Ejemplar de Nigellia damascena L. en un pliego procedente del herbario de Aldrovandi. Universita di Bologna.

Ulisse Aldrovandi fue uno de los más conocidos naturalistas de la segunda mitad del siglo XVI debido fundamentalmente a su enorme actividad como coleccionista. A lo largo de casi sesenta años de infatigable trabajo, su Museo (él mismo empleaba este término para referirse a su gabinete) se llenó no solo de especímenes provenientes de los tres reinos de la naturaleza (animal, vegetal y mineral), sino también de dibujos, grabados, pinturas, planchas xilográficas, pliegos de herbario, manuscritos y miles de cartas, que intercambiaba –acompañadas de objetos para las respectivas colecciones – con otros naturalistas europeos.

Ulisse Aldrovandi retratado por Agostino Caracci hacia 1600. <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/File:Ulysse_Aldrovandi.jpg" target="_blank">Wikipedia.</a>

La amplitud y las dimensiones de la colección de Aldrovandi, en efecto, no es concebible sin su constancia en el mantenimiento de una correspondencia con molti amici in varii luoghi («muchos amigos en distintos lugares») como él mismo reconoció en sus escritos. Fue a través de esa correspondencia como Aldrovandi construyó su fama de excelente conocedor de la naturaleza, perspicaz observador y cuidadoso recolector de plantas, animales y minerales. Una fama que alcanzó sin necesidad de publicar casi ningún libro, sino gracias a su colección y a una excelente estrategia para darla a conocer. Aldrovandi alcanzó ese objetivo principalmente mediante la creación de una red de corresponsales sostenida gracias a un infatigable trabajo de escritura de infinidad de cartas, mediante las cuales proponía y conseguía intercambios de especímenes, de pinturas, de semillas y de cualquier información relativa a las novedades científicas que reportaban los viajes transoceánicos y las exploraciones terrestres. 

Portada de la edición de Bolonia, 1602, de la obra de Aldrovandi sobre las aves, <em>Ornithologiae libri XII. </em><a href="https://archive.org/details/vlyssisaldrovand11599aldr" target="_blank">Internet Archive.</a>

Fue, por tanto, la colección y su circulación a través de la correspondencia epistolar lo que no solo construyó el prestigio científico de Aldrovandi, sino también una comunidad internacional de «curiosos de la naturaleza», empeñados en su estudio científico. De hecho, la obra impresa de Aldrovandi es tardía y, en su mayoría, póstuma, llevada a cabo por sus discípulos con editores varios, muchas veces poco respetuosos con los textos originales del maestro boloñés. De los numerosos volúmenes publicados bajo su nombre, los doce libros sobre las aves (Ornithologiae libri XII) publicados en Bolonia en 1590 pueden ser considerados como su obra impresa más importante. También pudo editar aún en vida su tratado sobre los insectos (De animalibus insectis), en 1602. El resto de su producción impresa vio la luz tras su muerte. Nacido en 1522, en Bolonia, una ciudad-estado italiana que formaba parte de los dominios territoriales del Papado, Aldrovandi tuvo una agitada juventud, que incluyó diversas escapadas a Roma, una peregrinación a Santiago de Compostela, un proyecto frustrado de peregrinación a Tierra Santa y una acusación por herejía que lo llevó prisionero a Roma, aunque luego, gracias a influencias familiares, el proceso fue sobreseído. Tuviera o no más recorrido su heterodoxia religiosa, lo cierto es que la red de sus corresponsales incluyó católicos, luteranos, calvinistas y otras confesiones cristianas, traspasando las fronteras confesionales de una Europa que en su tiempo estaba dominada por los conflictos bélicos derivados de la ruptura del cristianismo occidental.

Cubierta del tomo sexto del herbario de Aldrovandi (<em>Tomus Sextus Plantarum Ulyxis Aldrovandi</em>). <a href="http://137.204.21.141/Content/Projects/aldrovandi/Images/VOL6COPERTINA_ALDRO.JPG" target="_blank"><em>Universita di Bologna.</em></a>

Durante su estancia forzosa en Roma, el joven Aldrovandi conoció a Guillaume Rondelet (1507-1566), que estaba allí como médico del cardenal Tournon. Rondelet fue quien inició a Aldrovandi en el estudio de la naturaleza, especialmente de los animales, ya que el francés estaba preparando entonces su tratado sobre la fauna marina, que publicaría en Lyon, en 1554 (De piscibus marinis libri XVIII). Así que Aldrovandi comenzó por la recolección de peces y el aprendizaje de las diversas técnicas para su conservación, observación y descripción, que incluían la disección anatómica, la extracción de diversos órganos para ser conservados en diversos soportes, el dibujo de los ejemplares recolectados y diseccionados, así como la incorporación de conocimientos procedentes directamente de pescadores, marinos y artesanos de oficios relacionados con el mundo de la flora y la fauna acuáticas. Poco después de esta iniciación naturalística, hacia 1549, Aldrovandi entabló relación con Luca Ghini, profesor de simples medicinales (es decir, los elementos de la naturaleza, principalmente plantas, considerados de utilidad médica) en la Universidad de Pisa.

Gracias a Ghini, Aldrovandi aprendió la técnica de elaboración del herbario, un método de conservación de las plantas que consistía en el prensado, desecado y encolado en un pliego de papel de los ejemplares botánicos recolectados en el campo, durante las salidas para herborizar. La técnica del herbario era entonces una novedad para el trabajo práctico de los naturalistas, herbolistas, médicos y boticarios; pero desde entonces, se sigue empleando en botánica sistemática como un excelente método de conservación de la planta, que permite su descripción, identificación e intercambio. Al final de su vida, el herbario de Aldrovandi consistía en varios centenares de pliegos y era uno de los más extensos y conocidos de Europa, gracias entre otras cosas al constante intercambio epistolar.

Ejemplar de<em> Nigellia damascena L.</em> en un pliego procedente del herbario de Aldrovandi. <a href="https://sma.unibo.it/en/the-university-museum-network/botanic-garden-and-herbarium/collections/ulisse-aldrovandi-herbarium/Nigella-damascena-L./@@images/b75883c0-9387-48e5-ba0a-1ddc71019989.jpeg" target="_blank"><em>Universita di Bologna.</em></a>

En 1553, Aldrovandi se doctoró en filosofía y medicina en la universidad de su ciudad natal. En el curso siguiente, era ya profesor de lógica, al año siguiente ocupó una cátedra de filosofía y, desde el curso 1556-57, tuvo el encargo de la enseñanza de los simples medicinales, compartida con el médico Cesare Odoni hasta 1571 y luego, en solitario, hasta su jubilación en 1600. Esta actividad docente estuvo directamente relacionada con la creación en 1568 del Giardino dei semplici (jardín botánico) de la Universidad de Bolonia, al frente del cual estuvo Aldrovandi durante más de treinta años. Aunque no fue el primero de los jardines botánicos universitarios, aparecidos un par de décadas antes también en la Italia central (Pisa, Bolonia, Florencia, Ferrara...), el de Bolonia es paradigmático de lo que fueron estos espacios de práctica científica en el ámbito de las facultades de medicina. De hecho, el enfoque esencial por el que se crearon los primeros jardines botánicos fue el de vincularlos a la enseñanza universitaria de la materia medica, es decir, del arsenal terapéutico que la medicina hipocrático-galénica había ido creando a lo largo de los siglos. Un papel similar, aunque más restrictivo, que el que jugaban los diversos jardines botánicos privados, inseparables muchas veces de los coleccionistas naturalistas y de sus gabinetes de curiosidades.

No hay imágenes del <em>Orto botanico</em> de Bolonia en la época de Aldrovandi. Esta, de la obra de Gaetano Monti (1753), es una de las más antiguas que se conocen. <a href="http://objdigital.bn.br/objdigital2/acervo_digital/div_iconografia/icon540670/icon540670.jpg%20" target="_blank">OBJ Digital.</a>

Así fue cómo, pese a su agitada vida de juventud, una vez asentado en Bolonia y en su respetable posición universitaria, Aldrovandi se convirtió en el prototipo de naturalista de gabinete. Aunque hacia 1569 concibió el proyecto de ofrecer sus servicios a Felipe II para organizar una expedición científica a las Indias occidentales, lo cierto es que los desplazamientos de Aldrovandi no le llevaron nunca muy lejos, ya que se limitaron a algunas excursiones de recolección por los alrededores de Bolonia y regiones próximas. Su Museo fue, pues, el espacio en donde desarrolló su actividad experimental, observacional y descriptiva; y su extraordinaria colección fue el motor de su obra, además del fundamento de su fama entre la comunidad naturalista de toda Europa. 

A su muerte, en 1605, Aldrovandi cedió su Museo, su herbario, su biblioteca y sus manuscritos al Senado de Bolonia, de modo que –pese a diversos avatares– han seguido estando siempre a disposición de los estudiosos. Pese a ello y, dado el volumen de la documentación conservada, hoy en día, más de cuatrocientos años después de su muerte, aún no han sido estudiados en su totalidad.

José Pardo Tomás

IMF-CSIC

Para resumir

En esta sesión del curso online Una introducción a la Historia de la Ciencia, la Tecnología y la Medicina de la Universitat de València podrás encontrar una síntesis de los principales aspectos abordados en esta entrada.

Para ampliar

Podrás encontrar una relación de lecturas recomendadas, estudios, fuentes documentales y recursos de interés en este enlace.

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Saberes en acción ofrece un nuevo recorrido por la historia de la ciencia, la tecnología y la medicina, basado en las perspectivas ofrecidas por las últimas investigaciones en este terreno. Se presentan relatos alternativos, a menudo sorprendentes, a través de nuevos personajes, espacios y objetos. Las personas que nos acompañen en este viaje en el tiempo podrán poner en cuestión muchas imágenes difundidas acerca de la ciencia y su historia. Veremos, por ejemplo, que hubo muchos avances en las pretendidas «edades oscuras», que la «revolución científica» es un bulo al servicio de discursos eurocéntricos, y que la ciencia es una empresa colectiva en la que han participado numerosas personas, muchas de ellas invisibles en los relatos tradicionales. Se podrá conocer mejor las cambiantes relaciones entre la ciencia, la tecnología y la medicina con las diversas sociedades y culturas, así como las interacciones entre todos sus ingredientes. Todas las entradas ofrecen una bibliografía adicional para las personas que quieran seguir ampliando su curiosidad en el tema.

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