El reduccionismo ha sido sumamente exitoso tanto en ciencia como en ingeniería. Por ejemplo, la Ley de la Gravitación Universal describe cómo se atraen dos cuerpos celestes. No quiere decir que en nuestro sistema solar haya sólo dos cuerpos celestes, pero para fines prácticos, podemos considerar sólo la fuerza gravitacional que ejerce el Sol sobre un planeta, asteroide o cometa e ignorar la fuerza que los planetas ejercen entre sí, que aunque está presente, se puede ignorar. De manera similar, podemos enfocarnos sólo en la fuerza gravitacional que un planeta ejerce sobre sus satélites e ignorar las fuerzas de atracción que hay entre ellos. Esta simplificación es suficiente como para poder predecir con mucha precisión el movimiento de los planetas y de sus satélites, aunque se sabe que en la escala de millones de años nuestro sistema solar es caótico. La historia sería distinta si nuestro sistema tuviese dos estrellas, ya que entonces no podríamos ignorar las interacciones entre las dos estrellas y de cada estrella con un planeta, lo cual produce movimientos caóticos y limita considerablemente la predicción.

Otro ejemplo del éxito del reduccionismo se puede ver con medicina, con la cual se ha duplicado la esperanza de vida promedio para nuestra especie a nivel global en sólo cien años. Hasta hace poco, la mayoría de las muertes en humanos eran causadas por enfermedades infecciosas, las cuales son causadas por un agente: un virus, una bacteria, un hongo o un parásito. Al haber una causa principal de la enfermedad, se puede combatir "simplemente" atacando al agente con medicamentos o a sus vías de contagio con medidas preventivas tales como la higiene o la vacunación. Al poder contener y curar muchas enfermedades infecciosas, aunque no todas, se ha dado la llamada "transición epidemiológica". Esto quiere decir que ahora muere más gente por enfermedades crónico-degenerativas, tales como cáncer, diabetes, cardiovasculares y hepáticas, que por enfermedades infecciosas. El reduccionismo es limitado para atender estas enfermedades complejas, ya que tienen causas múltiples y por lo tanto se tiene que considerar cómo están relacionadas las causas entre ellas y con los pacientes. Para estas enfermedades, no tendremos una sola cura, ya que se requieren atender a todas las causas y necesitamos también considerar las relaciones entre las curas. Para esto la medicina y la biología ya empiezan a ver a las enfermedades desde la perspectiva de los sistemas complejos.

Internet

Un último ejemplo: gracias al reduccionismo tenemos computadoras, ya que se han podido diseñar componentes, los cuales se han combinado en circuitos electrónicos, los cuales se han combinado en chips, los cuales se han combinado para construir una enorme variedad de dispositivos electrónicos que se han combinado en una red global con miles de millones de dispositivos. Ya que es posible aislar a todos estos componentes, es factible construir sistemas de cómputo por agregación. Sin embargo, ya empezamos a encontrar situaciones donde no podemos ignorar a las interacciones. Por ejemplo, dada la miniaturización de los chips, sus componentes empiezan a tener interacciones térmicas o acústicas que cambian su funcionalidad. También, en intentos de construir computadoras moleculares, no se ha podido escalar la funcionalidad, debido a que no se pueden limitar las interacciones entre las moléculas y su funcionalidad puede cambiar. Sin embargo, los sistemas de cómputo que ya tenemos nos permiten precisamente estudiar a los sistemas complejos.

En las filosofías asiáticas, se desarrollaron más los conceptos de sistemas y complejidad desde la antiguedad que en las filosofías cristianas y musulmanas. Sin embargo, el reduccionismo fue necesario para el desarrollo de la ciencia. Una vez que se tuvo una ciencia madura, se pudieron incorporar los conceptos de sistemas. Y esto dependió de los instrumentos con los cuales podemos observar a los sistemas complejos, es decir, las computadoras.

A pesar de ser muy útil, el reduccionismo tiene sus límites. El reduccionismo se vuelve inadecuado cuando no podemos ignorar a las interacciones entre los componentes de un sistema complejo, ya que al separar y simplificar estamos precisamente dejando de considerar a las interacciones. Proximamente veremos qué implicaciones hay cuando las interacciones son relevantes.

Carlos Gershenson
Carlos Gershenson

Investigador y jefe del Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Página web personal

Sobre este blog

Todo está relacionado. Todo fenómeno está interactuando y es formado por interacciones. El estudio científico de los sistemas complejos nos está dando una nueva visión del mundo, de nuestras sociedades, de nuestra economía, de nuestras ciudades, de nuestros ecosistemas, de nuestra salud, de nuestra tecnología. En este blog veremos los avances más recientes que nos permiten comprender un poco más la complejidad.

Ver todos los artículos