A principios de 1929, el alcalde de Berlín visitaba a Einstein para ofrecerle, por su cincuenta cumpleaños, un regalo muy especial: una casa. Aunque se conocen muchas historias sobre la vida de Einstein, uno de sus lugares favoritos permanece prácticamente desconocido para la mayoría: su casa de verano en Caputh, en una localidad cercana a Berlín.

La siguiente frase explica por sí sola el porqué de la devoción de Einstein por ese lugar: "Si ustedes me quieren ver, aquí me tienen. Si lo que quieren es ver mi camisa, ahí está mi armario". Éstas son las palabras que Einstein espetó a aquellos que le recriminaban tan poca formalidad, al andar sin camisa cuando eminentes científicos de la Academia Prusiana de la Ciencias le visitaban en su casa, mejor dicho en su refugio, de Caputh. Cabe recordar que en aquella época los miembros de dicha academia se dirigían unos a otros con el calificativo de "su excelencia".

Durante aquellos años, Einstein vivía entre Princeton (EEUU) y Caputh (Brandeburgo, Alemania) y recibía en su casa no solo a eminentes científicos, sino también a artistas, filósofos, activistas políticos y periodistas.

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Albert Einstein en su casa en Caputh y el autor de este artículo en el mismo lugar, unos 85 años más tarde.


Pues bien, lo que llevó a Einstein a tener su refugio en Caputh, fue lo mismo que me llevó a mí a habitar, por unas pocas horas, esa misma casa: un regalo.

Pasear por los caminos que recorría Einstein, perder la mirada por la ventana que da al lago de "Templin", perderse por el bosque circundante a la casa, son experiencias que pude vivir ese día, y que aprecio como uno de los mejores regalos que nunca me han hecho. La casa de Einstein es austera, sin lujos, pero funcional y estética. Si quieren saber más sobre ella y sobre su historia les recomiendo que la visiten o que lean la bibliografía que adjunto al final de este artículo. No quiero extenderme en eso. Prefiero dejarle a ustedes algunas de las fotos que hice ese día y una idea: los mejores regalos son, a veces, poder perder la mirada en el agua, en el horizonte, disfrutar de la observación de la naturaleza y, sin lugar a dudas, poder andar sin camisa.

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Vista del aspecto actual de la casa de Albert Einstein en Caputh (Brandenburgo, Alemania) y del cartel que indica cómo llegar hasta allí.
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De izquierda a derecha: bosque al que se accede desde la puerta principal de la casa de Einstein; camino desde la casa en dirección al lago "de Templin" (imágenes inferiores).
 

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Bibliografia:

Paradies auf Zeit. Albert Einsteins Haus auf Caputh. Fórum Einstein – 2005


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Guillermo Orts-Gil
Guillermo Orts-Gil

El científico sin fórmulas. Barcelonés de nacimiento, berlinés de adopción. Doctor en química física. Investigador en Nanotecnología de la Sociedad Max Planck. Actualmente, Guillermo es coordinador científico internacional y colaborador habitual, entre otros, de Investigación y Ciencia y de El Huffington Post. Su especialidad es el "storytelling" y prepara su primer libro, un recopilatorio de sus mejores historias de ciencia, bajo el título "El científico sin fórmulas".

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Las nanopartículas son extremadamente pequeñas y, al mismo tiempo, extraordinariamente fascinantes, por eso las llamo: Big Nano. Desde este blog, intentaré explicar las propiedades y posibles aplicaciones de los materials nanoscópicos, por qué hay que tener paciencia con lo que se conoce como nanotecnología y muchas más cosas. ¡Espero que lo disfruten tanto como yo!

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