Contra el gato de Schrödinger

16/08/2018 26 comentarios
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La física cuántica no habla de gatos.

Junto con el fútbol, el gato de Schrödinger es quizá la mayor fuente de metáforas, analogías y chascarillos que existe. ¡La de columnas, artículos de opinión, tribunas, tesinas etc. que habrán salido adelante gracias a ese bendito animal! Que si está vivo y muerto a la vez, que si no se puede saber si está vivo o muerto, que si sólo está vivo o muerto cuando miras... ¿O no era así? ¿Cómo era?... Bueno, ¿y qué más da? 

Es hora de decirlo de una vez con toda claridad: la física cuántica no dice absolutamente nada sobre gatos, ni sobre ningún otro felino, ya sean propiedad de simpáticos físicos austríacos con gafas de concha o de cualquier otro ciudadano particular. 

La física cuántica describe sistemas de unas pocas partículas elementales (electrones, fotones etc.), y en algunos casos, sistemas con muchas más partículas (bits cuánticos superconductores, condensados de Bose-Einstein...) pero en condiciones de laboratorio muy especiales (en concreto, temperaturas muy bajas). Cuando hablamos de temperaturas muy bajas, no queremos decir que refresque un poco por las noches y haya que ir a por una manta, sino que hablamos de unas pocas millonésimas (incluso milmillonésimas en algunos casos) de grado por encima del cero absoluto (ése que el tercer principio de la termodinámica nos dice que es imposible alcanzar). O dicho de otra manera, unos -273 ºC. ¿Se imaginan un gato a esas temperaturas? YouTube tendría que cerrar por escasez de vídeos...

Así que no, la física cuántica no tiene absolutamente nada que decir sobre ninguna propiedad de los mininos, y por supuesto, nada sobre su vida o su muerte. El gato de Schrödinger, un experimento mental (gedanken) irrealizable al que se aludía de pasada en un artículo de 1935, puede tener su interés en determinados contextos académicos, pero no sirve para absolutamente nada en la divulgación, como no sea para seguir confundiendo durante más años a las personas que se acercan con curiosidad e interés a la física cuántica intentando entender qué es y para qué sirve, qué no es y para qué no sirve.

NOTA: ningún gato ha sido herido durante el proceso de escritura de este texto.

 

Le pareció ver un lindo gatito