Cartel de la película

El año 1954 se presentó la película Elephant Walk, de la Paramount, que aquí se tradujo como "La senda de los elefantes". Aparecían en ella Elizabeth Taylor (1932-2011), Peter Finch (1916-1977) y Dana Andrews (1909-1992), y estaba basada en una novela de Robert Standish, pseudónimo de Digby G. Gerahty (1898-1981), nombres desconocidos para mí hasta hoy. El escenario está en Ceilán, la actual Sri Lanka, y el argumento va de una mansión colonial que tiene una plantación de te situada precisamente sobre un antiguo camino de elefantes, que lo amenazan continuamente. Hay todo el drama humano entre Taylor, su marido Finch y el capataz de la plantación Andrews ( Dana A. es un señor, a pesar de lo que parece insinuar el nombre. De hecho se llamaba Carver). Y, finalmente, los elefantes del título huyen de un incendio en forma de estampida, vuelven por su camino y arrasan la plantación.

Desde el momento que apareció la película, una senda de elefantes indica un lugar por donde pasa la fauna silvestre.

En España, una Senda de los Elefantes significa también una calle llena de bares, porque al cabo de un rato todo el mundo que circula por ella lleva una trompa y van a cuatro patas... Son famosas las Sendas de los Elefantes de Logroño (calle Laurel, un bar cada dos metros) y de Burgos (calle Sombrerería), que los propios ayuntamientos anuncian con este nombre. Y debe haber sendas también en otras ciudades, seguro.

La Pedriza del Manzanares es una espléndida zona granítica –si te gusta andar, no dudes en ir- situada en la Sierra de Guadarrama. La erosión han generado rocas de formas muy variadas, y entre los caminos de la Pedriza hay uno denominado La Senda de los Elefantes, porque pasa por cuatro grandes rocas que, con más o menos imaginación, parecen elefantes.

Pero de lo que hablaremos aquí es de las sendas de elefantes creadas por el hombre. Es decir, aquellos caminos a través de jardines, zonas verdes o campo a través, para hacer algún atajo. Es, en mi opinión, una magnífica muestra de los principios de la termodinámica aplicados a la vida del peatón.Senda mínima Sagrera 2

Senda mínima Sagrera 1

Los diseñadores de parques, aceras, zonas verdes, mobiliario urbano, plazoletas o cualquiera otro elemento urbano tendrían que tener en cuenta en primer lugar que su diseño funcione. Es decir, que el usuario de aquel elemento urbano le pueda dar la función que espera. Pero en demasiados casos los diseñadores, arquitectos, urbanistas, paisajistas urbanos o jardineros diseñan los espacios basándose en la estética en abstracto, sin tener en cuenta su funcionalidad. El resultado es que el peatón se rebela, hace desobediencia civil, corta por lo sano y anda por donde está prohibido, si es que aquel camino le es más cómodo o más corto. No hay que saber mucha termodinámica para hacerlo, pero la ciencia tiene aquí un magnífico ejemplo para ilustrar la ley del mínimo esfuerzo, principio físico que hay que aplicar siempre que se pueda.

Senda Horta


Hay que elegir siempre el camino óptimo, que puede ser el más corto en distancia, el que haga ahorrar más tiempo, el menos abrupto, ... El concepto de óptimo será diferente para cada persona, pero la simple visualización de las diferentes fotos permiten constatar que hay un amplio acuerdo entre los ciudadanos.

Tuve el honor de inaugurar una senda de elefantes –junto con S.P. allá por 1973- justo después de que se construyera el parking exterior de la Facultad de Química de la UB en Pedralbes. Había una zona donde daba la vuelta el tranvia 65, en el centro de la cual se había erigido un frankfurt que después se desplazó a la esquina Almansa-Jordi Girona. El tranvia se suprimió el 4 de agosto de 1970 –según Internet, yo estaba de vacaciones y no lo recuerdo- y al cabo de unos años se construyó un parking y un jardín en la zona del tranvía. Era el camino de ir a los comedores universitarios. Pues bien, los jardineros estaban aún acabando de perpetrar el jardín, y S.P. y un servidor cruzábamos el jardín siguiendo una perfecta diagonal. En dos días ya había senda, y al cabo de algunos meses no quedaba rastro del jardín. Hoy la ampliación del edificio de la facultad cubre toda la zona.

Senda Bon Pastor 1

Senda Bon Pastor 2Contra las fuerzas de la naturaleza no se puede luchar con eficacia. Y la fuerza de la costumbre y la minimización del esfuerzo son fuerzas de la naturaleza, mucho más potentes que la fuerza de voluntad que nos pretendía hacer pasar por la acera, como querían los ilusos diseñadores del jardín.

Y es que contra la naturaleza no se puede ganar nunca (Primer Principio de la Termodinámica), y ni siquiera se puede empatar (Segundo Principio de la Termodinámica). Por lo tanto, y puesto que trabajar cansa (derivado de los dos principios anteriores) seguirá habiendo sendas de los elefantes urbanas cada vez que haya diseños inadecuados.

En el fondo, seguir una senda de elefantes es un ahorro energético y una forma de luchar contra el cambio climático...

Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

Página web personal

Sobre este blog

La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

Ver todos los artículos (167)