La financiación de la I+D

21/06/2018 0 comentarios
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Reflexiones sobre la financiación de la investigación

El cierre de los presupuestos generales del Reino de España de 2017 y la aprobación de los del 2018 han levantado muchos comentarios de los organismos más sensibles a estos temas como la Fundación COTEC para la innovación, que es una organización privada sin ánimo de lucro cuya misión es promover la innovación como motor de desarrollo económico y social, o como la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) y también de medios de información más generales.

Respecto al cierre de 2017, resulta cuanto menos curioso que un país que dedica a la I+D un porcentaje del Producto Interior Bruto bastante menor que la media europea, se permita el lujo de no ejecutar más del 30 % de su presupuesto. El motivo es que la parte no ejecutada corresponde a créditos o préstamos que no se solicitan, lo que obliga a una doble reflexión.

Por un lado parece indicar que los presupuestos se hacen mal, al poner grandes cantidades en lo que técnicamente es su Capítulo 8, a no ser que se hagan con la intención de que no se gaste. La otra reflexión se refiere al por qué unos préstamos, aparentemente ventajosos, no se solicitan. Probablemente las entidades privadas no los solicitan para no enredarse con una administración cada vez más burocratizada y sometida a normas poco estables, lo que no compensa acudir al sector bancario tradicional y menos en épocas de intereses bajos. Y las entidades públicas, como las universidades y los centros de I+D, no los solicitan porque es la propia administración la que no lo permite, dado que luego hay que devolverlos, para lo que tampoco les proveerá de recursos.

No hace mucho en uno de los foros relacionados con la I+D alguien apuntaba que, una vez más, nos reuníamos los que opinamos de manera parecida para decir aproximadamente las mismas cosas, pero que no estaban presentes aquellos que deberían influir para ponerles remedio. También algún nostálgico encontraba a faltar aquella comisión mixta Congreso-Senado que se ocupaba de la I+D. Supongo que, con la desaparición de algún ministerio específico responsable, de las 19 Comisiones Permanentes Legislativas del Congreso de los Diputados, el tema de la I+D debía corresponder a la Comisión de Economía, Industria y Competitividad. Pero me temo que esta comisión estaba más interesada en temas económicos que en preocuparse de la I+D. En mi ignorancia, mirando la lista de sus componentes no acerté a encontrar a nadie especialmente sensible a la investigación. Y navegando por la página web de la comisión no encontré ningún debate específico sobre el tema. Esperemos que esto se corrija con la creación del nuevo Ministerio de Ciencia, Universidades e Innovación.

Mientras, se van lanzando manifiestos como el Manifiesto Europeo "More Funds For Research&Innovation", dirigido al "Multiannual Financial Framework" europeo, que remarca que "la evidencia muestra que gran parte de las recientes ganancias en productividad surgen no sólo de ajustes salariales sino también de innovación, y los países que invirtieron más en investigación e innovación han sido los más resistentes durante la crisis económica, y también aquellos en los que las inversiones han sido más eficientes".

También es ilustrativa la petición firmada por 277.000 personas al Congreso denunciando el "progresivo abandono de la ciencia en España". Y la declaración de la Secretaria de Estado a "Nature": "Al menos deberíamos lograr el compromiso de todos los partidos de que el presupuesto de la ciencia siempre deba aumentar, con independencia del partido gobernante. Todavía no hemos logrado este acuerdo, pero seguiremos trabajando en él".

Acabemos mencionando el informe del pasado 24 de abril de la Junta Rectora del Instituto de España que empieza diciendo: Ya nadie discute que la innovación tecnológica es un motor esencial de la economía de los países más avanzados. Dicha innovación se fundamenta en el progreso científico, el cual requiere un sistema de investigación vigoroso. En la última década, el sistema de investigación español se ha deteriorado, aunque los efectos más negativos aún no se hayan detectado.

Este informe acaba con cinco recomendaciones:
1. Crear un ministerio de ciencia con un ministro que sea influyente en el gabinete
y firme promotor de la investigación.
2. Incrementar la financiación en I+D, a la vez que se evalúa la ciencia actual con criterios objetivos que valoren la repercusión social y científica de los resultados.
3. Facilitar el aumento de la I+D privada con mecanismos probados que ya funcionan en otros países.
4. Incrementar el capital humano externo y de alta calidad en las universidades, mejorando su gobernanza y facilitando la reincorporación de científicos españoles en el extranjero.
5. Promover acciones que fomenten la visibilidad de la ciencia en la sociedad.

Por lo menos ya tenemos ministerio.