Demasiados mundos

24/10/2018 2 comentarios
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Sobre Hugh Everett y su "teoría"

En 1955, el estudiante de doctorado Hugh Everett se pasó con el vino, pero, en vez de ver dos mundos, como todos nosotros, vio muchos. Éste parece ser el origen  de la llamada "interpretación de los muchos mundos" ("many-worlds interpretation") de la física cuántica. Ya saben, según esta interpretación, cada vez que un aparato de medida realiza una medición de una cierta propiedad de un sistema regido por la física cuántica, el universo se dividiría en varios universos paralelos, tantos como posibles valores de la medida. Esta idea sería una supuesta solución a un supuesto "problema de la medida". En realidad, no resuelve nada, y además no hay ningún problema: el problema de la medida no es más que la incomodidad que algunas personas sienten ante el hecho de que en física cuántica las cosas no tengan valores bien definidos y haya que recurrir a probabilidades. Mi primer profesor de física cuántica tenía un remedio estupendo para eso: "si no les gusta este universo, ¡cambiénse a otro!". Y otro remedio pueden ser esos infinitos universos de Everett. Que haya gente que se sienta más cómoda con infinitos universos que con uno solo en el que se usan probabilidades puede parecerle raro ¡oh, lector! pero no entraremos en eso: nosotros creemos que cada uno es libre de estar cómodo donde quiera, y todos de vez en cuando inventamos cosas para sentirnos mejor.

Pero sí creo importante resaltar que, por definición, nosotros solo tenemos acceso a nuestro universo (no se deje engañar por la publicidad). Por tanto, la interpretación de los muchos mundos es, por su naturaleza, completamente indemostrable: lo mismo valdría decir que las probabilidades aparecen porque así lo quiere un dios, o por culpa del patriarcado. ¿Es esto física? pregunta Popper mientras clava en nuestra pupila su pupila vacía... Les dejo la respuesta a ustedes.

En todos estos años como investigador, no he encontrado un solo colega que me haya dicho que se toma en serio esta interpretación. Sin embargo, no hay charla, artículo o libro divulgativo en la que no se mencione, hasta el punto de que creo que muchas personas creen que todos los físicos cuánticos creemos necesariamente en los universos paralelos.

Everett dejó la física después del doctorado. En palabras de Adam Becker, "estaba más interesado en el dinero y en las cosas que le podía dar: buena comida y bebida, cosas de lujo, y mujeres. Quería un estilo de vida "Mad Men", no un despacho de profesor" (la traducción es mía). ¿Qué quieren que les diga? Simpatizo: yo mismo tengo unas cuantas botellas escondidas en mi despacho, cual minibar de Don Draper. Incluso a veces en casa le digo a mi mujer "fix me a drink" (naturalmente, no me hace ningún caso). Más raro me resulta eso de que, según varios testimonios, Everett creyera en la "inmortalidad cuántica": supuestamente, siempre estaría vivo en algún universo, y su "conciencia" le seguiría siempre allá donde estuviera vivo... Sin embargo, su hijo Mark Everett, el cantante de los Eels, está bastante seguro de que su padre murió de un ataque al corazón en 1982. Mark no hacía mucho caso de las teorías paternas, quizá porque, según sus recuerdos, el físico no pasaba mucho por casa. Pero hay otros hijos que tienen la manía de tomarse en serio las cosas que dicen sus padres, por tontas que parezcan. Por ejemplo, una variante obvia de esto de la "inmortalidad cuántica" es el suicidio cuántico: no te pasará nada, porque siempre estarás vivo (¡ay!) en algún universo. Como Everett había pedido que sus cenizas se tiraran a la basura, y su mujer había cumplido su deseo, su hija Liz, años después, en su nota de suicidio, pidió que hicieran lo mismo con las suyas, para ver si así acababa en el universo correcto, con papá.

Por mi parte, como solo me tomo en serio a Woody Allen, creo que, por muchos problemas de interpretación que pueda tener este universo, sigue siendo el único lugar en el que uno puede tomarse un buen filete.

A Don Draper le da igual: te venderá lo que sea en cualquier universo en el que estés.