Las Lectures on Physics están basadas en un curso de licenciatura que Feynman impartió entre 1961 y 63. El lugar en el que impartió este curso, el Instituto Tecnológico de California (Caltech), era ya considerado una universidad de élite, equivalente al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), su gran rival en la costa este de Estados Unidos. Feynman se había trasladado al Caltech en 1950, en parte atraído por la orientación interdisciplinar que esta institución había establecido tanto en investigación como docencia. Esta orientación era el resultado de la filosofía con la que sus fundadores habían construido un nuevo espacio académico en la California de entreguerras.

En 1921, Robert A. Millikan, Arthur A. Noyes y George E. Hale, un físico, un químico y un astrónomo, decidieron crear una nueva universidad en California. Se trataba de un movimiento audaz, ya que la Universidad de California existía desde hace más de 50 años y contaba con reputación como entidad pública con sedes en varias ciudades. Millikan, Noyes y Hale habían jugado un papel fundamental en la movilización científica de la Primera Guerra Mundial y, fruto de esta experiencia, concebían la investigación como una práctica orientada a problemas concretos. Por ello, transformaron una antigua escuela técnica en Pasadena —ciudad a pocos kilómetros de Los Angeles— en una gran universidad privada, que actuaría de puente entre los ricos empresarios de la zona, su educación y sus proyectos científicos.

 De izquierda a derecha, Noyes, Millikan y Hale. Imagen extraída de http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/themes/physics/goodstein/caltech-triumvirate.html

Para satisfacer las necesidades de sus clientes, Caltech decidió romper con la estructura tradicional de las universidades. A los emprendedores e inversores californianos no les interesaban las bases teóricas de las disciplinas, sino aprovechar su contenido científico para desarrollar productos de interés comercial. Millikan, Noyes y Hale estaban acostumbrados a este uso del conocimiento por su experiencia como investigadores bélicos. Por ello, decidieron que el Caltech no tendría departamentos, sino divisiones articuladas en torno a saberes científicos más amplios (biología, física...). Estas divisiones atraerían contratos con la industria y en ellas multitud de científicos colaborarían en torno a proyectos concretos.

 

La nueva biología

La estructura del Caltech proporcionaba un papel decisivo a los jefes de división. Para la División de Biología, Millikan, Noyes y Hale ficharon a Thomas Hunt Morgan, un prestigioso genetista que había sorprendido al mundo con sus trabajos sobre la mosca "Drosophila". Poco después del traslado de Morgan al Caltech (1928), la Fundación Rockefeller se convirtió en una fuente de financiación fundamental para la biología. Esta Fundación había sido creada por la familia Rockefeller, una saga de ricos empresarios neoyorquinos. Su misión era proporcionar ayudas a proyectos —científicos y de otra índole— que favoreciesen el bienestar de la humanidad. El perfil de los Rockefeller era ideal para el Caltech y, desde un primer momento, sus investigadores se habían volcado en obtener las ayudas de la Fundación.

Durante los años 30, la Fundación Rockefeller creó un programa que buscaba aplicar los nuevos saberes de la física a la biología. El grupo de Morgan se convirtió en un receptor privilegiado de ayudas y consiguió atraer prestigiosos investigadores como Max Delbrück, Linus Pauling, George Beadle y Edward L. Tatum. Estos investigadores, junto con otros en Europa, sentaron las bases de la biología molecular, una aproximación al mundo viviente desde el estudio de sus moléculas constitutivas (proteínas y posteriormente ADN).

 

Izquierda, Morgan junto a varias ilustraciones de "Drosophila"; derecha, Beadle y Pauling con un modelo molecular. Ambas obtenidas de http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1933/morgan-article.html (copyright, California Institute of Technology)

 

Redención californiana de Feynman

Antes de incorporarse al Caltech,durante la Segunda Guerra Mundial, Feynman había trabajado en el Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica. El bombardeo de Hiroshima y Nagasaki le produjo un fuerte malestar y tras la guerra, como muchos físicos, buscó líneas de investigación relacionadas con la vida más que con la muerte. ¿Y qué mejor lugar que el Caltech para colaborar con biólogos?

Los años 50 y 60 fueron la época dorada de la biología molecular, y coincidieron con la llegada de Feynman a Pasadena. Rob Pillips, investigador actual del Caltech, ha demostrado cómo los archivos de esta institución reflejan un creciente interés de Feynman por la biología. El físico devoraba artículos sobre virus tumorales, el código genético, análisis de cromosomas por ordenador y las conexiones neuronales, todos ellos temas de estudio de la biología molecular. Por ello, no es de extrañar que en las Lectures on Physics dedicase dos capítulos a las bases fisiológicas de la visión en color.

 Arriba, Feynman durante su participación en el Proyecto Manhattan; abajo, imagen actual de la entrada al Caltech. Ambas extraídas de www.wikipedia.org

 

Cincuenta años después, el Caltech conserva su orientación interdisciplinaria y gusto por megaproyectos tecnológicos que se traduzcan en cooperación con la industria. Como ejemplo, la invención de los primeros secuenciadores automáticos de proteínas y ADN —posteriormente comercializados por la spin-off biotecnológica Applied Biosystems— requirió colaboración entre investigadores de la División de Biología y el Jet Propulsion Laboratory, instituto semi-independiente del Caltech financiado por la NASA y orientado al desarrollo de cohetes y otras tecnologías espaciales. Visitar el campus de Pasadena produce la sensación de estar en otro mundo.

En estos tiempos en los que se discute con vehemencia las ventajas de la interdisciplinariedad y transferencia del conocimiento, uno se pregunta si no es más importante hacer que hablar. Millikan, Noyes y Hale no se enredaron en debates bizantinos y crearon una estructura que permitía ambos procesos en la práctica. Esta estructura, además, proporcionó fondos y recursos para la investigación básica, como lo demuestran los avances en biología molecular. La pega es que, por su carácter privado, el Caltech somete los resultados de su investigación a las leyes de mercado.

¿Podría esta mercantilización evitarse si las instituciones públicas académicas abandonan las divisiones disciplinarias? ¿Deben estas instituciones perseguir la investigación aplicada como el Caltech? ¿O es este el papel de un Millikan o Rockefeller más que de una universidad u OPI al uso? ¿Quiere realmente el sector público ser interdisciplinario y aplicado? ¿Conviene al bien común que lo sea?

Preguntas del millón a las que, sinceramente, no tengo respuesta. Así que las dejo a los comentarios del lector...

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Miguel García-Sancho
Miguel García-Sancho

Investigador del Departamento de Estudios de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad de Edimburgo.

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