El 27 de octubre de 2011 se inauguró en la biblioteca de las Facultades de Física y de Química de la Universitat de Barcelona una nueva tabla periódica de los elementos. Tiene unas características singulares: en la ubicación de cada elemento hay el símbolo, el nombre, el número atómico y la masa atómica, y el fondo de cada casilla es el espectro de emisión de cada elemento.

Recordemos este concepto. Cuando se suministra energía a la materia, algunos electrones pueden absorberla y pueden pasar a ocupar posiciones más alejadas del núcleo (Esta terminología no es precisa, pero lo es bastante como para entendernos, sin traicionar la esencia de los fenómenos). Al dejar de recibir energía, los electrones pueden volver a sus posiciones habituales y ceden la energía a su entorno.

Desde los inicios del siglo XX sabemos que la energía está cuantizada, es decir que un electrón no puede tener cualquier valor de energía sino sólo algunos valores. En metáfora que el profesor Luis Navarro citó en el acto de presentación de la mesa, esta idea de cuantización es equivalente a la idea de que a un ascensor sólo se puede acceder por los pisos, no entre pisos. Lo mismo pasa con los electrones alrededor de los núcleos: sólo pueden tener valores discretos de energía.

La luz blanca es una suma de radiaciones de diferentes energías, desde las menos energéticas (rojo) hasta las más energéticas (violeta). Cuando la hacemos incidir en la materia algunos electrones absorben alguna de estas radiaciones. La luz blanca que atraviesa la sustancia  ha perdido algunas de estas radiaciones porque se las han quedado los electrones que se han excitado. Si descomponemos mediante un prisma esta luz después de pasar por la sustancia, veremos que le faltan algunos colores, precisamente los correspondientes a las frecuencias de la luz que han absorbido los electrones excitados. La luz blanca descompuesta una vez ha sido parcialmente absorbida por un átomo se denomina espectro de absorción, que es como un arco iris con algunas franjas negras. Con nuestros ojos sólo vemos la luz visible, pero el fenómeno ocurre también con radiación infrarroja y luz ultravioleta.

Cuando los electrones de los átomos ceden la energía que han recibido, emiten radiación de las frecuencias correspondientes a la energía que pierden. Esta radiación emitida, al ser descompuesta por un prisma, mostrará ahora el negativo de la situación anterior, es decir, algunos colores sobre un fondo negro. Este es el espectro de emisión. Todo ello fue descubierto el siglo XIX por Kirchhoff y Bunsen, que comprobaron que cada elemento tiene unos espectros de emisión y de absorción propios, que permiten identificar los elementos de forma inequívoca.

Los colores de los espectros de emisión y de absorción de los elementos fascinó a Eugènia Balcells (Barcelona 1943), artista plástica de producción muy variada ("artista conceptual") entre Barcelona y Nueva York, y que tiene también una formación técnica. Los últimos años se ha interesado por instalaciones donde la luz y el color en diferentes soportes son sus herramientas básicas de trabajo. El año 2009 Eugènia Balcells hizo un montaje complejo en el centro Arts Santa Mònica, de Barcelona, dentro del programa sobre arte y ciencia que dirige Josep Perelló, profesor de la facultad de Física de la UB. Uno de los elementos más destacados de la exposición era la tabla periódica mural con los espectros de emisión de los elementos, en la que juntó dos iconos de la física y de la química: la tabla periódica , y los espectros de emisión, uno de los inicios experimentales de la teoría cuántica. Los científicos de nuestras facultades le pusieron el ojo a la instalación, con voluntad de apropiación...


Y después de varias negociaciones ya la tenemos. Se ha editado en formato póster de 136 por 96 cm, y en una edición de artista, de la que se han hecho veinte ejemplares. Esta última consta de cada una de las casillas de los elementos, preparados para ser dispuestos en una superficie de 6,50 por 2,80 m, formando una tabla periódica mural. Es la que está instalada en la biblioteca.

Los cambios respecto de la versión original de la exposición son mínimos. Se han traducido los nombres de los elementos al catalán, y se han añadido algunos elementos que en la tabla original no figuraban. Ahora llega hasta el copernicio, número 112. El fondo de los últimos elementos es gris porque todavía no se conocen sus espectros.

Han colaborado en la edición el Vicerrectorado de Artes, Patrimonio y Cultura de la UB, los dos decanatos, la Sociedad Catalana de Física, la Sociedad Catalana de Química y como patrocinadores las empresas Solvay y BASF.

Con esta tabla periódica ya son tres las tablas periódicas murales de la UB dignes de mención. La del aula Garcia Banús, en el edificio histórico, que forma parte del Museo Virtual de la UB; la Taula Magna, tabla periódica mural pintada en el aula Enric Casassas de la facultad de Química, y la taula  Homenatge als Elements, que desde el 27-10-11 está instalada en la pared de la biblioteca de Física y Química, en un punto noble para los químicos: justo encima de la edición encuadernada completa del Chemical Abstracts.



Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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