Uno de los clásicos en el discurso entre místico y oscurantista sobre la física cuántica (junto con el conspicuo felino tirolés, la boutade malentendida de Feynman y las alusiones por elevación a Einstein) es alegar que, según Wigner, la conciencia individual es un elemento fundamental en la física cuántica. La verdad es que la primera vez que alguien me espetó esto (creo que en algún comentario en este cuaderno de bitácora), pensé que sería sencillamente mentira, ya que parecía muy improbable que un gigante de la altura de Eugene Wigner dejara escrita una patochada que se desmiente en cualquier curso básico de física cuántica (aunque era extraño, ya que estas citas inventadas suelen atribuirse a Einstein, Borges y Churchill, y no a Wigner, que es menos conocido). Por supuesto, este tipo de razonamiento no es válido, ya que la calidad de un argumento no se mide por la identidad de su autor. En cualquier caso, es cierto que existe una frase escrita por Wigner que, si la despojamos completamente de contexto (es decir, la práctica habitual de las discusiones en la red), puede llevarnos a esa conclusión.

Como explica muy bien el profesor retirado Raymond Mackintosh aquí, la frase aparece en un libro colectivo del año 1962. La traducción del título del libro al español es El científico especula, pero el subtítulo es más elocuente aún: "una antología de ideas a medio hacer" (partly-baked). Es decir, la idea del libro era reunir a grandes científicos de la época para que hablaran de ideas especulativas sin demasiada base: como dice el profesor Mackintosh, mirando la lista de contribuciones "es obvio que  muchos de los autores se tomaron muy en serio el reto de producir algo digno del subtítulo del libro. Tal vez Wigner también". La contribución de Wigner fue "Observaciones sobre el problema mente-cuerpo", un texto que después apareció también en otros volúmenes. Es en este texto altamente especulativo en el que encontramos el siguiente brindis al sol: tras el nacimiento de la mecánica cuántica el concepto de conciencia habría cobrado relevancia científica, ya que  "no era posible formular las leyes de la mecánica cuántica de forma completamente coherente sin referencia a la conciencia". Baste decir que esta frase concluye con una llamada que nos lleva a un comentario a pie de página en el que Wigner se apoya en un texto de Heisenberg de 1958. Sin embargo, el propio Heisenberg dejó claro en 1966, en el libro Physics and Philosophy que "la teoría cuántica no contiene elementos genuinamente subjetivos, no introduce la mente del físico como parte de lo que le sucede al átomo" (todas estas torpes traducciones son mías). Esto nos aporta otro elemento clave del contexto: en esta época, algunas cuestiones básicas de la física cuántica todavía eran objeto de discusión, hasta el punto de que los mejores podían refinar sus opiniones y cambiarlas (como buenos científicos) a medida que la discusión avanzaba. Seguir recurriendo a citas de aquella época para hablar de física cuántica en el año 2019 es completamente tramposo, ya que nuestra comprensión ha mejorado dramáticamente, entre otras cosas porque el progreso experimental ha sido espectacular, y ahora podemos realizar experimentos con un enorme grado de control de la materia al nivel de unos pocos cúbits y fotones, lo cual era impensable en aquellla época. Esto ha permitido asentar los cimientos de la teoría cuántica de una forma que ha dejado obsoletas muchas cosas que se decían en aquellos tiempos. A nadie se le ocurre hablar de la ley de la gravedad citando a autores anteriores a Newton. ¿O sí?

Ya era sabido que Wigner abandonó la idea más adelante, y nunca la volvió a usar. Pero además, recientemente el Profesor Emérito Leslie Ballentine (autor de uno de los mejores libros de texto sobre mecánica cuántica) ha añadido más luz a la cuestión en un artículo en la revista Foundations of Physics titulado "A meeting with Wigner" ("Un encuentro con Wigner"). En él explica que el propio Wigner confirmó públicamente en una congreso en 1987 que no creía que la conciencia causara el colapso de la función de onda, respondiendo a una pregunta directa de Ballentine (quien dice que hizo la pregunta debido a que existía una "leyenda muy extendida" según la cual Wigner pensaba eso). Caso resuelto.

 Con esta botella de Chianti celebró Eugene Wigner la primera reacción nuclear en cadena en 1942.

 

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Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Junior Leader" en el Instituto de Física Fundamental del CSIC.

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