El próximo domingo 20 de enero (lunes 21 para Europa y África) se producirá el primero de los dos eclipses de Luna del año 2019 (el segundo será apenas parcial y se verá en Julio de este mismo año).  Millones de personas en el mundo (por no decir miles de millones) se preparan para contemplar una de las escenas naturales más bonitas: ver cómo la Luna empieza a desaparecer en el cielo durante un par de horas, hasta convertirse casi de súbito en un disco al "rojo vivo" (¿o al naranja?).

Apariencia de la Luna durante un eclipse total.  Crédito: Fred Espenak / APOD

Cientos de entradas de blog se han publicado por estos días describiendo las condiciones particulares del eclipse, el lugar y la manera de observarlo; además también de algunas curiosidades científicas interesantes sobre el fenómeno. 

En la figura abajo contribuyo con mi granito de arena, reproduciendo aquí los tiempos más importantes del evento de este 20/21 de enero tal y como son calculados por Fred Espenack de NASA.

Condiciones para el eclipse total de Luna del 20/21 de enero de 2019.  ¿Qué significan todos esos números en esta figura?.  Encontrará algunas respuestas más abajo. Crédito: F. Espenack NASA

Pero esta entrada no es sobre este eclipse particular. 

Como astrónomo profesional que soy (después de haber sido por muchos años astrónomo aficionado) debo confesarles que los eclipses de Luna no están precisamente entre mis "fenómenos astronómicos para toda la familia" favoritos (al respecto escribí una entrada de blog hace un par de años que otros "grinch lunares" pueden leer aquí).

En primer lugar, se producen cuando hay Luna llena, que es, palabras más, palabras menos, la enemiga número uno de la astronomía observacional.  La Luna llena brilla durante las desafortunadas noches en las que ocurre como un segundo sol, "lavando" la atmósfera e impidiendo la observación de la mayoría de los objetos y fenómenos astronómicos reservados para estas horas del día.

En segundo lugar, los eclipses de Luna son incómodamente largos.  El eclipse del 20/21 de enero durará 3 horas 17 minutos, incluyendo la aburrida y prolongada fase parcial (2 horas 15 minutos) y la más "emocionante" totalidad (1 hora y 2 minutos).  Otros eclipses lunares tienen duraciones similares. 

¿Qué hacer durante esas interminables horas donde no pasa casi nada? ¡Ese es el problema!

La invitación aquí es entonces para que veamos los eclipses de Luna con otros ojos.  Que hablemos de los secretos detrás de estos fenómenos y los compartamos con amigos y familiares, mientras el fenómenos se desarrolla muuuy lentamente en el cielo.

Del "elíptico" al castellano

Antes de comenzar con algunos de los detalles científicos más interesantes de los eclipses de luna, déjenme ofrecerles una pequeña guía de supervivencia a los datos y diagramas que pululan por estos días en las redes, describiendo las condiciones del eclipse.  Si no es de los que consulta este tipo de diagramas, puede saltar ahora mismo a la siguiente sección.

El diagrama que esta más arriba es el más complejo de todos.  Es publicado por F. Espenack, Mr. Eclipse lo llaman, un científico de NASA que ha pasado más de 30 años calculando las condiciones de eclipses, tránsitos y ocultaciones para la NASA (puede ver la página de Mr. Eclipse aquí). 

Muchos de los diagramas sobre los eclipses que se publican en internet se basan en los diagramas de este señor, así que cualquier esfuerzo que hagamos por entenderlo será bastante educativo.  En el diagrama mostrado abajo resalto los detalles más relevantes de estos diagramas.

Explicación del diagrama de F. Espenack con las condiciones detalladas de un eclipse total de luna.

Comencemos por los tiempos.  ¿Qué son todas esas horas que aparecen allí?. 

La mayoría indican el momento exacto en el que se producen los cambios más importantes del eclipse: el tiempo en el que la Luna estará metida de llena en la sombra, el inicio del eclipse parcial, el inicio del total, etc.  Lamentablemente la sensibilidad del ojo humano no es la suficiente para captar cambios pequeños en la luz de modo que conocer estos tiempos con precisión de segundos es un poco irrelevante.

De todos estos tiempos, yo diría en realidad, que solo interesan dos de ellos: el inicio del eclipse parcial (U1) y el inicio del eclipse total (U2)

La letra "U" viene de "umbra" que es el nombre en latín de la sombra de un objeto celeste. 

El número "1" hace referencia al contacto del borde oriental de la Luna con la sombra de la Tierra.  Aquí empieza el eclipse.  El cambio observado en la apariencia de la Luna en U1 es casi imperceptible a simple vista.  Solo hasta pasados unos minutos después de U1 es cuando se empieza a notarse el "mordisco" en el disco lunar.

El número "2" corresponde al "contacto" del borde occidental de la Luna (el del lado del mar de las Crisis, la "bolita" al lado del "conejo en la Luna").  U2 es el momento más esperado de la noche cuando la Luna se pone roja.

Los tiempos restantes son relativamente irrelevantes para el observador casual.  Los que tengan problemas para capturar el inicio del eclipse (o vivan en regiones del planeta donde no se vea esta fase), tal vez les interese el U3 (fin de la luna roja) y el U4 en fin del eclipse. 

Y entonces ¿qué son esos "P1" y "P4"?.  No se preocupe mucho por ellos; sus ojos no notarán ningún cambio.  Estos son los momentos en los que un observador en la Luna vería como la Tierra empieza a hacer desaparecer el Sol en el cielo.  Obviamente el brillo lunar disminuye un poco (a estas fases se la llaman de eclipse penumbral), pero no se nota. No le bote escape a esas fases.

Algunos tiempos son provistos en una extraña escala "T.D." en lugar de UTC. ¿Debo preocuparme?. 

Si es astrónomo sí.  Los astrónomos usamos una decena de escalas de tiempo para medir los fenómenos astronómicos.  "T.D." es el tiempo dinámico o lo que es lo mismo el "verdadero" tiempo del Sistema Solar; tiempo con el que se registran todos los fenómenos que ocurren por aquí, incluyendo naturalmente los eclipses. 

El tiempo dinámico esta adelantado 71 segundos (ese es el ΔT que aparece en algunas partes) respecto a la hora de nuestros relojes.  La mayoría de los mortales, sin embargo, no debemos preocuparnos mucho por ese tiempo, así que haga caso omiso y mire la hora en UTC.  

A propósito y aunque esto debería ser bastante obvio, la hora UTC es la "hora de Inglaterra".  Por lo tanto si usted vive en América debera restarle a esa hora entre 4 y 6 horas (UTC-4, UTC-5, UTC-6). 

Para ello recuerde esta regla sencilla: las 0 horas UTC son las 7 p.m. en los países que están en el huso horario UTC-5 (Colombia, Ecuador, Chile, las islas del Caribe y en el este de los Estados Unidos, EST). 

Con esto en mente es fácil darse cuenta que el inicio del eclipse del 20/21 de enero (es decir el contacto U1) ocurrirá 3 horas y 33 minutos (3:33 UTC) después de las 7 p.m. (0h UTC), es decir a las 10:33 p.m. de tiempo local en gran parte de América.

Para saber más sobre las horas de los astrónomos los invito a leer el relato ¿Qué hora es? publicado en este mismo espacio.

Otra cosa que vemos mucho cerca a los días en los que se producen eclipses lunares, son mapas como los que aparecen abajo.  Si bien algunas cosas se explican solas, otras requieren unas cuantas clarificaciones sencillas.

Mapa describiendo las regiones del planeta que verán el eclipse de Luna del 20/21 de enero de 2019.  Adaptado de F. Espenack/NASA.

En primer lugar, allí se ve la dimensión planetaria de los eclipses de Luna.  Prácticamente donde sea de noche durante el eclipse (más de la mitad de la superficie de la Tierra) se verá el fenómeno

Como se ve en el mapa de arriba, el eclipse del 20/21 de enero de 2019 será un eclipse "americano", esto es, todos los lugares del continente americano podrán ver sin excepción la totalidad del eclipse. En la mayor parte de Europa occidental el elcipse de Luna se podrá ver completico antes que la Luna se ponga por el horizonte, pero a los habitantes de esa zona del planeta les tocará madrugar para apreciar el fenómno

En Moscú por ejemplo, la Luna estará roja cuando se esté ocultando detrás del horizonte occidental en la mañana.  Los que si se perderan el eclipse completamente son los habitantes del extremo oriental de Asia, la India, Australia, Oceanía y Japón.  Otra vez será.

Haciendo un cálculo al vuelo con los datos provistos en esta página, he determinado que el eclipse del 20/21 de enero de 2019 podrá ser visto por un "honroso" total de 1,674 millones de pesonas. O lo que es lo mismo, 1 de cada 4 personas vivas en el planeta, si se lo proponen (deberán permanecer despiertos en la noche y la madrugada), podrían ver este vistoso (aunque relativamente aburrido) fenómeno astronómico.

Superposición de un mapa con la población total por regiones y las condiciones de observación del eclipse total de Luna de enero 20/21 de 2019.  La alineación de los mapas no es perfecta porque han sido elaborados con proyecciones diferentes, sin embargo ofrecen una guía básica para entender la dimensión del número de personas que podrán ver el eclipse.  Datos de población tomados de: http://www.worldpopdata.org/map

Los eclipses se repiten

El primer secreto relativamente curioso sobre los eclipses de Luna (así como los de Sol), es que se repiten, en casi las mismas condiciones geométricas (distancia de la Luna a la Tierra, tamaño aparente de la Luna, etc.) cada 18 años 11 días y 18 horas.   

A este extraño ciclo astronómico (que conocieron bien la mayoría de los pueblos con tradiciones astronómicas avanzadas en la antigüedad) se lo conoce como el "ciclo de Saros".  

Así, por ejemplo, el eclipse del 20/21 de enero de 2019 es prácticamente idéntico al eclipse total de Luna que se produjo el 9 de enero de 2001 (hace exactamente 18 años, 11 días y 18 horas).  Son eclipses hermanos.

En la figura abajo ustedes pueden comprobar el parecido entre las condiciones de los dos eclipses. 

Los eclipses se repiten con una periodicidad de aproximadamente 18 años.  En esta figura aparece el eclipse hermano del que se producirá el próximo 20/21 de enero de 2019.  Adaptado de. F.Espenack/NASA

 

Ahora bien, dado que la Tierra rota un número no entero de veces por cada ciclo de Saros (note la colita de 18 horas al final del valor del ciclo), la hora en la que se producen los eclipses hermanos no es la misma.  Por ejemplo el eclipse del 9 de enero de 2001 se produjo a las 20 UTC de aquella fecha, en lugar de las 2 UTC del 21 de enero de 2019.

¡El cielo es un relojito perfecto!. Debido a esta periodicidad los eclipses vienen numerados.  El del próximo lunes es el eclipse 27 de una serie de 73 eclipses casi idénticos (que se repiten cada 18 años) que hacen parte de la que se conoce como una serie de Saros (el del lunes pertenece a la serie 134).  Dentro de unos 860 años las condiciones del eclipse hermano del futuro habrán cambiado ya mucho y recomenzará una nueva serie de Saros.

Más allá de la Luna 

Además de la Luna eclipsada ¿qué mas puede verse durante un eclipse total de Luna?. 

Con suerte, las estrellas y hasta la Vía Láctea (depende de la nubosidad) que durante una noche de luna llena difícilmente podrían verse. 

Durante el máximo del eclipse de Luna, el brillo de nuestro satélite habrá disminuido SIGNIFICATIVAMENTE.  No se molesten por favor con las mayúsculas sostenidas, que solo buscan reforzar la asombrosa diminución en el brillo que sufre la Luna durante los eclipses totales.  Casi nadie se percata de esto debido a que nuestros ojos son instrumentos asombrosos que se ajustan a niveles bajos y altos de brillo, haciéndonos creer que no ha pasado nada.

Durante una Luna llena normal (a propósito, es importante recordar que todos los eclipses totales de luna se producen en esta fase del ciclo lunar), el brillo de nuestro satélite es, en la escala de los astrónomos, alrededor de -13.  Este extraño número es parecido a la escala usada para medir el sonido (decibelios) o los temblores (escala de Richter), en el sentido de que con un número pequeño se representa algo realmente grande o muy pequeño.  En el caso de los astrónomos la escala de brillo tiene una peculiaridad adicional: entre más pequeño el número, más brillante el objeto.

La estrella más brillante del cielo tiene un brillo (magnitud aparente la llaman los astrónomos) de -1. Como sucede con los decibelios y la escala de Richter, no quiere esto decir que la Luna llena sea 12 veces más brillante que las estrella.  En realidad es... prepárente... ¡62,000 veces más brillante!. 

Toda esta luz se difunde por la atmósfera, como lo hace de día la luz del Sol, haciendo que el brillo del cielo se confunda con el brillo de estrellas, los planetas poco brillantes, la Vía Láctea y otros objetos difusos.  Tal vez el cielo no se pone azul como sucede cuando el Sol da la cara, pero con toda razón no se puede ver casi nada distinto en las noches de Luna llena.

Al eclipsarse, sin embargo, la magnitud de la Luna cae en un par de horas hasta equipararse con la magnitud de las estrellas más brillantes. 

Durante un eclipse total de Luna nuestro satélite puede tener una magnitud de -0.5 (en un eclipse brillante), pero en los más oscuros puede bajar hasta magnitudes por encima de 0.  Esto indica que el brillo de la Luna durante el eclipse puede ser casi 100,000 menor que el de la Luna llena que vemos antes y después de la totalidad.

En esas condiciones, no deben perderse de ver las estrellas y la Vía Láctea cerca a la Luna.  En ninguna otra Luna llena las podrán ver

Para el eclipse del 20/21 de enero de 2019, no se pierdan de buscar las estrellas Castor y Pollux, los dos hermanos de la constelación de Geminis y el cúmulo de estrellas de la Colmena (M44), que estarán a solo unos grados de la Luna durante la totalidad.

Ubicación de la Luna eclipsada durante el eclipse total del 20/21 de enero de 2019.  A unos pocos grados se encontrarán las estrellas Castor y Pollux así como el cúmulo abierto la Colmena (o el Pesebre)

Un monstruo invisible y rojizo

El aspecto científico que a mi más me fascina de los eclipses totales de Luna, tiene que ver con el hecho de que es de los pocos momentos en los que se puede observar un "monstruo" invisible y rojizo.  Un "cuerpo" astronómico (más bien un vacío astronómico) que esta ahí y del que pocas veces nos percatamos.

Naturalmente estoy hablando de la sombra de la Tierra. 

La geometría de la sombra de la Tierra y su relación con los eclipses totales de Luna.  En la punta de la sombra de la Tierra veríamos el Sol apenas eclipsado por la Tierra.  A la distancia de la Luna el Sol esta completamente cubierto por la Tierra (como es visto desde la Luna) y solo se ve un anillo rojizo que es la luz de la Tierra desviada y filtrada por la atmósfera

Como todos los cuerpos del Sistema Solar, la Tierra proyecta una enorme sombra en el vacío interplanetario.  Dentro de este enorme "cono" no llega directamente la luz del Sol.  Es un lugar frío y sereno que se desplaza con la Tierra a casi 120,000 km/h en el espacio. 

El tamaño y longitud de la sombra de la Tierra puede calcularse con facilidad.  El lugar más lejano de ella (la punta del cono), corresponde al punto en el espacio interplanetario desde el que el disco del Sol se ve del mismo tamaño que la Tierra

A la distancia de la Luna, que en promedio se encuentra a 384,000 km de la Tierra, por ejemplo, nuestro planeta se ve como un disco en el cielo casi dos veces y media más grande que el Sol.  Ciertamente, a esta distancia no termina la sombra de la Tierra. 

Si nos alejamos de la Luna, a una distancia precisamente dos veces y media mayor que aquella a la que se encuentra de la Tierra, encontraremos el punto buscado.  El vertice de la sombra de la Tierra es entonces un lugar situado a 384,000 km + 2.5 x 384,000 km = 1'300,000 km del centro de nuestro planeta.

Dentro de la sombra de la Tierra hace frío.  Lo único que ilumina el cielo allí son las incontables estrellas cercanas y las más lejanas de la Vía Láctuea, los otros planetas y, un extraño anillo de luz rojiza que siempre esta tapando el Sol.  Se trata nada más y nada menos que la atmósfera de la Tierra.  

La Tierra no es un obstáculo cualquiera para la luz del Sol.  Al contrario, por estar rodeada de una capa de aire, actúa como una lente que difunde los rayos del Sol en todas direcciones, unos pocos de los cuáles se precipitan en la fría oscuridad de su sombra.  En algunos lugares, las montañas de la Tierra impiden que la luz se filtre, en otros son las nubes altas las que se apoderan de la luz del Sol.  Con todo la iluminación del interior de la sombra de la Tierra no es constante y cambia todo el tiempo.

Una característica notoría de la luz que cae al interior de la sombra de la Tierra es que es significativamente más rojiza que la luz directa del Sol. 

Esto se debe a que las partículas constiuyentes de la atmósfera de nuestro planeta son muy pequeñas (del tamaño de moléculas). Cuando la luz atraviesa gases así, las longitudes de onda más cortas (del verde para abajo, pasando por el azul y el violeta), rebotan lateralmente contra los átomos y van a parar a otra parte.  Solo la luz de colores amarillentos, naranjas o rojizos pueden "atravesar" los obstáculos atómicos.  

Si hay partículas más grandes suspendidas en el aire de la Tierra (por ejemplo en tiempos de una erupción volcánica), solo la luz de un rojo más oscuro pasará, pintando de un carmesí oscuro el interior de la sombra de nuestro planeta.

Un frío eclipse

Con la oscuridad viene el frío.

La temperatura en un lugar del ecuador de la luna en la cara visible durante pleno medio día (es decir en Luna llena) es cercana a los 100 grados celsius. Es decir, mientras miras el centro de la Luna antes de ser eclipsada, el polvo y rocas que reflejan la luz del sol están tan calientes que harían hervir el agua en segundos. 

En ese momento del prolongado día lunar (que dura entre 13 y 14 días terrestres) el Sol brilla con toda su potencia en el cielo. 

Al eclipsarse completamente, sin embargo, el brillo del Sol cae (como mencionamos antes) hasta por un factor de 100,000.  Y con la desaparición del Sol llega el frío. 

¿Qué tanto disminuye la temperatura de la Luna durante un eclipse total?  

En 1971, los instrumentos del módulo de alunizaje de la misión Apollo 15, midieron la temperatura en la superficie durante el eclipse total de luna del 6 de agosto de ese mismo año. ¡Que afortunados tener un termometro en la Luna justo durante un eclipse!

Temperatura medida en la superficie de la Luna durante un eclipse total en agosto 6 de 1971.  Crédito: Keihm et al. (1973)

 

El resultado es para quedarse frío (literalmente): la temperatura de la superficie de la Luna, a medida que esta se va internando lentamente en la monstruosa y oscura sombra de la Tierra, desciende más de 200 grados.  En el punto de máxima oscuridad la temperatura lunar desciende casi hasta los 120 grados bajo cero. 

Temperaturas extremas en la superficie de la Luna comparada con la temperatura durante un eclipse total

La Tierra como exoplaneta

La pálida coloración rojiza de la superficie lunar durante un eclipse total, esconde un secreto invisible. 

La Luna eclipsada actúa como un gigantesco espejo que refleja la luz que atraviesa la atmósfera de nuestro planeta. 

En sus colores, que se devuelven a la Tierra después de reflejarse en la opaca superficie de nuestro satélite, se esconde el secreto mejor guardado de la Tierra: la composición química de su especial atmósfera.

Cuando la luz continua de una fuente incandescende (como la superficie del Sol) atraviesa un gas complejo (como la atmósfera de la Tierra), la mayoría de los colores, en mayor o menor medida, atraviesan incolumes el obstáculo gaseoso (ya vimos que los azules y los violetas tienden a ser difundidos lateralmente). 

Algunos colores específicos contenidos en la luz del Sol, sin embargo, encuentran en su camino sustancias químicas en la atmósfera, que tienen por ellos una especial predilección. 

Así por ejemplo, al Oxígeno molecular (que respiramos con afán todos los animales del planeta) y que es producto en su mayoría de la fotosíntesis de las plantas,  es particularmente propenso a absorber un cierto tipo de luz roja (longitud de onda de 685 nm). 

Como resultado después de que la luz del Sol atraviesa la atmósfera de la Tierra y llega a la Luna, de todo el rojo que vemos, faltará una cantidad relativamente significativa del que podríamos llamar el "rojo oxígeno".

Lo mismo sucede con la bendita agua, el (hoy) odiado dióxido de carbono, el metano que producen las bacterias y las vacas o el ozono que protege nuestro planeta de la nociva luz ultravioleta.

Si tomaramos entonces la luz rojiza de un eclipse y la haces pasar por un espectrógrafo (un instrumento capaz de determinar cuánto de cada color hay en la paleta de la luz lunar), en la luz descompuesta de la luna eclipsada sería posible observar observar las huellas espectrales de las sustancias que hacen a nuestro planeta el vividero tan agradable que conocemos.

Durante el eclipse total de luna del 16 de agosto de 2008, un grupo de astrónomos españoles, usando telescopios en la cima de las montañas de Islas Canarias, midieron por primera vez el espectro de la Luna totalmente eclipsada. 

Espectro de la luz de la luna eclipsada, después de remover el espectro de la luz del Sol. En el espectro aparecen claramente las huellas de la presencia de las sustancias que hacen a la Tierra un planeta habitable y habitado.  Los eclipses totales de Luna esconden entonces uno de los secretos mejor guardados de nuestro planeta. Adaptado de: Pallé et al. (2009) 

El resultado fue justamente el esperado. En la luz rojiza reflejada por nuestro satélite se evidenciaban las sustancias químicas que dan fe del hecho que nuestro planeta es habitable y esta habitado.

Si esa misma luz que traviesa nuestra atmósfera y se refleja sobre la superficie opaca de la Luna en los eclipses, en lugar de devolverse a los astrónomos de la Tierra, siguiera su camino (como lo hace todos los días, haya eclipse o no) y alcanzará los sensibles telescopios de una civilización extraterrestre, la descomposición espectral pondría en evidencia el secreto mejor guardado de la Tierra. 

No sabemos si los extraterrestres obtuvieron el espectro de los atardeceres de la Tierra.  Lo cierto es que después de 2008 los humanos pusimos a prueba este sencillo truco tecnológico con la ayuda de un eclipse total de Luna.

Testigos del movimiento

Todo en el cielo se mueve. El sol, la luna y las estrellas salen por el horizonte oriental y se pone por el occidente en su ciclo diario.  Al pasar los días, la posición del Sol en el horizonte va cambiando y la Luna misma se encuentra con una estrellas y después con otras a medida que pasan las fases.

Pero a diferencia del movimiento diurno, la mayoría de los movimientos solar, lunar y planetario ocurren con una lentitud pasmosa.  La paciente parsimonia del cielo es un reflejo de que los movimientos de los cuerpos que observamos allí son producto también de la fuerza más débil de todo el cosmos: la fuerza de gravedad.

Es justo por eso que lo que vemos durante un eclipse total de luna (o uno de Sol) debería siempre asombrarnos. 

Cuando comienza el eclipse parcial (después del contacto U1), y la sombra de la Tierra empieza a morder la luna, empezamos a ser testigos del movimiento de nuestro satélite en su órbita alrededor de la Tierra (¿o del Sol?, ¡lo dejamos para otra entrada!).

Cualquiera, sea astrónomo o no, puede presenciar en tiempo real, durante un eclipse total de Luna, un movimiento astronómico... ¡Fantástico!

Animación mostrando a una velocidad mucho mayor que la real, el movimiento de la Luna mientras penetra en la sombra de la Tierra.  En esta animación de 5 segundos se ha comprimido 3 hora y media de movimiento lunar.  Crédito: http://timeanddate.com

En realidad el movimiento de la Luna penetrando en la sombra de la Tierra, es la combinación de dos movimientos.  El primero es su movimiento en la órbita que completa cada 27 días alrededor de la Tierra.  La Luna avanza en el espacio, cada hora, tan solo 3,600 km.  A la distancia que esta de nosotros esto equivale a recorrer en una hora el equivalente a su propio diámetro. 

Pero hay un segundo movimiento implicado en el proceso: el movimiento de la sombra misma de la Tierra.  A medida que nuestro planeta se mueve alrededor del Sol, su sombra avanza en el espacio lentamente proyectándose sobre las estrellas.  Aunque la Tierra avanza 100,000 km en el espacio cada hora, el Sol esta tan lejos, que la sombra de la Tierra apenas si se mueve de su posición.

Proyectada sobre el cielo la sombra de la Tierra avanza aproximadamente un decimo del diámetro aparente de la Luna cada hora.  Recordemos, sin embargo, que la Luna avanza en la misma dirección un diametro completo por hora.

 

Como he tratado de comunicar a través de esta entrada, un lento (y aburrido) eclipse lunar, es en realidad un interesante fenómeno astronómico que esconde algunos secretos bien guardados sobre nuestro vecindario cósmico inmediato.  

Si esta preparándose para observar el próximo eclipse lunar no olvide el instrumento más importante de todos: un buen grupo de amigos y una botella de vino, para hablar de todos estos secretos mientras espera los momentos más bonitos del fenómeno.

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Jorge Zuluaga
Jorge Zuluaga

Profesor titular del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia (UdeA) en Medellín, Colombia. Fundador del pregrado de astronomía de la UdeA e investigador del grupo de física y astrofísica computacional y del Solar, Earth and Planetary Physics Group. Padre de 3, maestro y divulgador por instinto. Tiene el nombre de un asteroide (347940) Jorgezuluaga.

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