Geoffrey (Joseph Marcell) como el poeta imaginario Raphael de la Ghetto inventado por Will Smith en la serie "El príncipe de Bel Air"

Todos los días llegan a mis cuentas de correo de trabajo invitaciones para enviar artículos a revistas diversas o participar en conferencias (que también darán lugar a una publicación). Muchas de ellas no superan los filtros de correo no deseado, pero otras muchas sí. Aunque algunas tienen que ver con mi campo de investigación, o al menos pertenecen a la física, también las recibo de los campos más extraordinarios: "Biomedical Research and Clinical Practice Journal (BRCP)", "Journal of Dental Research and Practice", "Journal of Textile Engineering and Fashion Techology"... son ejemplos reales. En ocasiones, hasta incluyen en el correo el título de algún artículo real mío, lo cual puede dar lugar a situaciones cómicas: si he hablado de la "garganta" de un agujero de gusano, me invitan a una revista de otorrinolaringología; si me refiero a la "extracción" de entrelazamiento del vacío, a una de odontología. Imagino que estas "revistas depredadoras" funcionan a partir de búsquedas masivas en bases de datos de las que puedan obtener direcciones de correo y palabras clave, y luego lanzan estos correos electrónicos sin sentido.

Sabemos también que existen "factorías de artículos"  que los producen "al por mayor" y consiguen publicarlos. Incluso muchas veces pueden ser generados por algoritmos. Si ampliamos el foco a las llamadas ciencias sociales, tenemos el famoso "caso Sokal" o el más reciente del "pene como construcción social", que muestran como artículos con intención obviamente satírica pueden llegar a ser publicados como si fueran artículos serios (en el segundo caso, incluso después de que el artículo se retirara y los autores confesaran sus intenciones, el artículo recibió citas como si fuera investigación legítima: "entiendo que esta obra ha sido retirada. Sin embargo, encuentro algunas de sus ideas útiles para exponer mi hipótesis sobre la primacía del pene", escriben literalmente los autores).

Si escribo todo esto es para mostrar que, hoy en día, si tienes dinero pero no escrúpulos, puedes publicar cualquier cosa. Por supuesto, no se puede conseguir prestigio académico con una carrera basada en publicaciones en revistas depredadoras y congresos fantasma, pero sí que se puede hinchar un CV (¿creían ustedes que solo lo hacen algunos políticos?), lo cual puede ser útil para mantenerte en una posición o recibir determinada financiación de algún sitio con el mismo exceso de dinero y carencia de escrúpulos. Seguramente, el prestigio académico está sobrevalorado.

Así que, desafortunadamente, nuestro argumento favorito en las conversaciones, ya saben "un estudio del profesor de la Ghetto de la Universidad de Bel Air dice que..." (más gracioso aún es lo que hacen algunos medios: "un estudio de la Universidad de Oxford...", pero ¿de quién en Oxford?) no sirve para nada. Por ejemplo, algunos de los odiadores de guardia de este cuaderno de bitácora, a los que no les gusta que diga que es falsa su teoría de que la física cuántica muestra que la nada cura si está disuelta en agua (homeopatía), me han mandado a veces artículos del profesor Marc Henry, de la Universidad de Estrasburgo. Además de sus líneas de investigación legítimas, este académico ha colaborado en algún caso con homeópatas que publican sus pseudoinvestigaciones en pesudorevistas sostenidas por instituciones de la industria homeopática. Desde niño he tenido una tendencia incurable a perder el tiempo en tonterías inútiles, así que en lugar de, qué sé yo, pedir una hipoteca o aprender a conducir, alguna vez me he dedicado a leer esa basura, por ver qué tipo de "argumentos" se usan. La realidad superó a mi imaginación.

Según la teoría de los autores, al aumentar el grado de dilución de un compuesto homeopático, deberían pasar tres cosas, que mostrarían lo que ellos llaman "memoria del agua": disminuir un parámetro llamado T1, disminuir un parámetro llamado T2, aumentar el cociente entre Ty T2. Así que los autores nos muestran una gráfica con valores experimentales para dos compuestos homeopáticos distintos. ¿Y qué es lo que vemos en la gráfica? Ninguna de las tres cosas anteriores ocurre: los valores fluctúan: a veces aumentan y a veces disminuyen cuando aumenta la dilución. ¿Conclusión? Para cualquier lector, la teoría ha quedado refutada. Pero si tienes que enviar el artículo a una revista llamada "Homeopathy", o sea, la revista de una cosa llamada Facultad de Homeopatía (institución británica que cuenta con el insigne patronazgo del Príncipe de Gales), esa no es una conclusión válida. Así que te inventas un procedimento para convertir la nube de puntos aleatorios en una recta, y a partir de ahí sigues como si esa recta la hubieras obtenido en el experimento, y no como consecuencia del procedimiento que te has inventado. Total, ¿qué más da? La Facultad de Homeopatía solo necesitar justificar su existencia ante gente que no lee artículos científicos, y que miles de semicultos con acceso a Internet tengan un enlace más para poner en las redes solo puede ser positivo para la causa. 

Así que, no, la cuestión no es que haya "un artículo que dice...". Un solo artículo no tiene por qué reflejar el estado del mejor conocimiento científico disponible sobre una cuestión concreta. Quizá si en las Matemáticas, donde la estructura de los artículos es simplemente "lema-demostración" o "teorema-demostración", de manera que, salvo error no detectado por los autores, revisores y editores, lo dicho en un artículo es difícilmente discutible (incluso en estos tiempos de "hechos alternativos"). Pero incluso en un campo con tantas matemáticas como la física teórica (mi campo), los artículos suelen ser mucho más que teoremas y demostraciones, y requieren de contextualizaciones e interpretaciones. Y además, también en la física teórica y seguramente cada vez más (debido a la competencia creciente para publicar en las mejores revistas) está el efecto de lo que, si fuéramos cursis y modernos, llamaríamos "hype", que viene a ser "fliparse" demasiado.

Un ejemplo de esto es el artículo (de momento solo en el arXiv) "Entrelazamiento entre cubits superconductores y un tardígrado". Una lectura rápida hace que cualquier investigador del campo se dé cuenta de lo que ha contado muy bien el gran Francis Villatoro aquí: el entrelazamiento es entre dos cubits, uno de los cuales tiene un tardígrado encima, igual que podría tener un "boniato rebozado" (como decía un profesor mío y yo le copio ahora en mis clases). Lo único interesante es que el tardígrado sea capaz de resistir las temperaturas tan increíblemente bajas (-273 ºC) a las que funcionan los cubits superconductores. El artículo todavía no ha sido publicado en una revista. Tal vez nunca lo sea, o al menos los revisores obliguen a cambiar el título y las conclusiones demasiado subidas de tono. Ojalá, aunque tampoco es descartable que alguna revista lo publique así, buscando impacto mediático. Pase lo que pase, seguirá habiendo, como ya hay, centenares de sitios de Internet que nos hablen de cómo este experimento muestra efectos cuánticos en seres vivos, y quién sabe cuántas sandeces más. Y habrá quién me ponga esos enlaces por aquí.. y a ver cómo les convenzo yo de que no basta con que un artículo diga algo para que sea cierto. (Por supuesto, esto tampoco puede decir que cualquiera y, sobre todo, de cualquier modo, pueda desacreditar resultados publicados: se requieren conocimientos y método científico).

Qué complicado es esto de la ciencia, ¿verdad? Recordemos una vez que lo auténticamente valioso y especial que nos aporta es el método científico. En todo lo demás hay cantidades variables de fotones y barro, como en cualquier otra actividad humana.

 

Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Ramón y Cajal" en el Departamento de Física Teórica de la UAM. Autor de "Verdades y mentiras de la física cuántica".

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