Hace apenas unos meses, en enero de este año, este blog sobre Planetología y Astrobiología comenzaba su andadura indicando que:

"Los desafíos de la investigación y exploración planetaria y la búsqueda de vida más allá de la Tierra nos retrotraen a nuestro pasado remoto mediante la investigación de la materia primigenia del sistema solar, como los meteoritos y nos proyectan hacia el futuro, descubriendo y desentrañando las claves para definir los entornos de habitabilidad de otros planetas y lunas" (véase Planetas y Habitabilidad. Un viaje del pasado al futuro).

Pues bien, ¡Qué mejor ejemplo de ello, que lo que estamos a punto de vivir, en nuestro propio sistema solar, en relación con los planetas y lunas más lejanos! La sonda New Horizons de la NASA, lanzada el 19 de enero de 2006, se está aproximando rápidamente al planeta enano Plutón. Se trata de la misión espacial más rápida de todas las enviadas hasta el momento, la que viajará más lejos para alcanzar su objetivo científico principal y la primera destinada a Plutón y al cinturón de Kuiper.

Si no se producen incidencias y todo se desarrolla según lo previsto, habrá sido un viaje de unos 7.500 millones de kilómetros. La máxima aproximación a Plutón se producirá el 14 de julio de 2015 y se habrá conseguido un nuevo logro en la exploración, adentrándonos en los confines del sistema solar, con posibilidades reales de obtener una información planetaria única sobre su geología y muchos otros aspectos. Algo que nos ayudará a comprender mejor los orígenes de nuestro sistema solar y a profundizar, mediante planetología comparada, en el estudio de los mecanismos y procesos geológicos que se desarrollan bajo condiciones muy distintas —y también con materiales diferentes— a los de los planetas terrestres.

Esta misión constituye todo un hito para las ciencias del espacio en general, entre ellas para la geología planetaria. De hecho, los principales objetivos de la New Horizons son: la caracterización de la geología global y morfología de este planeta enano y sus satélites, la investigación de su composición y temperatura superficiales y la caracterización de su atmósfera.

La geología planetaria o astrogeología puede definirse como "el estudio a distintas escalas del origen, evolución y distribución de la materia condensada en el universo en forma de planetas, satélites, cometas, asteroides y partículas de distintas dimensiones y génesis. Esto conlleva la incorporación y estudio pormenorizado de datos procedentes de sondas espaciales, análisis comparados de meteoritos y polvo cósmico, estructuras y eventos de impacto meteorítico, simulaciones de laboratorio de varios procesos planetarios y también estudios de campo sobre análogos terrestres útiles para la exploración y modelización de los mecanismos y procesos geológicos que tienen lugar más allá de las fronteras de nuestro planeta".

Los datos geológicos que obtengamos gracias a los siete instrumentos de la New Horizons nos permitirán disponer de nuevos modelos para comprender el origen y evolución de un planeta enano y también para definir nuevos marcos teóricos y simulaciones experimentales. Algunos autores, han sugerido que determinados rasgos composicionales de Plutón serían similares a los de Tritón, pero señalando también otras diferencias sustanciales que irían más allá de la simple tipología que los clasifica como planeta enano y luna, respectivamente.

Actualmente se considera que Plutón es un objeto con una mezcla de entre el 60 y 70 % de roca y el 30 o 40 % de hielo. Además, todo parece indicar que podrían existir distintos tipos de hielo: de nitrógeno, de monóxido de carbono y metano. Pero, ¿qué tipo de geología cabe esperar? ¿Tendrá aún Plutón vitalidad geológica? ¿Se desarrollaría según los parámetros de los planetas terrestres? ¿Cómo actúa la geodinámica en los planetas enanos bajo estas condiciones límite en cuanto a composición y energía? ¿Existirá una geodiversidad planetaria a partir de compuestos fundamentalmente de hielo? ¿Qué diferencias composicionales y geofísicas existirán entre Plutón, Caronte y las otras lunas? ¿Podría tener Plutón una capa de hielo en su superficie? ¿Tendrá en su interior un manto rico en hielo de agua? ¿Qué implicaciones tiene todo ello para la habitabilidad planetaria?

Las preguntas son numerosas y, sin duda, nos esperan nuevos hallazgos científicos. Pero Plutón está ya en nuestro horizonte y, en apenas unos días, estaremos en disposición de empezar a resolverlas.

LORRI_Pluton.jpg

Imágenes tomadas por la Long Range Reconnaissance Imager (LORRI) de la sonda New Horizons que muestran, a gran escala, la existencia de determinados rasgos superficiales en la superficie de Plutón. Están tomadas a una distancia que varía entre los 47 millones de kilómetros (5 junio) y los 31 millones de kilómetros (18 junio). Créditos: NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute

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Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Investigador Científico del IGEO (CSIC-UCM). Jefe del Grupo de Investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. Fundador y Director de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de las misiones NASA-MSL (rover Curiosity), ESA-ExoMars y NASA-Mars2020 e instructor de astronautas en el Curso ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 10 libros y más de 200 artículos. Cuenta con dos premios de NASA y 5 de la ESA.

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Sobre este blog

Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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