Estos últimos días hemos vivido, con auténtico fragor y entusiasmo, la vorágine social y mediática sobre el 50 Aniversario del I Alunizaje en la que, personalmente, he impartido conferencias, participado en mesas redondas y debates y en numerosas entrevistas para distintas radios, TVs y medios de comunicación españoles y extranjeros, como la BBC. Debo decir que me alegra que haya sido así por la relevancia de este evento: sin ninguna duda, un hito científico, tecnológico y socio-cultural para toda la humanidad.

Existe una frase bien conocida, asignada a Frank Oppenheimer, que dice "The best way to learn is to teach" (La mejor forma de aprender es enseñar). Aunque no está claro que fuera el famoso físico nuclear americano quien realmente la acuñó, sí existen numerosos estudios que confirman que enseñar y explicar algo es la mejor forma de aprender sobre ello. Probablemente, entre los más recientes y conocidos, el estudio publicado por Wei Lun Koh y otros colaboradores en Applied Cognitive Psychology. La razón es casi obvia: enseñar o explicar algo requiere buscar, seleccionar y analizar las referencias y todo el material existente sobre el tema y reflexionar concienzudamente sobre lo recopilado, para trasladarlo, de manera sintética, simple y clara a personas que, en la mayoría de los casos, carecen de conocimientos generales sobre la disciplina o materia en cuestión. Todo esto lo explico porque una de las preguntas más frecuentes que me hicieron fue: ¿Qué ha significado y qué ha implicado exactamente la llegada del ser humano a la Luna?

Contestar y explicar esta cuestión requiere, sin duda, todo un compendio de datos multidisciplinares entre los que, si no hubiera existido ciencia y tecnología detrás de la misión Apollo no lo habríamos conseguido. Esto es casi una obviedad. Así como lo es decir que también fue gracias al coraje y pericia de los astronautas y de todo el personal implicado, a la especial situación social e impulso político de la época, al respaldo económico y ¿por qué no? a la ilusión y motivación de todo un pueblo que vio aquello como una gesta que casi debía realizarse porque era el momento de hacerlo

Pero, reflexionando sobre el tema, con objeto de no quedarme solo ahí e intentando profundizar más en la cuestión, pensé en centrarme en la implicación socio-cultural de este evento para toda la humanidad. Algo que obliga a alejarse de la pregunta para abordarla de manera más general, casi desde fuera. 

En primer lugar me vino a la mente, un tema relativo a mi actividad como geólogo planetario y astrobiólogo: el estudio de los análogos terrestres para la exploración de la Luna, Marte, etc (zonas como Ríotinto, Jaroso-Sorbas, Canarias, área volcánica de Calatrava, Monegros, Golfo de Cádiz, Atacama, Antártida, Islandia, Sahara, etc.). Esto comportaba, sin duda, una perspectiva distinta que se debía tener en cuenta. Además de los aspectos relacionados con la ciencia y la tecnología, la llegada a la Luna había supuesto, como ya he indicado en alguna ocasión, un cambio de paradigma que conllevó, como ocurre con los análogos terrestres, que ya no solo vemos y estudiamos, la Tierra como "Sistema", sino que podemos ver a nuestro planeta como "Modelo": algo aplicable a otros cuerpos planetarios de nuestro sistema solar y también extrasolares. De aquí a la siguiente reflexión el paso es casi automático.

Realmente es la primera vez, pues nunca ha ocurrido en toda la historia de la humanidad, en que ya somos capaces de trasladar nuestras historias, nuestras tradiciones, nuestra cultura (y todo lo bueno y lo malo que nos acompaña como especie) no solo a otro pueblo, o a otra ciudad, o a otro país o continente. Podemos trasladar todo nuestro bagaje cultural como seres humanos a otro planeta. Ya podemos migrar y desplazarnos de planeta a planeta, y la Luna supone solo el primer, pero importantísimo, paso, como decía Carl Sagan, desde la orilla hacia el océano cósmico.

Sin embargo, si continuamos con la reflexión, podemos ir aún más allá y enfocar las distintas implicaciones de la pregunta considerando también aspectos evolutivos como especie. En la Tierra la vida ha explorado y ampliado, evolucionando, nuevos horizontes: agua, tierra, aire ¿Cómo será nuestra futura evolución en nuestra traslación al espacio? ¿Nos adaptaremos en parte a los nuevos entornos y contextos planetarios? ¿Llevaremos habitats en los que podremos desarrollar nuestras actividades, como en la Antártida, por ejemplo? ¿Conseguiremos terraformar el lugar donde vayamos? ¿Debemos hacerlo? Ya no interaccionaremos con otras especies en nuestro progreso evolutivo. Seremos solo nosotros (y el ecosistema que nos acompaña) y, por supuesto, nuestra mejora e interacción (y posible transformación) también gracias a la tecnología (robótica, biomateriales, ingeniería genética, etc) quienes progresemos (o no) evolutivamente. ¿Cómo influirá todo ello en el futuro de la humanidad dentro de 500.000, 1.000.000 o 10.000.000 de años?

Ya existen algunos trabajos en revistas científicas que comienzan a abordar estas y otras cuestiones. Sería prolijo pretender tener respuestas a todas estas preguntas, pero sí es apropiado, como comentaba al principio, reflexionar para aprender y evaluar astrobiológicamente el futuro que, de planeta a planeta, ya hemos comenzado con la exploración espacial y nuestro salto de la Tierra hacia el cosmos, representado por las dos huellas de la imagen. La Luna es solo el primer paso. Un salto esencial y trascendental en nuestra ya inexorable migración hacia el universo.

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Izquierda: Huella M9/S1-2 de individuo bípedo en Laetoli, Tanzania (Masao et al., 2016). Derecha: Huella del astronauta Buzz Aldrin en la Luna (Apollo 11). Imagen AS11-40-5877. Créditos: NASA

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Investigador Científico del IGEO (CSIC-UCM). Jefe del Grupo de Investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. Fundador y Director de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de las misiones NASA-MSL (rover Curiosity), ESA-ExoMars y NASA-Mars2020 e instructor de astronautas en el Curso ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 10 libros y más de 200 artículos. Cuenta con dos premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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