No dispares, Stephen.

      A David Gistau (1970-2020)

 

El escritor Timothy Ferris asegura que Stephen Hawking le dijo que "when I hear of Schrödinger's cat, I reach for my gun." ("cuando oigo hablar del gato de Schrödinger, me llevo la mano a mi pistola") en una conversación en 1983. No me digan que no es tentador imaginarse a Sir Stephen transformándose en el Samuel L. Jackson de Pulp Fiction ("I dare you, I double dare you") animando a algún columnista a volver a decir Schrödinger... ¡Pero, ay, nosotros en este Observatorio de metáforas sobre la física cuántica no podemos distraernos ni un segundo!  Hemos de seguir vigilando la ciudad y las redes desde nuestra atalaya, para que ustedes puedan dedicarse tranquilamente a sus ocupaciones. Cada vez que oimos Schrödinger echamos nuestras manos al teclado.

La situación no ha mejorado nada desde nuestro último informe. La palabra "cuántica" sigue funcionando como un virus que inflama hasta las meninges más ordenadas, haciendo que incluso personas de juicios normalmente más rigurosos se despachen con patochadas catedralicias. Así, todo un Arcadi Espada se dejó decir en julio de 2019: "Los sondeos electorales se rigen, además, por el principio cuántico de que la posición del observador modifica lo observado". La posición del observador, hallazgo. Y a Daniel Gascón, quien ya apareció en nuestro primer informe, parece que se le ha atascado la metáfora, porque la usa hasta cuando su significado resulta completamente impenetrable: "Las expectativas de los jóvenes se recortaron: se extendía un régimen de precariado, eran adultos de Schrödinger." (No hay explicación posterior). En fin, la lucha contra la pequeña metáfora parece perdida, habrá que concentrarse en la grande, por ejemplo en aquella en que todo el artículo es una metáfora.

El País Semanal del domingo 26 de enero de 2020 incluyó un artículo en su sección de Psicología, escrito por Francesc Miralles, quien, se nos dice, es "escritor y periodista experto en psicología." Con esa presentación, ¿a qué no adivinan de qué tema habló? ¡Efectivamente, de física cuántica! En la edición impresa el artículo se tituló "Lecciones cuánticas para la vida", mientras que en la edición digital es "¿No entiendes nada de la vida? Léete esto". Resulta difícil decidir cuál de los dos títulos es más estupefaciente. Ante un titular como éste, ustedes pueden darse el gusto de pasar rápidamente la página, pero nosotros, los sufridos miembros del Observatorio, no, ¡ah, no! Dice:

  • "A PRINCIPIOS del siglo XX la ciencia empezó a desarrollar lo que se conocería como mecánica cuántica. Surgida casi al mismo tiempo que la relatividad de Einstein, se ocupaba de los extraños fenómenos —desde un punto de vista humano— que se producen en el mundo sub­atómico, donde las leyes de la física parecían ser otras que las que rigen el universo visible.
  • Durante su desarrollo en el siglo pasado, la cuántica resultaba incomprensible para la inmensa mayoría de los mortales, e incluso para muchos científicos, ya que gran parte de sus principios y teorías desafían la lógica humana. En 2004, sin embargo, tres integrantes de la Escuela Ramtha de la Iluminación dirigieron el exitoso What The Bleep Do We Know!?, que en nuestro país se tradujo como ¿¡Y tú qué sabes!? Este documental combinaba entrevistas a varios científicos con animaciones para explicar algunas nociones de la física cuántica. La comunidad científica criticó duramente la película, a la que acusaba de ser pseudociencia, ya que malinterpretaba principios de la física para llevarlos al campo de la cultura new age, en lo que se ha llamado "misticismo cuántico"."

¿Ustedes entienden qué ha querido decir con "sin embargo"? Yo tampoco. ¿Por qué nos habla de algo que los científicos dicen que es pseudociencia? Esto sí lo puedo responder: porque él va a hacer pseudociencia a continuación:

  • "A medida que va siendo asimilada por la sociedad, la ciencia y sus avances siempre acaban influyendo en todos los aspectos de nuestro día a día, incluyendo nuestra manera de ver la vida. Trasladando algunos conceptos a la psicología cotidiana, veamos cuatro lecciones de la física cuántica para el arte de vivir."

Oh, cielos. Lecciones de la física cuántica para el arte de vivir. Es en estos momentos cuando uno se replantea todas las decisiones que ha tomado en la vida, y decide cerrar de una vez por todas este Observatorio y volver a ver "El irlandés" con un Dry Martini, y ya está estrujando la piel del limón cuando tiene un último instante de arrepentimiento y decide seguir leyendo: 

  •  "1. No hay una sola verdad. Uno de los experimentos más célebres de la física cuántica es el de la doble rendija. En un laboratorio donde se emitía un haz de luz hacia una pantalla con dos rendijas se descubrió que cuando los físicos observaban una partícula, esta pasaba obedientemente por una de las dos rendijas; pero cuando no estaban observando, la partícula pasaba por ambas rendijas al mismo tiempo.
  • ¿Cómo es posible que el observador defina la realidad? Sería complejo de explicar, pero hay que partir de que en el universo cuántico todas las posibilidades coexisten al mismo tiempo. No hay una sola verdad. Como en la película Rashōmon, de Akira Kurosawa, donde cuatro personas relatan la muerte de un mismo hombre de modo totalmente distinto, saber que hay tantas realidades como miradas nos libera de la necesidad estresante de tener razón."

Sobre esto de Rashomon sí que habló lúcidamente Espada en otra ocasión: "Rashomon suele citarse en las discusiones sobre el relativismo cognitivo. Por los relativistas, especialmente, que ponen de manifiesto la disparidad de los testimonios. Mucho menos se pone en evidencia su acuerdo principal: el samurai está muerto." Efectivamente, el samurai está muerto, Bélgica no invadió Alemania al comienzo de la Primera Guerra Mundial y en la doble rendija el resultado es el mismo esté usted mirando o no lo esté, basta con que haya dejado preparados los aparatos de medida del experimento. Lo de la "necesidad estresante de tener razón" merece también comentario. Se enmarca en una creciente corriente de pensamiento, en la línea del anuncio que Coca-Cola está poniendo en los cines, que cree haber dado con la solución para la polarización, las "fake news" etc.: relájense, hombre, no quieran tener siempre razón. El perezoso intelectual que hay en mí simpatiza, no crean que no, y al fin y al cabo el Dry Martini ya estaba listo. Pero la cuestión no es que usted o yo, o el de más allá, tengamos razón o no: lo relevante es que entre todos, machadianamente, intentemos esclarecer la verdad objetiva de las cosas. Decir que el samurai está muerto, el emperador desnudo y la Tierra no es plana no es nada estresante, pruébenlo. En cambio, creer que el samurai ha resucitado por efectos cuánticos, el emperador se viste con ropas cuánticas o la Tierra es cuánticamente plana, seguramente conduce a la frustración.

Sigue Miralles:

  • "2. La verdad es siempre provisional. La ciencia avanza impulsada por la "prueba y error", e incluso verdades que se han dado por infalibles durante siglos son desmontadas posteriormente por la ciencia, que aporta nuevas explicaciones. Aplicando esta cura de humildad, podemos asumir que lo que hasta hoy era válido para nuestra vida puede no serlo mañana. Y también sucede a la inversa. Como señalaba Steve Jobs en su célebre discurso de Stanford, muchas cosas que al vivirlas nos parecían erróneas o inservibles, al "unir los puntos" descubrimos que han sido vitales para nuestro futuro."

Oiga, ¿pero no estábamos hablando de física cuántica? Bueno, siempre es socorrido meter el discurso de Steve Jobs... Ya está tardando la cita falsa de Einstein, ¿verdad? Pues ahí va, con su "todo es relativo" incluido:

  • "3. Todo es relativo. Las dos teorías de la relatividad de Einstein, de 1905 y 1915, no están incorporadas en la formulación matemática de la mecánica cuántica, aunque son necesarias para entender lo que sucede dentro del átomo y en las partículas elementales. Consciente de lo difícil que resultaba la relatividad del tiempo para el público general, en una conferencia el físico lo explicó así: "Si uno se sienta sobre una placa caliente durante un segundo, parecerá una hora. Pero si una chica hermosa se sienta en tu regazo durante una hora, parecerá un segundo. ¡Eso es la relatividad!". Con este ejemplo, Einstein estaba hablando de tiempo psicológico. Dependiendo de la actitud con la que hacemos algo, el tiempo vuela de forma fluida y agradable o nos quema lentamente."

A estas alturas, ¿queda alguien que no sepa que a Einstein no le gustaba la teoría cuántica, hasta el punto de que escribió un artículo en 1935 (junto con Podolsky y Rosen) para intentar (sin éxito) echarla abajo? ¿Esto no rompe toda la estructura lógica del artículo? Bueno, hombre, ya está usted con la necesidad estresante de hacer cosas con sentido... Veamos: Jobs, Einstein... falta Feynman, ¿verdad? Pues ahí va, con su cita falsa correspondiente, para no variar:

  • "4. Es comprensible que no entiendas nada. Richard Feynman, premio Nobel de Física en 1965, era un científico extravagante que abría cajas fuertes y aseguraba inspirarse en los bares de top less, aunque participó en proyectos de gran calado.
  • Es bien conocida su frase: "Si usted piensa que entiende la mecánica cuántica es que no la ha entendido en absoluto". Esta misma idea puede aplicarse a nuestra capacidad para descifrar nuestra propia existencia. Tal vez nuestra misión como seres humanos no sea comprender la vida, sino simplemente vivirla."

Ejem, proyectos de gran calado. Desde luego, si la vida fuera como este artículo, nuestra misión sería imposible.

Y todavía estábamos recuperando del impacto de la filosofía mirallesca, cuando a la semana siguiente, de nuevo en El País, pero esta vez en el suplemento "Ideas", nos encontramos con un artículo del escritor Montero Glez.  con el título "El viaje en el tiempo como truco cuántico". La pieza trata de una novela de Stephen King en la que se fantasea con la posibilidad de  viajar en el tiempo y evitar el asesinato de Kennedy. Parece ser que a Glez. se la ha ocurrido que todo esto se explica con la física cuántica. Bueno, con lo que él cree que es la física cuántica: 

  • "Dicho así, puede resultar demasiado ficticio, pero la verosimilitud de esta novela es posible con la teoría cuántica, una hipótesis física que nos viene a decir que lo probable se nutre de lo verosímil, pues siempre hay una probabilidad de que todos los sucesos posibles, por muy ficticios que parezcan, puedan ocurrir. De esta manera -cuántica- podemos encontrarnos con realidades independientes, como el camino que se abre a otros caminos que, a su vez, conducen a universos distintos." 

¡Hipótesis física! Hay que ver que cosas se le dicen a la física cuántica. Claro, lo que Glez. cree que es la física cuántica sí que es mera hipótesis. Agárrense, porque ahora toca explicar una vez más lo del infame felino vienés, y una vez más como si fuera la primera vez que aparece en un artículo:  

  • "Para ilustrar el funcionamiento de la esencia cuántica, el físico Erwin Schrödinger propuso un famoso experimento donde se encerraba a un gato dentro de una caja opaca sin más compañía que una botella de gas letal y un dispositivo cargado con una sola partícula que, al ser desintegrada, liberaba el veneno y acababa con la vida del gato. Uno de esos inventos disparatados que bien podrían haber salido en el TBO con la consiguiente explicación a cargo del profesor Franz de Copenhague.
  • Según las estadísticas de tal invento, una vez transcurrido un determinado tiempo, obtendremos tantas probabilidades de que el gato esté muerto como de que esté vivo cuando la caja se abra. Por lo mismo, la teoría cuántica señala que el gato está vivo y está muerto al mismo tiempo, dando a entender que la superposición de estados forma una unidad dentro de una caja que permanece cerrada a la conciencia del observador. Cuando abrimos la caja, nuestra observación se hace experimentalmente coherente con la realidad de nuestro mundo, lo que en física de partículas viene a llamarse el “colapso de la función de onda”. Entonces se acaba el universo paralelo y, una de dos, o el gato está vivo, o bien está muerto."

Esto sí que es rashomoniano: si se fijan, no hay dos explicaciones del lindo gatito iguales. Todo el mundo lo explica cómo le parece. De aquí selecciono especialmente "el funcionamiento de la esencia cuántica", "las estadísticas de tal invento" y "una vez transcurrido un determinado tiempo, obtendremos tantas probabilidades...". Pero lo mejor viene ahora:

  • "Es poco probable que nuestro universo pueda haber surgido de un suceso cuántico, pero no por ello vamos a desechar la hipótesis, ya hemos visto que, según la teoría cuántica, el gato de Schrödinger puede estar vivo y muerto a la vez hasta que no se demuestre lo contrario. De igual manera, Stephen King utiliza la probabilidad calculable de alcanzar otro universo paralelo, un mundo próximo que quedó separado del nuestro por un suceso cuántico que trazó su frontera con tres disparos sobre el presidente Kennedy. Según la teoría cuántica hay una probabilidad calculable de que lo que cuenta Stephen King pueda ocurrir. Bien mirado, o bien leído, ya ha ocurrido en el tiempo que ha durado la novela; una de las más arriesgadas del escritor norteamericano."

¡La probabilidad calculable de alcanzar otro universo paralelo, según la teoría cuántica! Vaya hombre, así que la teoría cuántica servía para eso, pero en las facultades y en los libros nos lo ocultan sistemáticamente. ¿Tres disparos un suceso cuántico? ¡Bah, paparruchas! En realidad, aquí lo único que hay es lo que mi amigo Juan León denomina vanguardistamente un "merdel": un carajal en el que se mezclan la física cuántica real, la interpretación de los muchos mundos, la física estadística clásica y el exceso de novelas de King. Cuando abrimos la caja, la probabilidad de encontrar algo que se parezca a la verdad es 0.

Hacemos una vez más un llamamiento ¡oh, escritores, columnistas!: dejen la física cuántica en paz, asalten con su metáforas otro terreno del saber. No nos hagan recurrir al método de Hawking, por favor.

Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Junior Leader" en el Instituto de Física Fundamental del CSIC. Autor de "Verdades y mentiras de la física cuántica".

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