El mundo en el que vivimos está cada vez más interconectado. De esta manera, no solo personas y materiales, sino sobre todo la información, circulan a diario a lo largo y ancho del globo. El ser humano es testigo de un nuevo fenómeno: la globalización. Desde hace poco sabemos, además, que el universo no solo se expande sino que lo hace de forma acelerada. Puede dar la sensación, por tanto, que solo aquellos fenómenos que se manifiestan a gran escala sean realmente relevantes para las sociedades. Esto pasa también, en cierta manera, en ciencia. Como bien explica Cristina Manuel Hidalgo en su blog, muchas veces son los grandes proyectos y las grandes infraestructuras tipo CERN los que suscitan mayor atención mediática. Esto es lo que se conoce como Big Science. Lo más interesante es que este idea de monumentalidad, como se pueden concebir los grandes proyectos científicos, la globalización y el estudio del universo, no va necesariamente relacionada con el tamaño de los objetos que se estudian en ciencia, más bien todo lo contrario.

En realidad, lo que probablemente haya contribuido más significantemente al avance del conocimiento y al desarrollo humano en los últimos cien años haya sido entender mejor el mundo en su escala más pequeña. Por poner dos ejemplos: la física de las partículas subatómicas y la biología molecular.

Y es justamente en estos órdenes de magnitud dimensional donde nos encontramos cuando hablamos de nanopartículas. En este blog, no voy a intentar hablar sobre aspectos generales de las nanopartículas, puesto que esta información la pueden consultar a través de infinidad de otras fuentes. Me gustaría, más bien, intentar explicarles algunos aspectos menos conocidos, pero no menos relevantes, sobre lo que algunos llaman nanociencia y nanotecnología. Por ejemplo:

- El tamaño no lo es todo, hay otros factores que también definen la verdadera naturaleza de las nanopartículas.

- El potencial y los riesgos de las nanopartículas desde la perspectiva crítica, sincera y personal del investigador.

- Nanopartículas dulces. Este es mi actual campo de investigación, nanopartículas recubiertas de azúcares para detectar y tratar enfermedades.

- Maneras de ver y entender el mundo nano, por ejemplo con electrones (véase foto adjunta).

 

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Laboratorio de microscopía electrónica y mapa de composición de estructuras basadas en nanotubos de carbono.

 

Intentaré, además, dar algunos apuntes sobre otros aspectos más generales de la ciencia como, por ejemplo: la relación de la ciencia con el arte, lo que se considera hoy en día un buen científico o por qué, en mi opinión, los científicos deberían implicarse más en la comunicación de la ciencia.

En resumen, intentaré dar una perspectiva diferente sobre el mundo nanoscópico pero, sobre todo, recalcar el siguiente mensaje: ¡lo más pequeño puede significar lo más grande! En otras palabras: Big Nano

¡Bienvenidos a este blog, espero que disfruten de él tanto como yo!

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Guillermo Orts-Gil
Guillermo Orts-Gil

El científico sin fórmulas. Barcelonés de nacimiento, berlinés de adopción. Doctor en química física. Investigador en Nanotecnología de la Sociedad Max Planck. Actualmente, Guillermo es coordinador científico internacional y colaborador habitual, entre otros, de Investigación y Ciencia y de El Huffington Post. Su especialidad es el "storytelling" y prepara su primer libro, un recopilatorio de sus mejores historias de ciencia, bajo el título "El científico sin fórmulas".

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Sobre este blog

Las nanopartículas son extremadamente pequeñas y, al mismo tiempo, extraordinariamente fascinantes, por eso las llamo: Big Nano. Desde este blog, intentaré explicar las propiedades y posibles aplicaciones de los materials nanoscópicos, por qué hay que tener paciencia con lo que se conoce como nanotecnología y muchas más cosas. ¡Espero que lo disfruten tanto como yo!

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