Insatisfacción

14/03/2018 0 comentarios
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Agujeros de gusano que conectan al artista y al científico

¿Quién dijo que Twitter era una enorme porquería? Bueno, de acuerdo, tal vez fui yo mismo tras tomarme un par de vinos. Sin embargo, reconozco que en Twitter también pueden pasar cosas maravillosas, como que Investigación y Ciencia junte en un tuit mi "breve historia de los agujeros de gusano" con un excelente corto llamado "Einstein-Rosen", dirigido por Olga Osorio. En él, dos encantadores niños gallegos descubren un agujero de gusano que conecta la España del Mundial 82 con la del presente. Es una maravilla que he visto varias veces con mi hijo de 8 años, y que me ha servido también para descubrir el otro corto de Osorio, "Re-start", que también está relacionado con viajes en el tiempo, aunque con un tono más dramático.

 

Mi amigo, maestro y colaborador Kike Solano, profesor en la Universidad del País Vasco, suele decir que hay un elemento común entre los artistas y los científicos, "la insatisfacción con la realidad". Ese impulso es el que llevaría a los artistas a intentar crear una realidad distinta, y a los científicos a intentar descifrarla, explicarla, predecirla... y en muchas ocasiones también a crear cosas nuevas. A mí me han fascinado desde niño los viajes en el tiempo, pero nunca he podido hacer un corto con el que dar salida a mis obsesiones. Sin embargo, como físico teórico he acabado haciendo muchos trabajos en el campo de las "simulaciones cuánticas", en el que tratamos de conseguir que un sistema físico que podemos controlar en el laboratorio imite algunas características de otro sistema que no podemos controlar... o incluso de un sistema que creemos que no existe o es difícil de observar. En la breve historia de los agujeros de gusano, ya les conté que había publicado un artículo en el que proponía cómo simular un espacio-tiempo con agujero de gusano transitable. Recientemente, junto con Jesús Mateos, estudiante del máster de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, acabamos de publicar en la prestigiosa Physical Review D otro artículo en el que usamos la misma idea pero en otro sistema físico: un condensado de Bose-Einstein.

Los condensados de Bose-Einstein se caracterizan por contener una gran cantidad de átomos en el mismo estado cuántico: un mar de átomos en calma, como conté aquí. Una propiedad menos usada, pero bien conocida, de los condensados es que las pequeñas excitaciones del condensado (similares a ondas de sonido) se comportan, bajo determinadas condiciones, como si vivieran en un espacio-tiempo curvo: su movimiento está regido por una ecuación idéntica a la que tendrían en un espacio-tiempo curvo en el que la velocidad de la luz se sustituyera por la velocidad a la que se propaga el sonido en el condensado (podemos hablar entonces de un espacio-tiempo acústico). Cambiando las propiedades del condensado se cambian las propiedades de ese espacio-tiempo virtual. Esta idea se ha usado en el pasado para simular diversos espacio-tiempos de interés. Nosotros hemos encontrado qué propiedades ha de tener el condensado para que las excitaciones se muevan como en un espacio-tiempo acústico de agujero de gusano transitable. Esto nos permite ir más allá que en mi artículo con circuitos superconductores, ya que podemos estudiar la simulación de un espacio-tiempo completo con sus tres dimensiones espaciales (y no sólo un corte de una dimensión espacial, como en el artículo anterior) y además podemos incluir tipos de agujero de gusano más generales. Si algún colega experimental se animara a realizar esta propuesta en el laboratorio, tal vez exclamaríamos juntos, como Teo en "Einstein-Rosen": "¡jobar! Funciona..."