre hacia el interior del Sistema Solar, permitirá profundizar en su composición química. De momento el comportamiento fotométrico ya revela que tanto agua como monóxido de carbono forman buena parte de sus hielos. Así pues, según va siendo calentado por el Sol, desarrolla la típica "coma" o cabellera que ha captado también el Telescopio Espacial Hubble (Fig. 3).

Fig. 3

Figura 3. El Telescopio Espacial Hubble (NASA/ESA) obtuvo esta secuencia el 19 de octubre de 2019, cuando el cometa se encontraba a 420 millones de km de la Tierra. El seguimiento que se realiza centrado en el cometa (para contrarrestar su rápido movimiento) hace que las estrellas aparezcan como arcos en cada imagen de la secuencia / Crédito: NASA, ESA, D. Jewitt (UCLA) i J. Depasquale (STCSI).

¿DE DÓNDE PROCEDEN ESTOS OBJETOS INTERESTELARES?

Sospechamos que estos cuerpos que surcan el espacio interestelar deben de haberse formado en otros sistemas planetarios. Para explicar que vaguen entre las estrellas deben haber sido expulsados gravitatoriamente, probablemente como consecuencia de su encuentro próximo a planetas. De hecho, para explicar la estructura actual y posición de los planetas del Sistema Solar se ha invocado un modelo dinámico que implica la migración de los planetas gigantes Júpiter y Saturno. Ese episodio cataclísmico creó lo que se ha denominado Gran Bombardeo Tardío que aconteció hace unos 3.900 millones de años (Trigo-Rodríguez, 2012).

En las próximas semanas el objeto se desplaza rápidamente hacia el hemisferio Sur. Desde el hemisferio Norte tendremos oportunidad de registrarlo todavía durante un mes mientras atraviesa las constelaciones de Leo, Sextante y Cráter, en su camino hacia el perihelio. La trayectoria en el firmamento se muestra en la Figura 4.

Fig. 4

Figura 4. Trayectoria en el firmamento del cometa 2I/Borisov. El encuentro no es muy favorable para los aficionados dado que el objeto permanecerá sólo visible a telescopios de tamaño medio.

 

BIBLIOGRAFÍA

King B. (2019) "Will Amateurs Be Able to See the New Interstellar Comet?", Sky & Telescope

Siegel E. (2019) "Goodbye 'Oumuamua, Hello Borisov; This Is What Two Interstellar Interlopers Can Teach Us", Forbes

Trigo Rodríguez J.M. (2012) Las raíces cósmicas de la vida. Colección El espejo y la lámpara. Ediciones UAB, Barcelona, ISBN: 978-84-939695-2-3, 241 pàgs.

Josep M. Trigo-Rodríguez
Josep M. Trigo-Rodríguez

Científico titular del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), e I.P. del Grupo de Meteoritos, Cuerpos menores y Ciencias Planetarias del ICE-CSIC. Entre 2003 y 2005 fue postdoc del Instituto of Geofísica y Física Planetaria de UCLA. Tras la publicación de más de medio centenar de artículos arbitrados sobre los cuerpos menores del Sistema Solar y más de una decena de libros, el Minor Planet Center catalogó un asteroide en su honor con el nombre: 8325 Trigo-Rodríguez.

Página web personal

Sobre este blog

Los meteoritos son muestras únicas e irrepetibles llegadas desde lejanos rincones del sistema solar. Sus materiales son auténticos fósiles de la creación y datan procesos acaecidos hace miles de millones de años. Acompañadme en este viaje hacia los orígenes...

Ver todos los artículos (31)