Pensar en nuestros años escolares y en química es rememorar, más o menos gratamente, la tabla periódica. Este es uno de los motivos por los cuales la tabla periódica forma parte de la química y de la cultura, pero también de nuestra propia identidad. Este fue el punto de partida de la conferencia que Agustí Nieto-Galan, profesor de Historia de la Ciencia de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Centro de Historia de la Ciencia de dicha universidad, impartió ante el auditorio del salón de actos de la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona. Un auditorio que pudo disfrutar de un magnífico recorrido por la biografía de Mendeleiev, incluyendo algunos de sus capítulos menos conocidos, pero especialmente pertinentes. Recorrido que se inicia con un joven Mendeleiev que, habiendo demostrado grandes dotes para la química, obtiene una competitiva beca para viajar de Rusia a Alemania a fin de formarse junto a Robert Bunsen (1811-1899). Aspecto de gran interés pues la Alemania del siglo XIX constituía un auténtico enclave del desarrollo de la química. De hecho, será en una ciudad alemana, Karlsruhe, donde tendrá lugar en 1860 el que es considerado el primer congreso internacional de química. Evento científico al que acudirá nuestro protagonista.

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 Agustí Nieto-Galan durante su conferencia el pasado 28 de enero en Barcelona. 

Tal y como señaló el profesor Nieto-Galan, el primer tercio del siglo XIX había mostrado la incapacidad de la comunidad científica para llegar a un acuerdo sobre el peso (hoy, masa) de los átomos. En un contexto en el que buena parte de los químicos consideraban entelequias las esferas macizas propuestas por el químico británico John Dalton (1766-1844) a principios de siglo, donde conceptos como átomo y molécula se confundían entre sí y donde nuevos elementos iban engrosando las páginas de los manuales de química; encontrar formas menos confusas de presentar la química se convirtió en un objetivo ansiado por los profesores de química. Este será el caso de Mendeleiev. En ese intento por organizar el conocimiento químico con fines pedagógicos, algunos químicos organizaron los elementos en grupos de tres o triadas. Otros buscaron recurrencias en las propieades químicas, encontrando que estas parecían repetirse cada 7 elementos, simulando una escala musical.

Mendeleiev también emprendió la búsqueda de recurrencias en las propiedades de los elementos, encontrando una forma que consideró adecuada para la enseñanza de la química: su célebre tabla periódica de 1869. Ese mismo año la publicó en su libro de texto, escrito en ruso y con escaso impacto en occidente. Tal y como señaló Nieto-Galan, este aspecto es de gran interés pues hoy consideramos que lo saberes recogidos en manuales y libro de texto constituyen conocimientos sólidos en torno a los que existe un amplio consenso. En palabras del historiador de la ciencia, el caso de Mendeleiev y su tabla periódica nos permite ilustrar que esto no siempre fue así. Mendeleiev publicará su tabla periódica en alemán (idioma de la química del momento) un año después, por lo que a partir de 1970 la comunidad científica comenzará a tener conocimiento de la propuesta del químico ruso. Propuesta que sufrió cambios en 1871 (las filas horizontales de la clasificación de 1869 pasaron a ser columnas verticales en la clasificación de 1871) y que será solo una de las muchas que proliferaron en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XIX.

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Clasificación periódica de los elementos propuesta por Mendeleiev en 1869.


En su propuesta de clasificación de los elementos, Mendeleiev había dejado huecos para elementos entonces desconocidos. Además, realizó predicciones sobre las propiedades que dichos elementos debían poseer. El descubrimiento de varios elementos que se ajustaban a las predicciones de Mendeleiev a lo largo de las décadas siguientes irá dotando de una mayor visibilidad a la tabla periódica de Mendeleiev en la comunidad científica. En este punto, Nieto-Galan señaló que en 1875, cuando su propuesta tiene cierto impacto en el marco de la investigación científica occidental del momento, Mendeleiev ya estará asentado en San Petersburgo, de modo que nos encontramos con un Mendeleiev "profundamente ruso". Un Mendeleiev que se implicará activamente en las reformas emprendidas por el zarismo y que forjará un nombre destacado en la sociedad rusa. Una actividad no exenta de momentos agrios, como cuando fue rechazado para su ingeso en la Academia Rusa de Ciencias en 1880. Un año después, con el asesinato del zar, la política de reformas se intensificará. En dicho proceso la ciencia tomó partida a través de la estandarización de los pesos y medidas, una de la señas de identidad de modernización de una nación, tal y como apuntó Nieto-Galán. Esta será una de las muchas actividades empendidas por Mendeleiev en Rusia. El historiador de la ciencia subrayó que Mendeleiev no solo tuvo un gran afán por contribuir a encontrar un orden natural en la química, sino que también trabajó activamente por el mantenimiento del orden político y el orden social. Así, Mendeleiev mostró gran interés por la economía, el cual se plasmó en la publicación de diversos trabajos sobe comercio internacional. Incluso llegó a discrepar de las ideas de Lev N. Tolstoy (1828-1910). Mientras que este abogaba por una organización rural de Rusia, Mendeleiev defendió el papel de la industria y, en particular, de la industria química. Encontramos así un reflejo del debate ruralismo vs industrialismo que se extendió en diversos paises durante el siglo XIX.

In the Wild North, 1891. El autor de la obra, el pintor Iván I. Shishkin (1832-1898), regaló este cuadro a Mendeleiev (que lo colocó en su despacho) a fin de animarle a permanecer en pie frente las adversidades que, pese a su fama, vivió durante sus años en Rusia.

 

Pero el tan ansiado oden natural y político por el que tanto había trabajado y sobre el que tantas horas había reflexionado Mendeleiev verá su ocaso en los últimos años de la biografía del químico ruso. Sobre el primero, Agustí Nieto-Galan destacó el encuentro que Mendeleiev y Marie Curie (1867-1934) tuvieron en París en 1902. La química que Mendeleiev, junto con tanto otros químicos, había contribuido a ordenar se enfrentaba a fenómenos inexplicables. El átomo se podía desintegrar. No era ya una esfera indivisible como sugiere su nombe. Había nuevos elementos que no encuentran su lugar en la tabla periódica. La física y la química que Mendeleiev había querido unificar (por ejemplo, abogando por la existencia de un supuesto éter) se adentraban en una nueva época. Sobre el segundo, Mendeleiev vio desmoronarse el sistema político que había conocido con las huelgas, la agitación social y la inestabiliad política tras el llamado domingo de sangre. El fin del orden zarista se irá fraguando desde aquel 9 de enero de 1905. En los poco más de dos años que transcurrirán hasta su muerte en febrero de 1907, Mendeleiev será testigo de cómo el mundo social, político y natural por cuyo orden había abogado se tambaleaba.

 

2019, International Year of the Periodic Table of Chemical Elements (IYPT).

En 2019, el Año Internacional de la Tabla Periódica (IYPT por sus siglas en inglés) nos ofrece la oportunidad de recuperar la biografía de Mendeleiev. Lejos de la imagen de la ciencia como producto de grandes genios aislados, la figura de Mendeleiev nos permite abordar cómo la enseñanza fue motor de las clasificaciones periódicas que proliferaron desde la segunda mitad del siglo XIX. Asimismo, permite mostrar las limitaciones de las narrativas hagiográficas sobre ciencia, en las que el papel épico de sus protagonistas eclipsa otras facetas relavantes de su biografía. En el caso de Mendeleiev, mirar más allá de las genealogías científicas nos revela a un personaje que también contribuyó a las ciencias sociales, como la economía. El logo elegido para el IYPT incluye la imagen de Mendeleiev, pero también una esfera que emula el globo terrestre. Esfera que podemos interpretar como un guiño a la colectividad que subyace tras la tabla periódica. En esta línea, la conferencia del profesor Agustí Nieto-Galan constituyó una excelente muestra de la pertinencia de visibilizar el trabajo de los historiadores de la ciencia en acontecimientos como el IYPT. Por ello, este espacio virtual dedicará buena parte de sus entradas de este año 2019 a la historia de las clasificaciones periódicas. Una historia en la que aparecerá de nuevo Mendeleiev, pero también muchos otros protagonistas, cuyo esfuerzo ha contribuido a situar la tabla periódica como una de las contribuciones más populares de la química a la cultura. Contribuciones que, como en la ciencia misma, se conjugan en plural.

Luis Moreno Martínez
Luis Moreno Martínez

Desarrollo mi labor investigadora y docente en el Instituto Interuniversitario López Piñero y el Departamento de Historia de la Ciencia y Documentación de la Universitat de València. Mis líneas de investigación incluyen la historia de la cultura material y las prácticas de la enseñanza de la ciencia, la historia de la ciencia en materiales y contextos educativos y la didáctica de la historia de la ciencia. Como docente, imparto historia de la química, metodología científica y otras materias sobre historia de la ciencia en diversas titulaciones de grado.

Twitter: @luismormz

Página web: www.luismormz.com

Sobre este blog

Un espacio para la comunicación social de la investigación en historia y didáctica de las ciencias, con especial atención al análisis de la historia de la ciencia en contextos y materiales educativos y divulgativos. En 2019, particularmente dedicado al Año Internacional de la Tabla Periódica.

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