El físico de Caltech Sean Carroll está promocionando su último libro "Something deeply hidden" (la traducción literal sería "Algo profundamente oculto", y no se me ocurre ninguna traducción que no parezca el título de un programa de Iker Jiménez). Parte de la promoción ha incluido un artículo en el New York Times, cuyo título traducido sería "Incluso los físicos no entienden la mecánica cuántica". 

Las dos o tres lectoras que aún pierden el tiempo por aquí ya habrán adivinado cómo empieza el artículo de Carroll: sí, con la célebre cita del pobre Feynman "creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende de verdad la mecánica cuántica". Ya en otras ocasiones  hemos intentado explicar por qué el significado de esa frase es probablemente muy distinto al que se le atribuye normalmente, pero déjenme ahora añadir tan sólo un comentario más: la frase fue pronunciada en los años 60 del siglo pasado. ¿No creen que las cosas pueden haber evolucionado un poquito en los últimos 50 años?

Carroll continúa con el extraño argumento de que los físicos usamos la física cuántica como una caja negra: (a partir de ahora las traducciones son mías)

"Lo que [los físicos] no decimos es que entendemos la mecánica cuántica. Los físicos no entienden su propia teoría mejor que lo que un típico usuario de teléfonos inteligentes entienden lo que está pasando en su aparato".

De acuerdo, admitamos que eso pueda ser cierto para el usuario de un teléfono móvil. Pero ¿qué me dirían del creador del aparato? Seguramente, lo entiende ¿no? Entonces, ¿qué me dirían del creador de un ordenador cuántico, como los que ya tienen IBM y otras empresas? ¿No les parece que seguramente entienden un poco de física cuántica? Por supuesto, cada uno puede manejar la definición que prefiera sobre el significado del verbo "entender". La del propio Feynman parecía ser justamente esa: "lo que no puedo crear, no lo entiendo" según dejó escrito en su pizarra. ¿Cuál es la de Carroll? Al parecer, no entendemos la física cuántica debido a un supuesto papel del (¡ay!) "observador", y a una supuesta incomprensión de qué es en realidad la función de onda. Carroll se lanza entonces a un soliloquio hamletiano:

"Pero ¿qué es la función de onda? ¿Es una representación completa del mundo? ¿O necesitamos otras cantidades físicas para capturar completamente la realidad, como sospechaban Einstein y otros?"

Lo cierto es que, como no nos cansaremos de repetir aquí, en realidad esta pregunta ya ha sido contestada por los experimentos sobre desigualdades de Bell, aunque es cierto que mucha gente, incluidos muchos físicos, parece no haberse enterado.

A partir de aquí, el profesor Carroll no duda en dejarse seducir por las siempre atractivas teorías de la conspiración, siguiendo un guión que ya hemos visto en otros lugares. Según él, desde los años 30 del siglo pasado, los físicos habríamos decidido "colectivamente" (?) que no había ninguna necesidad de entender nada sobre la física cuántica. Bohr habría ganado a Einstein en sus famosos debates debido a su "persuasiva retórica" (sin embargo, normalmente se les caracteriza al revés: las brillantes analogías y experimentos mentales de Einstein tenían más atractivo a priori que las oscuras digresiones de Bohr, quien apenas tuvo la ventaja de tener razón), y desde entonces, se habría prohibido a los estudiantes interesarse por la cuestión. "¡Cállate y calcula!" gritaban oscuros profesores desde sus grandes despachos a las hordas de estudiantes brillantes con ojos ilusionados que querían hacer sus tesis doctorales en estos temas. "Cállate y calcula", murmuran ellos todavía años después mientras arrastran los pies y mueven compulsivamente la cabeza. Siempre según Carroll, Robert Oppenheimer habría dicho: "si no podemos demostrar que Bohm está equivocado, entonces pongámonos de acuerdo en ignorarlo". Incluso, "la revista líder de física tenía una política expliícita según la cual los artículos sobre los fundamentos de la mecánica cuántica debían ser rechazados".

¿Qué hay de cierto en todo esto? No hay ninguna prueba de que Oppenheimer dijera eso jamás. El origen de esa cita serían los recuerdos (décadas después) del físico Max Dresden, según el amigo, colaborador y bió(¿hagio?)grafo de Bohm, David Peat. En cuanto a la política "explícita" de Physical Review, nunca existió tal cosa. Según el análisis que ha hecho Peter Woit en este blog, el origen de este chascarrillo es probablemente este editorial de Physical Review D en el año 1973. En él no se menciona en absoluto los fundamentos de la mecánica cuántica, sino, en general, "aspectos fundamentales de la física teórica", y se recuerda la saludable necesidad de que este tipo de artículos sean claros, se expresen preferentemente en forma de matemáticas, y se relacionen con los experimentos. Efectivamente, así ha sido siempre en Physical Review, para todos los campos de la física. Pero lo cierto es que, empezando por los papers de Bohr y Einstein en 1935 y siguiendo por los de Bohm y Everett en los 50, Physical Review ha publicado y sigue publicando centenares de artículos sobre los fundamentos de la física cuántica. Muchísimos físicos perfectamente respetables han construido sus carreras en la academia investigando en los fundamentos de la física cuántica, sin que ninguna fuerza oscura se lo haya impedido. No ha sido así el caso de Carroll, cuya prestigiosa carrera se centró en aspectos muy alejados de la física cuántica, como la gravitación y la cosmología. Que en los últimos tiempos haya decidido cambiar de temas es, por supuesto, perfectamente legítimo, incluso si es para convertirse en uno de los escasos abogados en favor de la teoría de muchos mundos de Everett. No parece que esté teniendo grandes impedimentos en transmitir su mensaje, de lo cual nos alegramos. Desde este humilde cuaderno de bitácora solo nos atrevemos a sugerir que el título de su entrada en el Times debería ser más preciso: ¿exactamente quién no entiende la mecánica cuántica?

Niels Bohr exhibiendo su persuasiva retórica con Albert Einstein

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Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Junior Leader" en el Instituto de Física Fundamental del CSIC.

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