En una entrada anterior en este blog me referí a la celebración del quinto aniversario de la fuente de luz de sincrotrón ALBA situada en el Parc de l'ALBA, en Cerdanyola del Vallés. ALBA es un consorcio de las administraciones española y catalana. A causa de la pandemia el centro no pudo celebrar, como tenía previsto, su décimo aniversario en cuya conmemoración hubiera tenido ocasión de exponer sus cifras de éxito.

Inicialmente en ALBA se construyeron siete salidas de la luz de sincrotrón, lo que se denomina líneas de luz, más una octava destinada al diagnóstico del acelerador. Cuatro de estas líneas de luz tienen dos estaciones de trabajo, de manera que en ALBA se pueden realizar once tipos de experimentos, muchos de ellos poniendo la muestra a caracterizar en distintas condiciones de presión, temperatura, campos externos, etc. A pesar de las limitaciones presupuestarias que siguieron a esta fase inicial durante los primeros años se pudo construir una octava línea de luz y más adelante se pudo afrontar la construcción de otras nuevas, un total de cuatro más, dos de las cuales entrarán en funcionamiento este año y dos más lo harán en los dos años próximos. Además, recientemente, en colaboración con la Agencia Europea del Espacio, se ha empezado a construir otra que también entrará en funcionamiento en 2023 destinada a caracterizar los espejos del futuro telescopio espacial ATHENA.

Área experimental del Sincrotrón ALBA, donde se ve en primer término la línea de luz CIRCE. Fotógrafo: Sergio Ruiz.

Hasta ahora ALBA ha tenido un total de más de 5500 usuarios cuyos experimentos han dado lugar a más de 2000 publicaciones la mayor parte de las cuales han aparecido en revistas de alto índice de impacto. Un porcentaje de más del 30% de los usuarios han venido de centros de investigación extranjeros, lo que da idea de las buenas prestaciones de ALBA. A pesar de que antes de la puesta en marcha de ALBA ninguna empresa española había utilizado nunca la luz de sincrotrón, ALBA tiene una comunidad de medio centenar de empresas, buena parte de las cuales españolas, que utilizan habitualmente la infraestructura. Si bien el número de patentes realizadas directamente por ALBA no ha sido excesivo, diversos centenares de patentes han mencionado los resultados obtenidos por sus usuarios. A ello hay que añadir las actividades de formación y de divulgación desarrolladas. En formación ALBA tiene un programa de formación profesional dual y contribuye a los distintos niveles educativos universitarios, desde el grado al postdoctorado. Y en cuanto a divulgación, además de los miles de visitantes que se reciben cada año, conviene mencionar los días de puertas abiertas y el programa Misión ALBA en el que participan escuelas de toda la geografía española.

Puede afirmarse sin exageración que la decisión de construir ALBA, la mayor instalación científico-técnica que se haya hecho nunca en España, ha constituido un éxito. El apoyo constante de las administraciones y el trabajo de las personas que la han hecho posible, que ahora ya son un par de centenares, han permitido situar a ALBA entre la docena de mejores fuentes de luz de sincrotrón del mundo. Una prueba de ello es el papel importante que ALBA ha jugado y juega en la creación de la Liga Europea de Fuentes de Fotones basadas en Aceleradores (LEAPS) cuya presidencia ostenta en la actualidad la directora de ALBA.

Los iniciadores del proyector imaginaron que el entorno de ALBA se convertiría en un polo científico técnico en el que se instalarían nuevos centros de investigación así como empresas innovadoras que aprovecharían el conocimiento generado a su alrededor. La grave crisis económica que siguió a la puesta en marcha de ALBA ralentizó extraordinariamente este escenario. Aunque es cierto que la ubicación de ALBA en la proximidad del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona y de algunos de sus potentes centros de investigación ha seguido siendo un campo abonado para excelentes colaboraciones y futuros crecimientos.
Una prueba de ello es que cuando diversos centros de investigación plantearon la conveniencia de disponer de algunos microscopios electrónicos de última generación, bajo el impulso del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), se acordó instalar en ALBA dos de dichos instrumentos de manera que los usuarios de ALBA pudieran encontrar en el mismo sitio técnicas experimentales complementarias. Estos microscopios entrarán en funcionamiento el año próximo. Y con los mismos argumentos de concentración se acaba de acordar implantar en ALBA otro nuevo microscopio electrónico.

La entrada de hoy en este blog está dedicada a exponer sucintamente que, tras más de diez años de funcionamiento como fuente de luz de sincrotrón de tercera generación, el laboratorio, al igual que sus equivalentes en otras partes del mundo, está estudiando modificar sus principales características para mejorar sus prestaciones y continuar figurando entre las mejores instalaciones de Europa y del mundo. Se trata de modificar las características del acelerador de electrones de manera que el haz de fotones puestos a disposición de los usuarios permita la realización de experimentos y medidas mucho más avanzados mediante la actualización de las actuales líneas de luz y la construcción de otras nuevas, algunas de las cuales tendrán una longitud mayor que sobrepasará la parcela actual de ALBA y se extenderá por un terreno adyacente.

Tras algunos estudios previos, el Consejo Rector de ALBA ya ha autorizado el inicio de los estudios que conducirán a un diseño detallado del nuevo acelerador y de sus equipamientos para, posteriormente, pasar a la construcción y a su puesta a punto de manera que, tras un periodo de cierre de aproximadamente un año, la nueva fuente, ALBA II, pueda recibir de nuevo a sus usuarios hacia finales de la década de 2020.
La primera fase de ALBA II formará parte de un amplio proyecto que se ha presentado para obtener fondos del Plan de Recuperación Next Generation, el proyecto ASTIP, acrónimo de ALBA Science, Technology and Innovation Park, resultado de la conveniencia de crear en el Parc de l'ALBA, junto a la actual ALBA, un gran polo de investigación avanzado. La idea que ya ha sido recogida entre las propuestas de la Generalitat para optar a los fondos del Plan de Recuperación Europeo consiste en aunar las capacidades de ALBA con centros de investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona, con otros centros que se ubican en su campus de Bellaterra como el Centro de Investigación en Nanociencia y Nanotecnología (CIN2), el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB) y el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), todos ellos centros que han recibido la distinción Severo Ochoa y que pertenecen al BIST, con investigadores en Biología Estructural del Instituto de Investigación de Barcelona (IBMB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y con el centro tecnológico EURECAT y sus empresas colaboradoras, para constituir tres nuevos entes: COMTEC (Complex Materials and Technologies Center), AMBIC (Advanced Multiscale Bio Imaging Center) y SYNDUSTRY (un hub de Innovación).

Proyección 3D de ASTIP (ALBA Science, Technology and Innovation Park).

COMTEC será un centro dedicado al estudio de materiales y dispositivos que contribuirán a solucionar problemas relacionados con la generación, conversión y almacenaje de energías limpias y contribuirá a mejorar nuestros sistemas de computación mejorando las capacidades y reduciendo el consumo energético de las soluciones relacionadas con la inteligencia artificial, los grandes almacenamientos de datos y la computación cuántica.

AMBIC supondrá la creación en el entorno de ALBA de un centro de biología estructural largamente deseado desde hace años y cuya conveniencia no ha hecho más que aumentar. Será un centro que contribuirá a mejorar la salud de las personas al incrementar el conocimiento de los mecanismos de la vida mediante los procesos moleculares hasta los de los sistemas más complejos, mediante las técnicas usuales de la luz de sincrotrón y las de la crio-microscopía electrónica.

SYNDUSTRY contribuirá a estrechar la relación entre la investigación básica y las empresas (en especial las PIMEs), aumentando la colaboración para trasladar los resultados de investigación al mercado y para facilitar la creación y sostenibilidad de nuevas empresas spin-off con un fuerte componente científico-tecnológico.

De esta manera el proyecto ASTIP será una pieza importante del plan de recuperación europeo para superar la actual crisis sanitaria, social y económica creada por la COVID-19 y contribuirá a resolver retos relacionados con la salud, el medio ambiente, la energía y el cambio climático. No es un proyecto que parta de cero, sino que aúna las capacidades de los mejores centros existentes en un entorno científico inmejorable.

Ramón Pascual de Sans
Ramón Pascual de Sans

Profesor emérito de física teórica de la Universidad Autónoma de Barcelona, presidente honorario de la fuente de luz de sincrotrón ALBA y miembro de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

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