El pasado jueves 22 de abril se celebraba, un año más, el Día Internacional de la Madre Tierra, establecido por Naciones Unidas en 2009 y apoyado, por 50 Estados Miembros, entre ellos España. Básicamente, este Día promueve que la Tierra es una entidad en la que existe una interdependencia entre los seres humanos, todas las especies y el planeta en sí mismo. Una idea que enraíza con el concepto moderno de sostenibilidad y su relevancia como parte fundamental de la Agenda 2030 aprobada por la ONU en 2015 y que cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Aprovechando esta conmemoración tuve la ocasión de participar como invitado a impartir una conferencia sobre Marte y la búsqueda de vida, en un evento organizado por el Cabildo de Lanzarote a través de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote (UNESCO) y el Geoparque Mundial UNESCO de Lanzarote y Archipiélago Chinijo en colaboración con el Instituto de Geociencias, IGEO (CSIC-UCM). Desde mi punto de vista, uno de los aspectos más interesantes que surgió --y que posteriormente fue también objeto de debate durante la fase de preguntas-- consistió en la conexión entre geosfera y biosfera, entre geoidiversidad y biodiversidad, y como dichos conceptos están siendo cruciales en las exploraciones e investigaciones de tipo astrobiológico, en nuestro sistema solar y en planetas extrasolares.

Profundizando en ello -- se puso de manifiesto el hecho de que la Tierra es un Sistema, el Sistema Tierra, pero también hacia el espacio en cuanto a la búsqueda de vida está constituyendo un modelo, el Modelo Tierra, con dos directrices fundamentales: el agua líquida y la química del carbono contextualizados, obviamente, en sus entornos ambientales apropiados (como materiales y procesos). Desde el punto de vista de nuestros trabajos en análogos planetarios (principalmente marcianos), esto está siendo uno de los pilares que --gracias a la extrapolación del funcionamiento de los procesos geológicos a otros mundos-- nos ayuda a identificar los paleoambientes de habitabilidad, como potenciales ecosistemas caracterizados por su diversidad pasada y su posible relación geo-bío.

El concepto de Sistema Tierra nos lleva a considerar su dinámica a través de la interacción de sus cuatro esferas principales: básicamente Litosfera, Hidrosfera, Atmósfera y Biosfera, aunque desde una perspectiva más amplia se consideran también la especificidad de la antroposfera, la criósfera e incluso la noosfera. Pero no me voy a extender más en esto puesto que el objetivo es otro. La cuestión es la siguiente. Si pretendemos extender el Sistema Tierra como Modelo Tierra a Marte y más allá, ¿cómo extrapolar estas esferas interactivas? Sabemos que Marte ha cambiado drásticamente desde una mayor a una menor vitalidad geológica.

Por ello, indefectiblemente debemos considerar estas esferas y su interactividad en el marco de la evolución planetaria del planeta rojo para cualquier estudio, incluyendo su habitabilidad y la búsqueda de vida. Es decir, sabemos que Marte tiene y tuvo litosfera, aunque esta fue muy diferente, con una mayor geodinámica, especialmente una actividad volcánica muy importante. También sabemos que Marte tiene actualmente una atmósfera, que se considera residual de otra muy diferente en el pasado, permitiendo la existencia de agua líquida y una escorrentía superficial, con lagos, torrentes, mares y, tal vez, un gigantesco océano en su hemisferio norte: Marte, en el pasado, tuvo una hidrosfera que ha desaparecido como tal. En la actualidad se podría decir que Marte sí tiene una criósfera. Lo que no sabemos, y es lo que intentamos determinar, es si Marte tuvo (e incluso tal vez aún tiene) una biosfera. ¿Existió o existe aún de manera muy limitada y restringida dicha biosfera? Obviamente, las condiciones ambientales serían mucho más favorables en el pasado, donde la biodiversidad, en caso de existir la vida, pudo haber cubierto numerosos ambientes relacionados con el agua. Pero no se descarta que, actualmente, bajo la superficie del regolito, y tal vez más en profundidad, pudieran existir determinados tipos de microorganismos. En superficie las condiciones son extremadamente hostiles para cualquier tipo de vida tal y como la conocemos.

Si queremos comprender Marte, su pasado y su presente, al igual que ocurre en la Tierra, debemos considerar esta aproximación de interacción entre sus esferas y cómo evolucionaron en el tiempo. Es precisamente dicha interacción y sus resultados lo que caracteriza al planeta, permitiendo comprender sus cambiantes paleoambientes y condiciones de habitabilidad.

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Experto en Meteoritos, Geología Planetaria y Astrobiología en el IGEO (CSIC-UCM) y Profesor Honorífico (Ingeniería Aeroespacial) de la UC3M. Presidente de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de misiones NASA y ESA e instructor de astronautas ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 11 libros y más de 300 artículos. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Gadea Ciencia. Académico de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote. Cuenta con 2 premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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