Inicio esta mi primera aparición pública en el mundo de los blogs en una situación algo peculiar desde el punto de vista personal. Me acabo de reincorporar al trabajo después de una (corta) baja por maternidad. Mientras mi pequeñín crece y crece, su mamá tendrá que combinar la dura tarea de pensar tanto en lo abstracto (conceptos físicos y matemáticos lejanos), como en lo muy concreto (pañales, papillas). Aunque sé que será difícil en varios momentos, puedo decir que me siento muy afortunada. Creo que la ilusión por ver crecer a un hijo es bastante similar a la alegría de poder aumentar el conocimiento y comprensión del mundo que nos rodea. Combinar estos dos grandes placeres de la vida es sencillamente maravilloso.

En este primer blog quisiera tratar el tema de las mujeres y la ciencia. Hasta hace bien poco la actividad científica era un coto cerrado para las mujeres, aunque eso ocurría en muchas otras actividades públicas. Aún hoy en día en ciertas disciplinas científicas las mujeres representan una exigua minoría.

En términos históricos las mujeres se han incorporado a la carrera científica hace muy poco tiempo. Hace algo así como un siglo en muchos lugares del mundo no se les permitía cursar estudios científicos o realizar doctorados. Con el avance en el último siglo de conquista de derechos por parte de la mujer, desde el derecho al sufragio hasta la incorporación masiva al mercado laboral, esa situación ha cambiado afortunadamente. En principio todas las estudios están igualmente abiertos a hombres y a mujeres. Pero eso aún no ha resultado suficiente para cambiar de forma drástica las estadísticas.

Es muy ilustrativo el caso de una de las más prestigiosas universidades americanas. Hace algo así como un siglo en el Observatorio Astronómico de Harvard se contrataba a mujeres "calculistas", que no podían cursar estudios de postgrado, para analizar placas fotográficas obtenidas con diferentes telescopios. El entonces director del centro, Edgard Pickering, pensó que eran ideales para hacer proyectos repetitivos, no creativos, con la ventaja de percibir menos salario que un hombre. Y aun así, algunas de aquellas "calculistas" realizaron tareas esenciales para el avance en la comprensión cosmológica (recomiendo la lectura del libro "Antes de Hubble Miss Leavitt" de George Johnson donde se explica con todo detalle esas circunstancias). En el mismo Harvard, no se unificaron los estudios de mujeres y hombres de forma total hasta los años 70. Más adelante, ya en los 90, llegó la época de las políticas de afirmación positiva al ámbito académico con el fin de hacer crecer tanto el alumnado y profesorado femeninos, aunque este último quedaba aún en cifras casi ridículas. A pesar de estos cambios tan radicales en el último siglo en el año 2005 el presidente de Harvard, Lawrence Summers, hacía unas declaraciones polémicas. Atribuía a las mujeres "una capacidad innata menor para las matemáticas y las ciencias" (declaraciones que probablemente le costaron el cargo; en la actualidad el señor Summers trabaja para la administración Obama).

Es cierto que en la actualidad desde todas las administraciones públicas se llevan a cabo políticas de fomento de la presencia femenina en los diferentes niveles de la carrera científica. Aun siendo así, es muy difícil vencer una enorme inercia social e histórica, y un cierto entorno en el que muchas veces destacados (y no tan destacados) miembros de la comunidad académica son contrarios y hostiles a la presencia femenina. O simplemente la aceptan sin tomársela en serio. Estas actitudes tampoco hacen atractiva la carrera a aquellas jóvenes que se planteen la posibilidad de iniciarla o simplemente continuarla.

El otro gran problema que se nos presenta a las mujeres es el de compaginar maternidad con nuestra vida laboral. Eso pasa en todos los campos profesionales. En el científico es tal vez más acusado pues la carrera es muy competitiva y se espera el mayor rendimiento justo en el momento más proclive para la maternidad, sin tener la opción de posponer el desarrollo profesional para más adelante. Muchas veces se plantea en términos de elección para las jóvenes, que resulta en un abandono irreversible.

El progreso en la humanidad siempre o casi siempre ha venido acompañado con la extensión de derechos humanos y derechos sociales, y éstos poco a poco impregnan todos los ámbitos de la sociedad. Es por ello por lo que estoy convencida de que también en éste ámbito profesional las estadísticas irán cambiando. Tal vez los cambios no sean tan rápidos como quisiéramos, ni tampoco sea muy claro cómo acelerarlos. Pero tal vez también las "calculistas" de Harvard se mostrarían incrédulas sobre los avances que ha habido en poco más de un siglo.

Cristina Manuel Hidalgo
Cristina Manuel Hidalgo

Investigadora científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-IEEC).

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Sobre este blog

La física nos ayuda a comprender el universo que nos rodea: desde los constituyentes más ínfimos de la materia, hasta todo el cosmos que nos envuelve.

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