Mi libro sobre la historia de los telescopios ya no es más. Del sopor que me causaron los textos sobre ese tema surgió uno nuevo, que realmente me gusta. Se trata de revisar la historia de lo que sabemos sobre la Nebulosa de Orión, especialmente en el siglo XIX.

Messier 42 Orion.jpg

Al comienzo de este periodo, el tema de las nebulosas estaba monopolizado por los Herschel –padre e hijo-, quienes tenían los telescopios reflectores más grandes del momento (de 6 y 12 metros de distancia focal). Partiendo del catálogo de 110 nebulosas de Charles Messier, William elaboró otro con las descripciones detalladas de 2.500 nebulosas. Con esta información propuso la llamada Hipótesis Nebular, en la que planteaba que las estrellas se forman a partir de material gaseoso y luego se reúnen en cúmulos. No hizo retratos de todas estas nebulosas, pero sí dejó dibujos de los tipos predominantes.


Herschal Nebulae.jpg

Su hijo John continuó el trabajo llevando uno de los telescopios al hemisferio sur y observando muchas nebulosas nuevas. Mientras tanto, en Irlanda el Conde de Rosse desarrollaba el telescopio reflector más grande del mundo, que llamaban el Leviatán de Parsonstown. Tenía un espejo de 1,8 metros de diámetro y una distancia focal de 16 metros y para soportar este monstruoso instrumento tuvieron que construir un monumental edificio que más bien parecía castillo medieval.

BirrCastle_72in ch.jpg

Como Rosse estaba siempre muy ocupado con los numerosos puestos públicos que ocupaba, contrató una serie de observadores y les encargó que volvieran a mirar las nebulosas de los Herschel. Entre las cosas que descubrieron con este poderoso instrumento es que muchas de las nebulosas tienen forma de espiral. Además encontraron que algunos de estos objetos no eran nubes de gas, sino más bien colecciones de estrellas. En consecuencia se cuestionó muy seriamente la Hipótesis Nebular y hasta se pensó en descartarla.

Esto no duró mucho, sin embargo, pues pronto se hicieron observaciones con un novedoso aparato: el espectroscopio. El astrónomo inglés William Huggins, quien ya había hecho espectros de estrellas, volvió su atención hacia las nebulosas. Lo que encontró es que algunas, como la espiral Andrómeda, tienen espectros continuos como los de las estrellas. Pero otras, como Orión, presentan líneas de emisión, lo cual es característico de los gases.


Draper photo.jpg


Poco tiempo después de esto, la combinación de dos técnicas relativamente nuevas vino a confirmar la naturaleza nebulosa de Orión. Mediante una fotografía de 50 minutos de duración tomada con un telescopio refractor guiado por un mecanismo de relojería, el estadounidense Henry Draper logró una imagen espectacular que mostraba estrellas y gas juntos formando este cuerpo celeste.

Susana Biro
Susana Biro

Historiadora y divulgadora Dirección General de Divulgación de la Ciencia en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sobre este blog

Una mirada al pasado para pensar la ciencia de otro modo.

Ver todos los artículos