San Petersburgo fue la ciudad donde Dmitri Mendeléyev [+] desarrolló su actividad científica y técnica principal. Por ello la ciudad le erigió una estatua, dio su nombre a una calle y a un instituto de secundaria donde había impartido clases, y fundó un museo en las dependencias que había ocupado cuando era profesor en su universidad. De este museo hablaremos en otra entrada del blog. Aquí nos centraremos en el monumento.

Las guías turísticas más comunes no citan este monumento, que está un poco alejado del centro histórico y turístico. Se encuentra en n.º 19 de la avenida de Moscú (Moskovskiy Prospekt), en un jardín exterior sin cerrar del Instituto de Investigación en Metrología, y que fue la sede de la Oficina de Pesas y Medidas donde trabajó Mandeléyev desde el 1893 hasta su muerte, el 1907. Allá se hizo famoso por implantar normativas para asegurar la calidad del vodka.

Se puede acceder al monumento facilmente desde el metro, estación del Instituto Tecnológico (Tekhnologicheskiy Instituto, líneas 1 o 2). Mendeléyev trabajó también en este instituto desde 1863 a 1872, como una placa en su exterior indica.

El monumento consta de dos partes: la estatua del científico y una tabla periódica en la pared. El escultor de la estatua fue Ilya Ginzburg [+], que fundió una primera versión de la estatua en bronce durante los últimos años de la vida de Mendeléyev. Varios años después, el 1930, la presentó a la academia. El 1932 se aprobó instalarla donde está ahora, pero se realizó una versión mayor, la actual.

La escultura muestra al científico sentado, con un libro en su regazo, fumando una papirosa, que es un tipo de cigarrillo ruso con el tabaco ubicado en un tubo de papel largo y casi vacío. Al pie de la escultura hay una inscripción casi ilegible, y que no he podido descifrar.

 A la izquierda, el autor al pie de la escultura. A la derecha, el imponente científico fumando.

La tabla periódica de la pared es de dimensiones considerables, y está fabricada en cerámica. Tiene la estructura de las tablas de Mendeléyev de 1871 y los años siguientes. Hay símbolos en rojo, y otros en azul. Desconozco el criterio de colores. En algunas descripciones de webs indican, de forma errónea, que los elementos en rojo eran los que se conocían en vida del científico, y en azul los que se añadieron desde su muerte hasta el momento de hacer el mosaico; pero un análisis rápido de algunos elementos hace ver que esta explicación es errónea.

Figuran en rojo los elementos predichos por Mendeléyev escandio (identificado el 1879), galio (1875) germanio (1886) y también el radio (1898). En azul figuran muchos metales lantanoides: praseodimio, neodimio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio y tulio -con símbolo Tu, no el actual Tm-, lutecio, y los metales de transición hafnio, renio, polonio, actinio y protactinio.

Los símbolos de los elementos iniciados con la letra i mayúscula están todos representados con la letra j mayúscula, quizás para evitar confusiones con la l (ele) minúscula. Así, el indio figura con el símbolo Jn, el iridio con el símbolo Jr y el yodo con el símbolo J. También el disprosio es singular, pues aparece representado por Oy, quizás por la forma de la d mayúscula en el alfabeto cirílico, que es д.

En la posición del actual prometio figura un desconocido Jl, que probablemente haga referencia al illinio (de símbolo Il, de Illinois), un elemento realmente no existente que se creyó descubrir el 1926. En la base de la tabla figuran las fórmulas genéricas de los óxidos y de los hidruros que los elementos forman.

La tabla periódica tiene al lado una frase enalteciendo la ciencia, del mismo Mendeléyev, frase que no se puede leer completa.

Y, ¿por qué Mendeléyev tiene la nariz amarilla, o más exactamente, dorada? Me lo explicó un profesor de la Universidad de San Petersburgo ante el monumento: cuando es época de exámenes los estudiantes frotan la nariz del sabio con la mano y así confían que aprobarán la química. Los que no llegan a la nariz, que está bastante alta, le frotan el pie, pero eso debe ser menos eficaz...

 A la izquierda, la tabla periódica mural. A la derecha, Mendeléyev con la nariz dorada.

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Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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