Fotografía del rastro en una cámara de niebla del primer positrón observado  (Carl D. Anderson, Physical Review 43, 491 (1933)).

Como presidente y líder supremo del Consejo Rector del Observatorio de metáforas sobre física cuántica volvía este domingo en autobús al cuartel general de Madrid, donde tenía reunión con los otros miembros (los dos nobles: el conde de Negroni y el marqués de Cáceres). Sobre la mesa iba a estar el asunto de si el Observatorio debería extender aún más su rango de operaciones y empezar a vigilar también informes de fiscales y otros documentos jurídicos, ya que al parecer los infames maullidos del lindo gatito vienés han llegado también a esas latitudes (ver, por ejemplo, aquí). En esas estaba mientras leía "El país semanal" y me topé de pronto con un reportaje de cuatro páginas firmado por el escritor Javier Argüello dentro de la sección "Confidencias", subsección "Dúos", titulado "Rasheedah Phillips & Camae Ayewa: Afrofuturismo cuántico". ¡Cómo me habría gustado pasar la página sin más, sacar de la mochila la novela de Ellroy mojada por una ola de playa pero todavía legible y disfrutar de mis ocho horas de autobús! Pero ¡ay! ya saben que como gran timonel del Observaorio uno tiene sus obligaciones... y el enésimo reportaje con título "Palabra aleatoria seguida de cuántico" no lo podía dejar pasar. 

La cosa empieza así: 

"¿Cuál es la relación entre la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, el arte transdisciplinar y la física cuántica? Aparentemente ninguna."

El lector pensará que el artículo bien podía haber concluido aquí, y tendrá razón. Sin embargo, desafortunadamente, acabamos de empezar:

"A menos, claro, que te llames Black Quantum Futurism, seas un colectivo formado por dos artistas afroamericanas de Filadelfia y acabes de ganar el Premio Collide, que te da la posibilidad de poner en común tu trabajo con el que desarrollan los físicos del CERN, el laboratorio de partículas más grande del mundo ubicado en Suiza, junto a la frontera con Francia"

Traducido: a menos, claro, que te inventes la relación. 

Siguen las palabras de Rasheedah Phillips:

"Todo empezó en el año 2008, cuando Camae y yo teníamos nuestors blogs y una amiga común nos dijo que debíamos conocernos porque escribíamos sobre cuestiones muy similares: astrología, filosofía, geometrías sagradas, música y reflexiones sobre el espacio y el tiempo".

Me sorprendería que en un artículo que se pretende serio aparezcan sin mayor comentario cosas como la astrología y las geometrías sagradas, si no fuera también lector habitual de "SModa", una revista del mismo medio que entre sus muy revolucionarios artículos tenía a bien (hasta hace unos pocos meses) deleitarnos con un horóscopo, pero, eso sí, nos decían, de la muy "prestigiosa" e "influyente" astróloga Susan Miller (no un horóscopo de medio pelo como los de otros periódicos, ¿eh? ¡Faltaría más!).

Con estos intereses, uno empieza a imaginarse la calidad de las "reflexiones sobre el espacio y el tiempo", y el resto del artículo lo confirma. Más adelante, el autor nos informa de que:

"El término afrofuturismo fue acuñado por el crítico cultural Mark Dery en un artículo publicado en 1994 para referirse a la produccón de las personas de color en los territorios de la ficción especulativa y la ciencia ficción".

Nada que objetar a esto, claro. Como bien sabrán las dos o tres lectoras que todavía enlazan por aquí de camino a otra parte, aquí somos muy de ficción, especulativa o no, y de ciencia ficción. El problema, sin embargo, es cuando empezamos a confundir realidad y ficción: 

" "Para nosotras se trata simplemente de personas negras teniendo acceso al futuro", explica Rasheedah. "En el mundo en el que vivimos esto tiene un carácter especulativo porque a menudo somos expulsadas del futuro [...]" "El afrofuturismo para nosotras consiste en construir herramientas que nos permitan adentrarnos en el futuro" agrega Camae, "y esto puede darse haciendo uso de las formas en la que el efecto puede preceder a la causa y en la que el pasado y el futuro pueden coexistir en infinitos estados de posibilidad". "

Hombre, reconozco que molaría. Por ejemplo, uno podría mirar en su cuenta bancaria y ver que hay una transferencia bancaria como anticipo por los derechos de autor de una obra suya sobre afrofuturismo cuántico, y más adelante pensar "voy a escribir una obra sobre afrofuturismo cuántico". ¡Efectos antes que causas! Pero,no parece que vayan así las cosas, ¿no? Ni siquiera Negroni está de acuerdo con esto. 

"Y ¿qué tiene ver la teoría cuántica en todo esto?"

Aquí pensé que el autor iba a volver a tirar del recurso: "aparentemente, nada" y por fin acabábamos. Pero no, aún faltan dos páginas:

"Pues que uno de sus grandes campos de estudio es justamente el tiempo y las diferentes formas en que se ven afectados por los eventos y la experiencia".

Vaya, ¡y yo todo este tiempo dedicado a la física cuántica y sin enterarme, pensando que lo del tiempo era cosa de la relatividad, y lo de los eventos y la experiencia, de la literatura y la psicología!

Bueno, ahora viene lo mejor:

"En la tradición occidental y moderna el tiempo es lineal y avanza siempre hacia adelante. Según Rasheedah Phillips, eso favorece la dominación, la apropiación, la opresión y la conquista [...]"

¡Claro que sí! Ya una vez citamos aquí al maestro Delibes: "La imposibilidad de poder replantearte el pasado y rectificarlo, es una de las limitaciones más crueles de la condición humana. La vida sería más llevadera si dispusiéramos de una segunda oportunidad." También la ley de la gravedad favorece la opresión, ya que permite que te caigan cosas en la cabeza, pero es que la naturaleza (no la "tradición occidental y moderna") es así.

La cuestión parece que ya no es escribir relatos chulos sino: 

"El principal objetivo de Black Quantum Futurism es desarrollar formas alternativas de pensar el tiempo para construir maneras más saludables de habitarlo y que la comunidad negra pueda vivir mejor. Lo que la física nos ofrece es justamente eso: nuevas posibilidades de pensar el tiempo" "Basta detenerse en lo que nos dice la teoría cuántica acerca del comportamiento de las partículas" agrega Camae, "que son capaces de coexistir en un sinnúmero de estados posibles y de viajar hacia atrás en el tiempo, lo cual tiene muchas similitudes con lo que cuenta la tradición africana, en la cual el tiempo no necesariamente es lineal, sino que puede ser cíclico, y en la que no solo avanza para adelante, sino que también puede ir hacia atrás. La mecánica cuántica nos da la posibilidad de reconectar con todo eso". 

Bueno, imagino que esto se refiere a la idea de Feynman (autor de la tradición occidental y moderna) de que las antipartículas podían interpretarse "como si fueran" partículas viajando hacia atrás en el tiempo. En realidad, esto no es más que una curiosidad matemática, porque en realidad son antipartículas (carga eléctrica opuesta: por ejemplo, un positrón es la antipartícula del electrón; es igual que el electrón pero con carga positiva) que viajan hacia adelante en el tiempo. Así que no, las partículas no viajan hacia atrás en el tiempo. Da igual la tradición. 

La siguiente pérdida de papeles ya no va entrecomillada en el artículo, porque es directamente del autor:

 

"Relojes cuyas agujas van más lentas o más rápidas dependiendo de cuánto se acerque o se aleje el observador, mapas de eventos cuánticos que reúnen eventos presentes para proyectarse en el futuro o reexaminar el pasado, y un portal temporal en el que las mujeres de color pueden entrar para crear una temporalidad propia son algunas de las formas que Black Quantum Futurism ha encontrado para bajar al campo de la experiencia las metáforas acerca de las que reflexionan."

¡Lo de los relojes es relatividad, no física cuántica! Y el resto... no sé muy bien qué es. 

Pero, atención:

 

"Galardornadas con el Premio Collide, que el programa Arts at CERN y la ciudad de Barcelona otorgan a artistas que liguen arte y ciencia, Black Quantum Futurism pasará dos meses en el CERN en Ginebra y uno en Barcelona para ahondar en los misterios de la física, en particular en la llamada simetría CPT, un principio de invariancia que involucra la carga, la paridad y el sentido del tiempo. [...]Una violación de la simetría CPT podría ser entendida así como un regreso a esa manera de asumir la temporalidad ["la forma en que la tradición africana entiende el tiempo, la cual no está conectada a la hora del reloj, sino al momento en que todos se hacen presentes en un lugar, una concepción más comunitaria"]".

Bueno, malas noticias entonces, ya que lo que nos dice la teoría cuántica de campos es que la simetría CPT es una ley de la naturaleza que ha sido verificada por décadas de experimentos de gran sofisticación y precisión. No van a encontrar ninguna violación de la simetría CPT en este viaje, lo cual podían haber averiguado desde cualquier lugar del mundo abriendo un libro de teoría cuántica de campos.

El artículo termina así:

 

 

"Estamos entusiasmadas con esta residencia en el CERN y en Barcelona", agrega Camae, "porque lo que buscamos es seguir expandiendo nuestra exploración y para eso necesitamos encontrarnos con personas de diferentes partes del mundo. La belleza de la teoría cuántica es que nos permite entendernos como pequeñas partes de un todo que, al igual que las partículas, puede viajar en el tiempo y relacionarse de formas que trasciendan las limitaciones espacio-temporales para imaginar nuevas maneras de pensarla realidad".

 

 

No. La belleza de la física cuántica no puede consistir en usarla como cajón de sastre con el que justificar nuestra agenda ideológica previa, nuestros prejuicios y supersticiones, retorciéndola para que diga lo contrario de lo que dice y viole todas las leyes de la física y la lógica conocidas. Eso es una falta de respeto para la física cuántica y para los que nos dedicamos a ella. La belleza de la física cuántica, si acaso, consiste precisamente en lo contrario: en su capacidad para explicar y predecir el comportamiento de la naturaleza en su nivel más fundamental, independientemente de mi "tradición". Insisto: las partículas no viajan hacia atrás en el tiempo, y en la naturaleza no hay violaciones de la simetría CPT.

Como ven, no estoy del todo seguro de que este asunto fuera jurisdicción del Observatorio: quizá estamos ante un nuevo caso para el "test de Shaw"

Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Ramón y Cajal" en el Departamento de Física Teórica de la UAM. Autor de "Verdades y mentiras de la física cuántica".

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