La investigación en neurociencia de la personalidad actual nos está ayudando a identificar tipologías cerebro-mentales asociadas con comportamientos o actitudes estables destinadas a llevar a cabo acciones presentes y futuras. A partir de este conocimiento, los neurocientíficos han comenzado a estudiar si las diferentes actitudes políticas están asociadas con marcadores específicos de la mente-cerebro.

En un artículo reciente, llevado a cabo por científicos de la universidad de Minho (Portugal) y Harvard (EEUU), estos se basaron en las investigaciones en neurociencia política para demostrar la existencia de un patrón mental que denominaron T.R.U.M.P., y cómo "combatirlo" con un patrón alternativo que acuñaron con el acrónimo G.A.N.D.H.I.

El patrón mental tipo T.R.U.M.P. está caracterizado por ser Amenazador, Reaccionario, Despiadado, Maquiavélico y Partidista (Threatening, Reactionary, Unforgiving, Machiavellian, and Partisan en inglés).

El "miedo" (respuesta a la amenaza y la ansiedad por peligro de muerte) es una emoción central dentro de la ideología conservadora. De hecho, varios estudios han demostrado que la gente muy conservadora tiene una amígdala derecha más grande (una región cerebral implicada en el procesamiento del miedo). La percepción constante del miedo es un elemento clave en el desarrollo de una mentalidad "Amenazante".
En general, la inducción del miedo parece ser responsable de un patrón mental caracterizado como "Amenazante", lo que lleva a las personas a adoptar una posición política "de derechas" o "liberal-conservador.

En el caso del patrón mental denominado "Reaccionario", correlaciona negativamente con actitudes como la apertura a la experiencia, la tolerancia a la incertidumbre y la integración de lo complejo.
Las personas "reaccionarias" presentan disminución de la actividad cerebral en el cingulado anterior (una región del cerebro importante para la toma de decisiones y la elección entre resultados alternativos) en respuesta a estímulos ambiguos. Es decir, una mentalidad "reaccionaria" es menos sensible a situaciones novedosas, ambiguas y complejas; lo que implica que la mentalidad "reaccionaria" es menos sensible al contexto y más propensa a depender de patrones de comportamiento rígidos. Además, este tipo de mentalidad es más propensa al neuroticismo y, por lo tanto, más sensible a las señales amenazantes. Por lo tanto, la inducción de una mentalidad "reaccionaria" conduce a la restricción del enfoque atencional y puede hacer que el individuo sobreestime las amenazas e ignore la neutralidad de los estímulos.

Una mentalidad "Despiadada" está impregnada por sentimientos y actitudes de venganza y represalia. La venganza se asocia con una mayor respuesta del estriado dorsal, una región del cerebro comúnmente asociada con el procesamiento de recompensas, lo que quiere decir, que las personas "despiadadas" obtienen placer de la venganza.

El cuarto elemento, la mentalidad "Maquiavélica", está caracterizada por la manipulación narcisista y egoísta de los demás. Los maquiavélicos persiguen constantemente el estatus y riqueza basándose en el engaño y la manipulación. Los maquiavélicos están especialmente capacitados para aprovecharse de las buenas personas, de los cooperativos -hecho demostrado mediante experimentos con teoría de juegos-, a través de la activación de regiones cerebrales asociadas con la inhibición del comportamiento pro-social y un aumento en las respuestas competitivas.

Finalmente, el pensamiento "Partidista" se caracteriza por una fuerte lealtad a los del propio grupo que contrasta con la persistencia de un sesgo negativo hacia los miembros de un grupo externo. Una mentalidad "partidista" discrimina a los individuos fuera del grupo al estigmatizarlos como una fuente de amenaza. Estas personas no son capaces de desarrollar una conexión neuronal con las personas de un grupo externo, incluso cuando son testigos del sufrimiento de estas.

Estas cuatro características definen el patrón mental T.R.U.M.P., claramente perjudicial para la convivencia y el bienestar social, además de para el futuro del planeta.

Las personas guiadas por un patrón de personalidad T.R.U.M.P. ven al mundo como "amenazante" (amígdala hiperactiva), no están abiertos a nuevas ideas (son "reaccionarios", activación disminuida en el cingulado anterior), son vengativos y sienten placer al tomar represalias (mayor procesamiento de recompensa en el estriado dorsal asociado con la venganza), son manipuladores, egoístas y explotadores para su propio lucimiento y beneficio (Maquiavélicos y narcisistas) y su visión de la sociedad está totalmente sesgada hacia beneficiar a los de su propio grupo y menospreciar, odiar y hasta destruir a los externos.

¿Qué podemos hacer para contrarrestar el atroz avance de este tipo de mentalidad T.R.U.M.P.? Pues los autores del artículo proponen adoptar e incentivar el patrón de comportamiento y pensamiento G.A.N.D.H.I, que se caracteriza por ser Generoso, Afectuoso, Educador, Empático, Humanista e Interpersonal (Giving, Affectionate, Nurturing, Decentered, Humanisti cand Interpersonal, en inglés).

Esto se consigue haciendo ver a la gente que el mundo no es un lugar amenazante, proporcionando entornos enriquecedores y estimulantes que promuevan la educación, el aprendizaje y el pensamiento crítico; además de promover la compasión, la amabilidad, el respeto, la gratitud, el ponerse en el lugar de los demás, el optimismo y la cooperación.

Si conseguimos cambiar en nosotros mismos y en los demás la mentalidad T.R.U.M.P. por la mentalidad G.A.N.D.H.I., estaremos creando un mundo nuevo, un mundo mejor, en el que el bienestar y la sostenibilidad de todos será la norma, y no la excepción; un mundo mejor no solo para nosotros, ni siquiera para el ser humano en general, sino para la VIDA en su totalidad.


Referencias
Gonçalves, Ó. F., & Boggio, P. S. (2017). Is there a TRUMP brain? Implications for mental health and world peace. Porto Biomedical Journal, 2(6), 247-249.

Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, Biólogo, Doctor en Medicina Molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX).

Investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

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 "Prevenir el narcisismo" y "Lo que dice la Ciencia sobre educación y crianza" son mis libros de divulgación.

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