(Actualizado 30-11-16 y 14-12-16)

Nos referimos a los elementos 113, 115, 117 y 118. Nuevos, nuevos no son. La novedad es que se han propuesto sus nombres definitivos.

El elemento 113 (actualmente denominado provisionalmente ununtrio Uut) se sintetizó el 2003 en Dubna, Rusia, y con toda seguridad en RIKEN, Japón, el 2004, laboratorio que tiene la prioridad del descubrimiento. Primero fue detectado un único átomo, y después han visto algunos más. Por ello la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) acaba de proponer para este elemento, a sugerencia del RIKEN, el nombre en inglés de nihonium (símbolo Nh), derivado de una de las formas de pronunciar en japonés el nombre de Japón (日本), nihon. También se habían sugerido japonium, rikenium y nishinsnium (de Nishina, físico japonés).

El elemento 115 (ununpentio Uup) se sintetizó también en Dubna, en una colaboración con el laboratorio Lawrence Livermore, EE.UU. De dicho elemento se han observado hasta el momento unos cien átomos. Tanto Dubna como Livermore tienen ya nombres de elementos químicos (el dubnio Db, número 105, y el livermorio Lv 116) y por ello han sugerido a la IUPAC el nombre de moscovium Mc, Dubna está a 140 km de Moscú, en la oblast o provincia de Moscú.

El elemento 117 (ununseptio Uus) fue descubierto en 2010 por un equipo ruso-americano de Dubna y el Oak Ridge National Laboratory (ORNL) de Tennessee, y también fue obtenido por un equipo germano-americano. La prioridad fue para los primeros, que propusieron el nombre de tennessine Ts, de Tennessee, obviamente. Su descubrimiento fue accidentado. Primero el ORNL sintetizó californio con finalidades comerciales, del que extrajeron 22 mg de berquelio Bk, subproducto de la síntesis del californio. El isótopo de berquelio tiene una vida media de 330 días, y tardaron 150 en enfriarlo y purificarlo químicamente. En un avión comercial lo enviaron a Dubna, pero las autoridades rusas se negaron a aceptar su entrada por dos veces por problemas burocráticos, o sea que los menos de 22 mg de berquelio cruzaron el Atlántico cinco veces, hasta que finalmente el contenedor fue llevado a Dubna, donde detectaron finalmente el elemento 117. Dado que participaron en su descubrimiento varios laboratorios, incluidos los que confirmaron los resultados, proponer un nombre resultó conflictivo, y se decidieron finalmente por la región donde radica el laboratorio que empezó el proceso. Tiene la ventaja de que tennessine acaba en -ine, como los nombres en inglés de todos los elementos del grupo 17 (fluorine, chlorine, bromine...).

Yuri Oganessian

El elemento 118 (ununoctio Uuo) fue sintetizado inicialmente en Dubna el 2002, y como todos estos elementos, es radioactivo y muy inestable. El director de la investigación ha sido Yuri Oganessian, que había participado también en todas las síntesis de los elementos citados anteriormente. Por ello el nombre propuesto ha sido de oganesson Og, que acaba en -on, como todos los elementos del grupo 18 en inglés: argon, neon, krypton..., excepto helium. Investigadores de Berkeley habían propuesto antes el nombre de ghiorsium Gh en honor de Albert Ghiorso, líder del grupo que había reclamado la prioridad de su síntesis. Pero Ninov, miembro de su equipo, fue acusado de fraude por haber publicado datos falsos sobre las síntesis de los elementos 116 y 118, y fue expulsado del grupo. Naturalmente su reivindicación decayó inmediatamente.

Los cuatro elementos, por tanto, no son nuevos. Sus descubrimientos o, mejor, sus síntesis, tienen ya unos años. Lo que es nuevo es que la IUPAC ha abierto el proceso de darles nombres formales. Hasta noviembre hay tiempo para discutir las propuestas.

¿Cuál debería ser su nombre en español? En catalán Pep Anton Vieta pronostica que probablemente se acaben llamando nihoni, moscovi, tennessi y oganessó. En español serían nihonio, moscovio, tennessio y oganessón. Hagamos algún comentario sobre dichos nombres.

Sobre el nihonium Nh. El nombre del país que aquí conocemos como Japón tiene dos pronunciaciones en japonés, ninguno de las cuales se parece a "Japón". Los mismos signos se pueden leer de dos maneras, una más formal (Nippon) y otra más coloquial (Nihon), con una h aspirada que suena más a nijon que a nion. Aquí hablamos de la cultura nipona, no la cultura nihona. Por lo tanto, una opción sería denominarlo niponio. Si parece mejor nihonio, habría también la opción de escribir nionio, sin la h que no pronunciaremos. O nijonio, si nos queremos acercar a la pronunciación nipona (como hacemos con el laurencio, de lawrencium, o berquelio de berkelium). El símbolo Nh no correspondería a algunas de estas propuestas, pero la discrepancia entre nombres y símbolos es habitual en todas las lenguas.

Sobre el moscovium Mc. Parece indudable que se acabará llamando moscovio, sin conflictos. La ciudad se llama en español Moscú, pero su derivado es moscovita, no moscuvita.

Sobre el tennessine Ts. La lógica automática sería denominarlo en español tennessio. Hay aquí el problema de la similitud de pronunciación con el tecnecio. Pero estas similitudes son abundantes en los nombres de los elementos. Veamos sodio y rodio; cesio y cerio; talio y tulio; radio y rodio; y la tripleta erbio, terbio e iterbio. Tennessio debería pronunciarse como cesio, y tecnecio como lutecio. En alguna variante dialectal del español la distinción s - c no se da, pero no sería este el caso más conflictivo, desde luego. Cabe la posibilidad de que acabe llamándose tennesio por no ser relevante para la pronunciación la doble s. Pero dicha formula no se aplicó al elemento hassio, que deriva también de una región, Hesse, y en su denominación española se respetó la doble s. Por tanto, probablemente el 117 acabe siendo tennessio.

Sobre el oganesson Og. No parece que tenga que haber ningún problema en llamarlo oganessón, a pesar de que es un nombre realmente peculiar. La terminación sigue la regla de mantener la terminación -ón final del grupo 18.

Todos esos elementos no tienen por ahora ningún valor práctico, naturalmente, más allá de la investigación básica, como sería la validación o no de los modelos atómico-nucleares predichos ya hace muchos años: Seaborg había pronosticado hacia los años 60 una "isla de estabilidad" de núcleos con ciertos números mágicos de protones y neutrones, y lentamente los científicos se van acercando a dicha isla.

Los nuevos símbolos ayudan algo a los juegos de palabras químicos basados en los símbolos de los elementos. Og introduce una vocal, cosa que siempre ayuda a ello. El artículo que escribí hace unos años denominado "Sopes de símbols", incluido en el libro "La Química de cada dia", en catalán, en que se usa la tabla periódica como tablero para encontrar palabras ya es anticuado [+]. Encontrábamos allí 47 palabras en español compuestas por uno, dos o tres símbolos químicos en horizontal, vertical o diagonal. Seguro que puede mejorarse.

Extremo sudeste de la Tabla Periódica

AMPLIACIÓN 20-6-16  El profesor Nagayasu Nawa me amplía la información sobre el nihonium y los nombres japoneses de los elementos: 

"In Japanese language, "nihon" might be equal with "nippon" for almost
all Japanese people. We use both of them. You could see "nippon" more
than "nihon" because "nippon" had been recommended by a council on
Japanese language in 1934, although it was not adopted formally by
Government. So we feel that nihonium looks like nipponium very much.

IUPAC news on 8 June 2016 said, "While presenting this proposal, the
team headed by Professor Kosuke Morita pays homage to the trailblazing
work by Masataka Ogawa done in 1908 surrounding the discovery of element
43. [+].

Masataka Ogawa (1865-1930) was a Japanese chemist known for the discovery of rhenium, which he named nipponium. [+]

On 10 June, in a TBS radio program, Dr. Masanori Kaji at Tokyo Institute
of Technology described the historical background of Japanese name of
element. For example, "san-so" for oxygen means origin of acid, is
similar in another language. "sui-so" for hydrogen means origin of water,
"ti-sso" for nitrogen means suffocating gas, "en-so" for chlorine means
origin of salt. These names ending "-so" were translated to Japanese by
Udagawa, Yoan (1798-1846) who studied Western chemistry in Dutch language.
Another example, "uran" for uranium originates in German "Uran". And Dr.
Kaji gave a detailed explanation of Dr. Masataka Ogawa and so-called
illusory nipponium."

 

Actualización 30-11-16

La IUPAC ha aceptado hoy los nombres en inglés de nihonium, moscovium, tennessine y oganesson: [+]

 

Actualización 14-12-16

La Real Sociedad Española de Química usará los nombres de nihonio, moscovio, tennesso y oganessón [+]. Por su parte, otras entidades como Fundéu BBVA han propuesto para los dos últimos elementos las denominaciones de téneso, teneso o tenneso, y oganesón u oganeson. La RAE no se ha definido por el momento.

Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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