Vivimos en un mundo cambiante, donde todo está en movimiento y en continua transformación. Esto afecta desde a las partículas elementales al conjunto del cosmos, en todas sus escalas y su compleja estructura y composición. Y es algo que se percibe y confirma desde las distintas perspectivas científicas: matemáticas, física, geología, química, biología y desde todas sus posibles combinaciones, mestizaje y diversificación.

Esta dinámica también está plasmada en la ciencia en sí misma como concepto, y en las diferentes áreas y sub-áreas en las que la humanidad ha clasificado y compartimentado el conocimiento que tenemos acerca de nuestro entorno, de la Naturaleza y del Universo. En la actualidad, la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad están vigentes y se consideran muy relevantes, tanto desde el punto de vista educativo como en los ámbitos de investigación más avanzados. Conceptos interconectados que nos permiten pensar fuera de la caja y desarrollar nuevos paradigmas: algo fundamental para comprender la transformación conceptual de las ideas y de la ciencia en general.

Sin pretender ser exhaustivo, si nos atenemos a sus definiciones mejor conocidas y más consensuadas sobre qué es la ciencia: "La ciencia es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que estudia, investiga e interpreta los fenómenos naturales, sociales y artificiales (wikipedia)." También se ha definido como el
"conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente (rae)." Pero, como indica Patricia Fara:


"...puesto que la ciencia está enmarcada culturalmente, no tiene un significado permanente ni universal. Esto se debe a que las prácticas científicas modernas tienen una historia diferente en cada caso y varían de un lugar a otro. La importancia de la ciencia también cambia con el tiempo, aunque a menudo se intente extender erróneamente al pasado los conocimientos actuales. La ciencia continúa cambiando y es posible que la ciencia del futuro sea muy distinta de la ciencia del presente".

En cuanto a las características que debería tener toda ciencia, se han sintetizado en tres: 1) es fáctica, es decir, se fundamenta los hechos y no en opiniones; 2) es analítica, puesto que a veces los problemas requieren un estudio de lo global y de los componentes que lo constituyen y 3) es comprobable, dado que el conocimiento científico debe estar sujeto a la verificación Obviamente, todo esto es el marco teórico, ya que muchas de las consideradas ciencias no cumplen alguna de dichas características y definir no conlleva siempre comprender. Por ello, básicamente, se considera que la ciencia es lo que los científicos dicen que es. A esto yo incluiría: en cada momento y en cada contexto cultural.

La astrobiología ejemplifica perfectamente este dinamismo científico en el marco de su carácter holístico y transdisciplinar. En un artículo anterior de este mismo blog, en 2016, ya explicamos, de manera sintética, los fundamentos, propiedades y objetivos de la astrobiología y su desarrollo, tanto internacional como en España. Pero sí parece apropiado destacar que, a diferencia de lo que se indica en algunos textos y videos, el origen de la astrobiología (al menos, del término) no se remonta al famoso texto de Tikhov de 1953, sino que es mucho más antiguo. Algo que es importante para contextualizar cómo ha sido su evolución conceptual.

La primera referencia conocida del término astrobiología corresponde a la realizada por Shtérnfeld (también citado como Sternfeld), en 1935, 18 años antes que la de Tikhov. Ari Abramóvich Shtérnfeld, reconocido matemático e ingeniero de origen polaco y nacionalizado soviético, utilizó, por primera vez que se sepa hasta la fecha, el término astrobiología en un artículo publicado en la popular revista francesa de ciencia La Nature, titulado "La vie dans l'Univers". Esta información, no muy conocida y divulgada, fue recogida y destacada en un excelente trabajo realizado por Danielle Briot.

Es decir, este año 2020 constituye el 85 aniversario del arranque de la astrobiología. Es importante tener en cuenta que, a pesar de la evolución de las diferentes hojas de ruta astrobiológicas (roadmaps) de la NASA y de otras agencias, así como las confusiones terminológicas y conceptuales entre exobiología y astrobiología (hoy ya superados), el uso original del término astrobiología que hizo Shtérnfeld, concuerda curiosamente con el que tiene en la actualidad, generalista, integrador y transdisciplinar. Resulta también sorprendente que, a pesar de su importancia actual, el término no apareciera en las bases de datos científicas, concretamente en la Web of Science hasta 1997 (62 años después de su aparición en la literatura), en un artículo publicado por Gerald A. Soffen en la revista Acta Astronautica, discutiendo las relaciones entre exobiología y astrobiología

No sabemos cómo evolucionará la astrobiología en particular y la ciencia en general en el futuro. Cómo variarán los conceptos dentro de 100, 500 o 1000 años. Si miramos hacia atrás, comprobamos que depende en buena parte de su contextualización y de cómo los avances del conocimiento influyen en la transversalidad de muchas áreas. En el futuro, muchas de ellas serán nuevas, tal vez impredecibles en estos momentos emergiendo de nuestro progreso científico y tecnológico. Pero también surgiendo de las humanidades, las artes y las ciencias sociales. Al menos, yo estoy convencido de que así será.

 

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Experto en Meteoritos, Geología Planetaria y Astrobiología en el IGEO (CSIC-UCM) y Profesor Honorífico (Ingeniería Aeroespacial) de la UC3M. Presidente de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de misiones NASA y ESA e instructor de astronautas ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 11 libros y más de 300 artículos. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Gadea Ciencia. Académico de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote. Cuenta con 2 premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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