Exhibición de la Eugenics Society hacia la década de 1930. Wikimedia.

Francis Galton (1822-1911) fue un autor polifacético, un polímata que escribió sobre muchos temas, incluyendo la meteorología, la antropología, la herencia, la estadística, la psicología, la eugenesia y la criminología. Primo de Charles Darwin, Galton pasó una juventud un tanto desorientada. Se formó en medicina y acabó graduándose en matemáticas en la Universidad de Cambridge, sin destacar espacialmente por sus resultados académicos. La muerte de su padre en 1844 le proporcionó una seguridad económica más que notable y pudo disfrutar de su interés por la aventura, viajar por el Oriente Medio, explorar África e investigar patrones climáticos. La publicación de On the Origin of Species de su primo Charles transformó su vida intelectual. Dirigió su atención a problemas de la biología humana, incluyendo la herencia, la psicología, la antropometría y el desarrollo. Mostró una gran pasión por medir y cuantificar, y al servicio de dicha pasión acabó realizando contribuciones importantes a la estadística.

Con trabajos como Hereditary Talent and Character (1865) planteó que los rasgos intelectuales, morales y de personalidad se transmiten de padres a hijos. Su interés por estas cuestiones continuó y, en 1883, acuñó el término «eugenesia», que tanto éxito tendría entre biólogos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Bajo un criterio profundamente ideológico, Galton diferenció entre miembros inferiores y superiores de la población y propuso incentivar la reproducción de los segundos para impedir la degeneración de la humanidad. Había podido constatar que los individuos "inferiores" -aquellos que se podrían enmarcar dentro de las clases populares- se reproducían de manera mucho más eficaz que los miembros de las clases altas que Galton describía como "superiores". En dicho contexto, y siguiendo los planteamientos evolucionistas de su primo Charles, Galton concluyó que la humanidad se encontraba en un proceso de degeneración, de modo que las futuras generaciones estarían más marcadas por caracteres de los grupos inferiores. Publicó obras dirigidas al gran público para alarmar sobre esta situación y reclamó reflexión y acción a los poderes públicos, pero sus ideas eugenésicas nunca llegaron a alcanzar la dimensión de los programas biosociales estatales que llevarían a la esterilización forzada de miles y miles de personas, como ocurrió no solo en la Alemania nazi sino también en EEUU, Suecia y muchos otros lugares. Aun así, su identidad histórica ha quedado íntimamente ligada a estas últimas iniciativas y, por ello, es posible que las personas que trabajan en biología hayan desarrollado una especie de «amnesia colectiva» respecto de Francis Galton, tal y como han puesto de manifiesto historiadores como Robert Proctor.

Francis Galton (1822-1911). <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton#/media/Archivo:Sir_Francis_Galton,_1890s.jpg" target="_blank">Wikipedia.</a>

No obstante, la expresión más cruda de la eugenesia, aquella que tanto sufrimiento generó, si bien es posterior a Galton, no puede aislarse fácilmente ni de sus publicaciones ni del desarrollo de las ciencias de la vida y su posterior molecularización. Tanto la teoría de la evolución como la de la herencia se desarrollaron en clara conexión con las ideas eugenésicas. La relación entre evolucionismo y eugenesia es multidimensional. Ciertamente, la eugenesia no solo se deriva del evolucionismo darwinista, sino que hunde sus raíces en teorías procedentes de las ciencias sociales, como aquellas de la economía política. No obstante, no es menos cierto que la teoría evolutiva de Darwin bebió de esas mismas ciencias sociales. En su desarrollo, autores como Herbert Spencer y Thomas Malthus fueron muy influyentes, aunque en On the Origins of Species Darwin evitó referirse de manera explícita a los humanos. Por otro lado, el mismo Darwin, en obras posteriores, como en The Descent of Man, comentó y asumió las ideas eugenésicas de autores como Galton. Este interés por asociar evolucionismo y eugenesia perduró entre muchos de sus colegas más cercanos e incluso en su propio hijo, Leonard Darwin. Este último no solo se interesó por la confluencia entre evolucionismo y eugenesia sino también por aquella que se daría entre estas y la genética de principios del siglo XX y tuvo así una influencia directa en el pensamiento de Ronald Aylmer Fischer y en la síntesis moderna del evolucionismo.

El desarrollo de la teoría de la evolución no puede entenderse sin considerar el interés que despertó la eugenesia y las investigaciones que motivó. Algo semejante ocurrió en los orígenes de la genética clásica, a principios del siglo XX. Autores fundamentales en el desarrollo de la genética como el británico William Bateson se identificaron con planteamientos eugenésicos y, por otro lado, centros de vanguardia en el estudio genético como el laboratorio de Cold Spring Harbor, en EEUU, o los Kaiser Wilhelm Institute alemanes (KWI), concretamente el de psiquiatría o el de antropología, herencia humana y eugenesia fueron especialmente activos en la investigación eugenésica durante las primeras décadas del siglo XX. Posiblemente el caso de los KWI es el más conocido y, al quedar vinculados al nazismo, parecería más previsible aquella estrecha vinculación entre investigación genética o biológica y eugenesia. Sin embargo, es importante recordar que en el laboratorio de Cold Spring Harbor, un centro de referencia en la investigación genética, se creó en 1910 la Eugenics Record Office que durante más de dos décadas dedicó importantes esfuerzos a la investigación eugenésica. El centro fue dirigido durante sus primeras décadas de existencia por Charles B. Davenport (1866-1944), con quien nuevamente se entrecruza la biografía de Galton.

Exhibición de la<em> Eugenics Society</em> hacia la década de 1930. <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Eugenics_Society_Exhibit_(1930s).jpg" target="_blank">Wikimedia</a>. 

Davenport pasó parte de un año sabático (1899-1900) en Londres junto a Galton y su protegido Karl Pearson y volvió a América decidido a implementar las investigaciones eugenésicas de las que tanto había aprendido en su estancia londinense. Impulsó así la creación de la Eugenics Record Office, para la cual consiguió financiación de la Carnegie Institution of Washington y de otros mecenas privados. Así abría las puertas un centro que tuvo una gran influencia en ámbitos bien diversos de la política social, migratoria y científica de los Estados Unidos de América. Pero si uno de los pilares de la actividad del centro fue la difusión de las ideas eugenésicas y el impulso de legislaciones y políticas acordes a estas, la investigación científica constituyó el otro pilar fundamental. Esta investigación, ya a partir de 1935, fue criticada y considerada de bajo interés para el desarrollo de la genética, pero en sus primeros años de existencia fue habitualmente considerada acorde con los estándares de calidad internacionales. Así ocurrió con aquellas investigaciones que se desarrollaron en el centro sobre la herencia del daltonismo, la polidactilia o la enfermedad de Hungtinton, entre otras.

Persona afectada de pelagra. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pelagra#/media/Archivo:Pellagra_NIH.jpg" target="_blank">Wikipedia.</a>

Los sesgos de clase o raciales se pudieron observar más fácilmente en aquellas investigaciones centradas en «caracteres» como el alcoholismo, la criminalidad, o la pobreza, que progresivamente fueron tomando más protagonismo. Pero incluso aquellas primeras investigaciones que no se centraron en «caracteres» morales o intelectuales fueron víctimas de una ideología reduccionista que ha sido imperante durante buena parte del desarrollo de las ciencias biológicas en el siglo XX. Así, por ejemplo, Davenport realizó estudios sobre el carácter hereditario de la pelagra sin tener en cuenta los factores ambientales con los que ya entonces se identificaba la enfermedad y que en breve quedaron corroborados. La presencia de numerosos casos en múltiples generaciones de determinadas familias le llevó a la búsqueda del origen genético de la enfermedad y, en cambio, no percibió la persistencia de una mala alimentación en dichas familias; aquella que, de hecho, explicaba la enfermedad. Hoy no tendríamos dificultad alguna en identificar las deficiencias de aquella ciencia eugenésica, pero en aquel momento sus investigaciones pudieron desarrollarse con perfecta normalidad en centros privilegiados de la ciencia internacional.

En muchas publicaciones se cataloga la eugenesia o el darwinismo social como teorías "pseudocientíficas" y se borra así el encaje que tuvieron estos planteamientos en la ciencia académica durante sus primeras décadas de desarrollo. Es inevitable percibir en estas publicaciones una voluntad de «limpiar» la buena imagen de las ciencias biológicas. Sin embargo, el análisis del desarrollo histórico de la eugenesia, discutido en este apartado, muestra situaciones cambiantes y complejas, dentro de las cuales es difícil establecer con precisión los límites de la ciencia y los diversos modos de acomodación de aquella eugenesia en el interior de la comunidad científica. El ejemplo muestra que el uso del calificativo "pseudocientífico" en historia de la ciencia suele estar cargado tanto de condescendencia presentista como de anhelos de distanciamiento respecto a pasados incómodos.

Ximo Guillem Llobat

IILP-UV

Para resumir

En esta sesión del curso online Una introducción a la Historia de la Ciencia, la Tecnología y la Medicina de la Universitat de València podrás encontrar una síntesis de los principales aspectos abordados en esta entrada.

Para ampliar

Podrás encontrar una relación de lecturas recomendadas, estudios, fuentes documentales y recursos de interés en este enlace.

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El equipo de redacción de Saberes en acción (@sabersaccio) está integrado por personal investigador y profesorado del Instituto Interuniversitario López Piñero de Estudios Históricos y Sociales sobre Ciencia, Tecnología, Medicina y Medioambiente (IILP) perteneciente a las Universidades de Alicante (UA), Miguel Hernández (UMH), Jaume I (UJI) y Valencia (UV), así como por reconocidos especialistas de diversas instituciones académicas.

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Saberes en acción ofrece un nuevo recorrido por la historia de la ciencia, la tecnología y la medicina, basado en las perspectivas ofrecidas por las últimas investigaciones en este terreno. Se presentan relatos alternativos, a menudo sorprendentes, a través de nuevos personajes, espacios y objetos. Las personas que nos acompañen en este viaje en el tiempo podrán poner en cuestión muchas imágenes difundidas acerca de la ciencia y su historia. Veremos, por ejemplo, que hubo muchos avances en las pretendidas «edades oscuras», que la «revolución científica» es un bulo al servicio de discursos eurocéntricos, y que la ciencia es una empresa colectiva en la que han participado numerosas personas, muchas de ellas invisibles en los relatos tradicionales. Se podrá conocer mejor las cambiantes relaciones entre la ciencia, la tecnología y la medicina con las diversas sociedades y culturas, así como las interacciones entre todos sus ingredientes. Todas las entradas ofrecen una bibliografía adicional para las personas que quieran seguir ampliando su curiosidad en el tema.

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