Divulgar la ciencia

10/05/2018 0 comentarios
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La problemática de dar a conocer los avances de la ciencia.

La necesidad y la conveniencia de divulgar la ciencia es algo que viene de lejos y a lo que siempre se han dedicado, con más o menos intensidad, algunos científicos e investigadores con éxito descriptible. No sólo por la habilidad con que lo han hecho, sino también por la actitud de los destinatarios de los mensajes.

No me referiré aquí a lo que podríamos llamar "alta divulgación", la que se hace desde revistas especializadas tales como Investigación y Ciencia, sino más bien a la que se hace, seguramente de manera insuficiente, en periódicos y medios audiovisuales o bien en conferencias de divulgación hechas, por ejemplo, en bibliotecas municipales y centros cívicos o también en las aulas de extensión universitaria o en las aulas universitarias de la tercera edad, que son instrumentos con mucha asistencia, cientos de asistentes.

Ni tampoco a las simples noticias informando brevemente de algún progreso de manera, en general, poco adecuada. Especialmente en el ámbito de las ciencias de la vida, en el que la noticia de una buena publicación científica se convierte, a causa de un mal titular, en una falsa expectativa de un próximo tratamiento de alguna enfermedad.

Últimamente se ha generalizado la necesidad de explicar a los ciudadanos qué es lo que los investigadores hacen con el dinero, poco o mucho, que les hacen llegar los ciudadanos vía la financiación de sus proyectos. Ahora hay una conciencia generalizada de que es una obligación, al menos colectiva, de explicar el desarrollo de los conocimientos. Cuando los investigadores presentan sus proyectos a las administraciones, suele haber un cierto compromiso de dedicar algún esfuerzo a lo que en inglés se llama outreach.

Además de esta rendición de cuentas, la finalidad de la divulgación es fomentar el interés de la sociedad por temas científicos a fin de promover vocaciones hacia la ciencia, el desarrollo y la innovación. No sólo complementando magníficos reportajes de algunas cadenas de televisión, aunque en general fuera del prime time, sino dando a conocer lo que podríamos llamar investigación de calidad de kilómetro cero.

El éxito de estos esfuerzos no siempre está garantizado. Ya sea porque no siempre es fácil exponer de manera sencilla algunos conceptos complicados, frutos de investigaciones que probablemente han sido elaborados después de años y trabajos, sino también porque, en general, el público no está dispuesto a dedicar mucho esfuerzo a entender los mensajes, y aún más en la era de los titulares y los tweets. Seguramente tampoco se está demasiado dispuesto a entender un artículo sobre música, literatura u otras artes. Ni siquiera a leer temas de política, que los partidos y los medios suministran a golpe de titular.

Muchas veces estos escritos sobre cualquier tipo de investigación no son fáciles de entender, pero mientras que confesarlo está mal visto, en el caso de las llamadas ciencias "duras", las STEM: Science, Technology, Engineering and Mathematics, las dificultades son aún mayores y no está mal visto, sino que es lo normal. Casi inmediatamente se oye: ¡Uy!, las matemáticas y la física eran lo que no se entendía. Y se pasa página. Es una frase graciosa. No lo sería, en cambio, referido a haber leído un clásico literario. Lo segundo es una muestra de incultura y lo primera es una gracia.

Hoy en día todas las universidades y todos los centros de investigación tienen algún tipo de oficina responsable de dar a conocer los resultados de sus investigadores. Y todos los medios de comunicación, aunque no suelen tener una sección de ciencia como tienen alguna de las distintas artes, en algunos casos de considerable extensión, tienen algunas personas especializadas en temas científicos. En Cataluña, hace años que existe una Asociación Catalana de Comunicación Científica que intenta que los medios hablen de ciencia y que lo hagan de manera correcta. En general saben a quiénes hay que consultar y hay una buena colección de investigadores que les suministran informaciones.

Hace unas semanas la Fundación Catalana para la Investigación y la Innovación y el Área de Divulgación Científica de CosmoCaixa organizaron un debate abierto sobre este tema. La asistencia fue considerable y los temas tratados de interés. Es de esperar que estos encuentros sirvan para mejorar la divulgación, en cantidad y calidad, y para compensar la anticiencia que lamentablemente todavía abunda.