El mono del Anís del Mono existió, y probablemente más de uno. En la fábrica de Badalona, hacia los años veinte, tenían un mono en una jaula, y una vez mordió el brazo de mi padre, que mantuvo la cicatriz toda su vida. Y es que mi abuelo Jaume fue el operario encargado de la fabricación del anís, desde 1920 hasta 1953, en que se jubiló, y alguna vez llevaba a mi padre a ver la fábrica.


¿Por qué un mono? En el siglo XIX fueron muchos los licores y anisados que se elaboraban  en muchas localidades de la costa catalana. La exportación de aguardientes fue una de las actividades clave del renacimiento catalán de los siglos XVIII y XIX. Empezaron a crearse marcas, que se distinguían por el nombre y por la botella. El Anís del Mono fue fundado en 1868 por los hermanos Bosch y Grau, que al cabo de un tiempo tuvieron la idea de usar como envase el modelo de una botella de perfume que compraron en París. Y muchas marcas siguieron la pauta del anís de los Bosch. El Anis del Mono, el Anís del Tigre, el Anis del Taup (del Topo), el Anís del Sot (del Hoyo (?))son los nombres que me vienen directamente a mi memoria de niño. Pero había muchos más, 28 sólo en Badalona el 1897. E incluso crearon el Anís del Moro, nombre que ahora sería de una incorrección manifiesta. La publicidad de los anises llegó a ser muy agresiva: además de los clásicos carteles de Ramon Casas con manolas para promocionar el Anís del Mono, veamos este agresivo tigre comiéndose al mono, lo que en la realidad no llegó a ocurrir, al menos en cuanto a las marcas respectivas. Resultó que el mono fue más apto para la supervivencia en la selva comercial.

                                               
Desde el 8 de julio de 2012 existe en Badalona el mono del anís, en tres dimensiones. La escultora local Susana Ruiz (entrevista aquí)   ha reproducido en bronce a tamaño natural el mono de la etiqueta del anís, y lo ha colocado sentado al pie del Pont del Petroli de Badalona, situado junto a la fábrica del anís. La escultura se ha fundido en la empresa Exametal, de Sant Adrià de Besòs, y ha sido  financiada por la empresa Osborne, actual propietaria de la marca Anís del Mono. La escultura del mono es algo menos estilizada que el mono de la etiqueta, es más simiesca,. .
         
 
                                                         

¿Era Darwin quién se representaba en la etiqueta y en la marca del Anís del Mono?  Puedes juzgarlo tu mismo, a partir de la cara del mono y de tres fotografías de Darwin en tres momentos de su vida, a los 29, 45 y 70 años. Cuando se creó el cartel Darwin debía tener al menos 60 años, pero no sé si su foto era conocida en el entorno cultural catalán. Hay afirmaciones para todos los gustos, y no he llegado a una conclusión clara. Podría ser Darwin, como podría ser un pariente del primer propietario, como podría ser un empresario de la competencia ridiculizado. De hecho, el señor Vicente Bosch, uno de los propietarios de la empresa, era conservador católico, y ello no parece muy coherente con ser darwinista de aquel tiempo. Él y la señora Julieta, su esposa, asistían a misa de doce a la parroquia de Santa María de Badalona, como me explicaba mi abuela Teresa, que una vez confundió el chihuahua de la señora con una rata.



Lo que no nos quita nadie a los oriundos de Badalona es el orgullo por la frase del cartel del mono: "Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento".
 
                                          

Desconozco si la "ciencia" se pronunció nunca a favor del Anís del Mono. Pero que se utilizara la ciencia como elemento de venta debía de ser un argumento muy adelantado a su tiempo. Ahora ya es mucho más común: cosméticos o detergentes hacen uso de argumentos más o menos científicos. Pero en alimentos no, los alimentos no se tienen que ver contaminados por la tecnología ni la ciencia. Los alimentos, naturales, como nos quiere convencer el "divulgador científico" Punset


Si no has estado en el Pont del Petroli de Badalona, te aconsejo que vayas en cuanto tengas ocasión. Debe de ser el único pantalán visitable de la costa catalana. A cinco minutos de la estación de tren, podrás pasear sobre el agua de mar por un puente , por donde llegaban los hidrocarburos –que no petróleo- a los depósitos de la CAMPSA de Badalona, ya desaparecidos. En el extremo del puente hay un pequeño poema de Jordi Sarsaneds, y se tiene una buena vista, desde el Montnegre en el Garraf.

Por cierto, ¿de qué especie es el simio? El término "simio" no es taxonómico ortodoxo. ¿Es un primate, un bonobo, un orangután,  un chimpancé, un gorila?

Puedes ampliar detalles sobre la destilación y sobre el Anís del Mono en el capítulo 11 del llibro "Tortilla quemada" titulado "Destila vinos Badalona", frase de un poema  infantil de Antoni Bori Fontestà (1962-1912), poeta de Badalona.

Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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