No soy muy aficionado a visitar casas natales, cementerios conmemorativos ni museos dedicados a personas importantes, excepto si están dedicados a pintores o escultores donde haya obra expuesta. Pero los memoriales donde básicamente hay cartas, fotos familiares, necrológicas y portadas de libros no me suelen interesar.

Pero aquí me tenéis, visitando el museo Mendeléyev de San Petersburgo. Se ha dado la circunstancia de que una visita con amigos a esta ciudad, visita que estaba en la lista de deseos desde hacía tiempo, ha sido posible efectuarla este año, el Año Internacional de la Tabla Periódica y de los Elementos Químicos. Y no habría podido explicar a nadie que, estando allí, no hubiera ido a visitar las huellas del científico ruso más famoso, y menos en "su" Año.

La ciudad de San Petersburgo dedicó a Mendeléyev el museo que lleva su nombre apenas cuatro años después de su muerte, es decir el 1911. Lo ubicaron en las mismas dependencias que ocupaba el científico. La universidad y la Sociedad Rusa de Química compraron a su viuda la biblioteca, los archivos y algunos muebles, y lo mantuvieron todo en el mismo emplazamiento en que estaba. El comedor y el dormitorio son ahora espacios de exposición.

 Puerta de la universidad y placa conmemorativa, donde indica que Mendeléyev trabajó allí de 1850 a 1890. 

Despacho (izquierda) y biblioteca (derecha), tal como parece que estaban dispuestos. No hay documentación de la época.

En la sala de entrada, el antiguo cuarto de estar, hay varias fotos o pinturas familiares, destacando las de sus padres Maria e Ivan (figura 3). La familia era decembrista [+], línea política liberal inducida por los oficiales militares jóvenes e influída por los jacobinos franceses y la masonería, y después de un fallido golpe de estado los dirigentes y sus seguidores fueron deportados a Siberia.

En la misma sala hay una mesita con un mantel donde hay bordadas las firmas de un grupo de artistas e intelectuales que se reunían en casa de Mendeléyev, y, como dice el folleto que entregan a la entrada, sus mujeres bordaron (sic) sobre las firmas iniciales trazadas con tizas de colores.

Fotos familiares. La mesa con el mantel bordado.

Mendeléyev fue a San Petersburgo a los 16 años, donde estudió física y matemáticas en un instituto de secundaria y después en la universidad . Se graduó como primero de la clase el 1855 a los 21 años, con un trabajo de tesis sobre el isomorfismo de los minerales (figura 4). Su mala salud lo llevó a seguir la carrera académica en Odesa, al sur de Rusia. El 1859 la universidad lo envía a Heidelberg a proseguir sus estudios, y allá se encuentra con Bunsen, Kirchhoff y Erlenmeyer, eminentes químicos. Después de un viaje por Europa, finalmente va al famoso Congreso de Química de Karlsruhe de 1860 [+], y vuelve a San Petersburgo donde, para sobrevivir económicamente, escribe libros de texto, y entre ellos el primer libro de Química Orgánica en ruso, muy elogiado. Fue contratado por la Universidad de San Petersburgo y empezó a escribir un tratado de Química. Fue entonces cuando desarrolló la idea de la periodicidad de las propiedades de los elementos, y el sistema periódico. En su libro de Química de 1869 incluyó su trabajo sobre la periodicidad.

Algunas publicaciones de Mendeléyev. De izquierda a derecha, su tesis de graduación; libro sobre química orgánica; libro de química de 1869 donde apareció la tabla periódica; y un libro sobre espiritismo, temática que le interesó los últimos años de vida, desde el escepticismo.

Los primeros esbozos que se conservan sobre la génesis de su sistema periódico, así como lo primero y muy conocido manuscrito sobre la primera tabla periódica están en el museo, junto con una tabla periódica mural de 1871, en el formato que definitivamente le dio Mendeléyev (imagen inferior). Mantuvo dicho formato en publicaciones posteriores, con las modificaciones debidas a los nuevos elementos que se iban descubriendo.

A la izquierda, manuscritos donde se esboza el sistema periódico de los elementos. En el centro, la primera tabla periódica manuscrita. A la derecha, tabla periódica mural del modelo de 1871.

En el museo figura documentación de toda la vida científica, técnica y familiar de Mendeléyev, que se dedicó a otros muchos temas además de la química y la tabla periódica. Desde su posición de responsable de la Oficina de Pesas y Medidas de San Petersburgo participó de la definición de los estándares de calidad del vodka y de la introducción del sistema métrico en Rusia, compró y gestionó una granja modelo, diseñó expediciones al Ártico, fue consultor de explotaciones de petróleo en Bakú, formuló una pólvora sin humo, estudió -y atacó- a los espiritistas, e hizo de crítico de arte.

Pero, en mi opinión de forma incomprensible, este año 2019 la ciudad de San Petersburgo ignora que es i qué es el IYPT. Ningún cartel, ningún libro editado, ninguna actividad -al menos por lo que yo pude ver y entender, ni en la universidad, ni en el municipio. Los únicos actos que se han programado son externos, de la IUPAC o de EuChemS. Misterio.

Retratos y busto de Mendeléyev en su museo.

El museo está en el edificio de la Universidad Estatal de San Petersburgo, en la isla Vasilievski, calle de Mendeléyev n.º 2 (Mendeleevskaya Linija). Se puede llegar a pie desde el centro histórico en quince minutos, atravesando el puente Dvorcov (Dvorcocy Most). No hay ninguna indicación del museo por ninguna parte, ni en casi ninguna guía ni plano. Solo el indicio de que junto a la puerta de entrada de la universidad hay una placa dedicada al científico. la de la figura 1. Hay que llamar, si está cerrado, y superar un par de ordenanzas que solo hablan ruso, hasta encontrar a la persona encargada del museo y que sí que habla inglés. El museo está en la misma planta baja, y con suerte te dejan un folleto explicativo de 7 páginas en inglés, que hay que devolver al salir. No hay indicación de horario de apertura ni de fechas de cierre. Por prudencia fui a media mañana de un martes, día en que no suelen cerrar los museos. Es gratuito y pueden tomarse fotos sin flash. Me pasé una hora visitándolo, sin intentar descifrar textos en ruso.

Si has llegado hasta el final de esta reseña, tienes que ir: eres un mendeleyevófilo, evidentemente.

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Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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