Si lo que ocurre ahora en los Estados Unidos ocurrirá pronto aquí, vayamos preparando el dinero para comprar aguas mejoradas. Ahora se empiezan a popularizar allí las aguas a las que han añadido electrolitos. Un electrolito es cualquier sustancia que al disolverse en agua se disocia más o menos en sus iones. El resultado es una disolución que conduce mejor la electricidad que el agua pura.

Las sales disueltas dan electrolitos: la sal común o cloruro de sodio NaCl, el bicarbonato de sodio HCO3Na, las sales "sin sodio" que usan las personas que tienen la presión alta, y que suelen ser cloruro de potasio KCl, y todas las otras sales que se disuelvan algo. También son electrolitos las sales derivadas de sustancias orgánicas, como los tartratos o acetatos, y la mayor parte de ácidos y de álcalis de todo tipo.

¿Por qué tienen auge las aguas con electrolitos? Las bebidas deportivas, como Gatorade y Aquarius, se diseñaron para satisfacer tres objetivos diferentes. Primero, para ayudar a recuperar el agua perdida en el ejercicio. Y, efectivamente, estas bebidas tienen agua. Segundo, para suministrar energía; por ello les añaden glucosa, u otros azúcares. Y, finalmente, para ayudar a recuperar las sales perdidas con el sudor, y por eso les añaden sales, como cloruros y fosfatos de sodio, de potasio y de calcio. Aquarius, de Coca-Cola, contiene 6,3 g de azúcares cada 100 g de producto, 24 mg de cloruros y 22 de sodio, 2,2 de potasio y 0,8 de calcio. Gatorade es de PepsiCo , y bastante más concentrada: para una cantidad similar de azúcares, tiene unos 40 mg de sodio y unos 14 de potasio.

La publicidad negativa que han sufrido los azúcares -los carbs, para los de los EEUU-, y especialmente los azúcares refinados y el jarabe de fructosa derivado del maíz ha llevado a las empresas de refrescos a diseñar nuevas bebidas que hidraten y contengan sales, pero sin azúcares, y , por lo tanto, sin valor energético. En este contexto se diseñan las aguas mejoradas con electrolitos. Consisten, simplemente, en aguas minerales o aguas de la red municipal a la que se le han añadido cantidades apreciables de las sales que se consideran adecuadas para el mantenimiento de las sales en el organismo: iones magnesio, calcio, sodio y potasio, en forma de cloruros, citratos, bicarbonatos o fosfatos.

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En las figuras adjuntas se pueden ver las etiquetas de dos aguas mejoradas con electrolitos. La primera es de la marca 365, marca propia de la empresa Whole Foods Market, una importante cadena de supermercados de alta gama, con productos ecológicos o convencionales de alta o altísima calidad. Como se puede ver de la lista de ingredientes, se trata simplemente de agua de la red municipal, desionizada mediante ósmosis inversa, y purificada, a la que se han añadido electrolitos: bicarbonato de potasio, cloruro de calcio y cloruro de magnesio. No da la composición cuantitativa. En total, un 0,3% de sales.

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La otra etiqueta es la de AquaHydrate, la publicidad de la cual afirma que es una agua alcalinizada con electrolitos hasta un pH de 9 o más, y que es para una hidratación muy intensa. Los ingredientes son agua purificada, cloruro de sodio, y un concentrado mineral de iones denominado ConcenTrace. En la etiqueta da un poco de información cuantitativa. Por ejemplo, que tiene 11 mg de sodio por cada dosis de 240 ml.

Según informa la web del producto, el ConcenTrace es una disolución de sales, principalmente con iones de magnesio, sulfatos y cloruros, un poco de litio, sodio, boro y potasio. Y, además, pequeñas cantidades o trazas - de aquí el nombre de ConcenTrace- de una pila de iones de metales que se encuentran de forma natural al agua, en cantidades variables según el día y el lugar de recogida. En la web se citan los siguientes: calcio (Ca), carbonato (HCO3), bromuro (Br), fluoruro (F), yodo (Y) (?), rubidio (Rb) , escandio (Sc), boro (B), fósforo (P) (?), níquel (Ni), manganeso (Mn), cromo (Cr), estroncio (Sr), cobalto (Co), zinc (Zn), titanio (Ti), lantano (La), cerio (Ce), bario (Ba), cobre (Cu), hierro (Fe), silicio (Si), itrio (Y), molibdeno (Mo), estaño (Sn), galio (Ga), oro (Au), plata (Ag), cesio (Cs), berilio (Be), selenio (Se), vanadio (V), disprosio (Dy), holmio (Ho), terbio (Tb), praseodimio (Pr), lutecio (Lu), gadolinio (Gd), samario (Sm), bismuto (Bi), iterbio (Yb), erbio (Er), europio (Eu), neodimio (Nd). 43 elementos.

Nunca habría pensado que bebiéramos disprosio o gadolinio con el agua del grifo, y menos que alguien hiciera de ello un elemento de publicidad. A pesar de estas informaciones científicas, ConcenTrace tiene una cierta componente esotérica, cuando afirma sinergias entre vitaminas y minerales, o cuando sugiere de forma velada que la ingestión del producto ayuda a curar el cáncer.

Las aguas con electrolitos son notablemente más baratas que las bebidas isotónicas energéticas. Pero no hace falta comprarlas: las frutas frescas, los plátanos, tomates, limones, judías tiernas... y muchas aguas del grifo nos suministran las sales que nos hacen falta.

Hacer una bebida con electrólitos es muy sencillo: agua del grifo, la misma cantidad de zumo de frutas (que suministran cantidades apreciables de potasio); una cucharadita de sal; y, si se quiere, una cucharada de miel.

Desde hace años en Cataluña se vende una bebida que se comercializa como si fuera agua mineral: el Vivaris. Es una mezcla de agua mineral, cloruro de sodio y bicarbonato de sodio, con gas añadido. Imita el agua de Vichy, con el problema de que no conocemos su composición cuantitativa. Debe ser muy salina, por el sabor que tiene. Y no debe ser adecuada para personas con la presión alta. Está correctamente etiquetada como "bebida refrescante mixta", pero la forma de la botella, los colores y estilo de la etiqueta y su comercialización inducen a que el público se la tome como agua mineral con gas, cuando técnicamente no es así.

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El agua de mar ya se vende a precio de oro por parte de unos desvergonzados a los que no se tiene que hacer publicidad. Quizás de aquí a un tiempo se comercializará el agua relativamente salina del Llobregat como agua con electrolitos...

Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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