La humanidad está sufriendo, a escala global, una situación muy seria, debida a la COVID-19, que afecta a todo el planeta. No es la primera vez, ni seguramente será la última. Pero sí es un ejemplo dramáticamente perfecto de cómo la globalización es un hecho real, considerando las múltiples implicaciones de esta pandemia en todos los ámbitos y sectores sociales, educativos, económicos, científicos y culturales en general. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, a fecha de hoy ya son cerca de 180.000 casos confirmados que afectan a 159 países y su propagación continúa.

En el ámbito que nos ocupa en este artículo, no voy a referirme a cómo la COVID-19 está afectando al desarrollo de las misiones espaciales, tales como ExoMars y otras más, o al bloqueo directo de las actividades de científicos e ingenieros. En lugar de ello, voy a centrarme en otros aspectos ligados a la Protección Planetaria que ya han sido comentados en algunos artículos previos. Todos los países están cerrando sus fronteras e incluso entes supranacionales, como la Unión Europea, decidió ayer cerrarlas por primera vez en su historia.

Pero ¿qué pasaría si la frontera fuera todo nuestro planeta? ¿qué ocurriría si la amenaza, la posible contaminación biológica, procediera del espacio? Hasta el momento, la única vida que conocemos es la de la Tierra. Pero, esto no es ciencia ficción; supone un escenario científico que está contemplado en las principales agencias espaciales, tanto en cuanto a la posible contaminación desde la Tierra al espacio o viceversa, del espacio a la Tierra. La denominada Protección Planetaria trata precisamente de eso. Intentar no alterar las condiciones originales de nuestro sistema solar (aunque realmente ya lo hemos hecho). Hacer lo posible para que nuestras naves, landers y rovers no contaminen otros mundos con microorganismos terrestres, lo que se denomina contaminación "de salida o progradante" (forward contamination), o reducir el riesgo y tomar las medidas necesarias para proteger nuestro planeta, a los humanos y la biosfera en general de supuestos microorganismos extraterrestres (contaminación "de entrada o retrogradante", back contamination).

El Comité de Investigación del Espacio (COSPAR) se reúne periódicamente para abordar este y otros temas más generales y su labor, entre otras, es evitar este tipo de contaminación interplanetaria, de acuerdo con las bases legales y la regulación contenida en el artículo IX del Tratado del Espacio Exterior. Sin intentar ser exhaustivo, una revisión de la prestigiosa base de datos Web of Science nos indica que, hasta el momento, se han publicado 1228 registros sobre Protección Planetaria y, si acotamos diversas combinaciones, nos dan los siguientes resultados: 139 registros para Protección Planetaria y bacterias, 102 para Protección Planetaria y microorganismos, 63 para Protección Planetaria y microbios y 29 para Protección Planetaria y virus.

En relación con la COVID-19, desde el 25 de febrero, se han publicado ya, al menos, tres artículos de divulgación que abordan de qué manera podríamos aprender de esta pandemia en relación con una posible amenaza que viniera del exterior. De ellos, el más interesante, en mi opinión, es el de Leonard David, periodista experto en ciencias del espacio y ex editor jefe de las revistas Ad Astra y Space World, que recibió en 2010 el National Space Club Press Award.

Como Leonard David indica en su artículo, una de las misiones más problemáticas podría ser la Mars Sample Return, prevista en principio para 2031 y que traería a la Tierra varias decenas de muestras de rocas procedentes del planeta rojo. Dadas sus interesantes características astrobiológicas, Marte es, sin duda, uno de los objetos de nuestro sistema solar, que podría haber albergado vida en el pasado (o incluso albergarla aún en la actualidad), tal vez en forma de algún tipo de microorganismo desconocido para nosotros. Hace unos años, en 2010, abordamos esta posibilidad relacionada con Marte, en una contribución invitada para el libro Geomicrobiology, incidiendo en los antiguos sistemas hidrotermales marcianos como buenos candidatos para la posible emergencia de la vida en el planeta rojo y subrayábamos los principales rasgos microbiológicos con respecto a las bacterias y virus hipertermófilos, para la identificación de potenciales biomarcadores. ¿Seremos capaces de detectarlos e identificarlos, en caso de qué existan o se hayan conservado en Marte o en cualquier otro cuerpo planetario? Si las futuras misiones pueden hacerlo, sería de vital importancia, no solo por su descubrimiento en sí mismo, sino también por sus implicaciones como posibles agentes patógenos, en caso de que alcanzaran la Tierra (sabemos que de los más de 61.000 meteoritos que han impactado contra la superficie terrestre y han sido catalogados, más de 220 son meteoritos marcianos).

Por todo ello, es importante considerar los posibles riesgos y peligros de contaminación biológica de entrada o retrogradante, desde el punto de vista de la Protección Planetaria. ¿Qué ocurriría y cómo habría que actuar en este caso? Tal vez, habría que tomar medidas mucho más drásticas que las relacionadas con el coronavirus. Además, como bien apunta David, todo esto no es nada nuevo. Ya lo sugería, en 1973, Carl Sagan, en relación con Marte, en su libro La Conexión Cósmica: una perspectiva extraterrestre.

La contaminación biológica extraterrestre sería, sin duda, un desafío sin precedentes para toda la humanidad, que implicaría llevar a cabo actuaciones e iniciativas conjuntas y coordinadas, frente a esta nueva amenaza desconocida para la ciencia y la sociedad. También desde el punto de vista de la ética, en este caso la astrobioética. Hace unos meses, ya abordamos en este mismo blog, el tema de la astrobioética:

"La astrobioética se va abriendo camino con el paulatino avance de la astrobiología, siendo conscientes de la complejidad en sus temáticas y aplicaciones y de su posible relevancia en los aspectos de Protección Planetaria, bien directamente o a través de protocolos y códigos complementarios que, sin duda, enriquecerán y ayudarán a mejorar la exploración e investigación del sistema solar y más allá."

Asimismo, habría que tener en cuenta otros escenarios posibles. ¿Qué ocurriría si se produjera una pandemia similar a la del coronavirus (o incluso peor), que afectara al ser humano cuándo, por ejemplo, estuviera en una misión semipermanente o permanente en la Luna, Marte u otro planeta? ¿Se seguirían las mismas pautas o serían necesarios medidas y protocolos específicos dependiendo de cada caso?

La Tierra está abierta al espacio exterior y --al igual que ocurre con otros riesgos y peligros naturales--, se suele decir que no somos conscientes de su existencia hasta que nuestro nivel de conocimiento nos permite detectar que realmente existen y son una amenaza potencial. El espacio se ha convertido en un contexto más en el que se desarrolla nuestra actividad y que, en un futuro próximo, será otro lugar más donde realizar nuestras actividades. Por ello, estas crisis globales, como la que estamos viviendo con la COVID-19 pueden proporcionarnos modelos útiles (sociales, de protocolos de actuación y también éticos, astrobioéticos), con los que poder evaluar y afrontar nuevas amenazas, aunque, paradójicamente, puedan proceder de lugares que se encuentran más allá de nuestras fronteras, en este caso más allá de la Tierra.

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Investigador Científico del IGEO (CSIC-UCM). Jefe del Grupo de Investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. Fundador y Director de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de las misiones NASA-MSL (rover Curiosity), ESA-ExoMars y NASA-Mars2020 e instructor de astronautas en el Curso ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 10 libros y más de 200 artículos. Cuenta con dos premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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