Según un estudio reciente publicado en Molecular Psychiatry por el grupo de Karama y sus colaboradores, el consumo de tabaco de manera prolongada en el tiempo provoca un adelgazamiento de las capas más externas del cerebro, las cuales son críticas para las funciones cognitivas complejas como la memoria, el razonamiento o el lenguaje. Aunque de manera normal, como simple efecto del envejecimiento, el córtex cerebral tiende a adelgazarse, este estudio encuentra que el hecho de fumar acelera ese proceso.

El estudio contó con la participación de 666 personas que fueron sometidas a resonancia magnética del cerebro para estimar el grosor de su córtex cerebral, además de a test cognitivos y psicológicos, y a un examen médico detallado.

El grupo de participantes estaba compuesto por 244 hombres y 260 mujeres. De entre todos ellos, 36 eran fumadores, 223 eran exfumadores, y 245 no habían fumado de manera continuada en su vida. Su media de edad era de 72 años, y la media de paquetes de cigarrillos por año para los fumadores era de 29,7, variando entre 0,08 y 164.

Controlando todas las covariables posibles, como por ejemplo el sexo o la edad de los participantes, los resultados mostraron que los fumadores habituales tenían una corteza cerebral más delgada que los que nunca habían fumado. [Figura 1 (a)] Y además, la corteza prefrontal –área que se encarga de la ejecución de las funciones cognitivas superiores- era la que tenía la mayor diferencia. De entre los fumadores, el mayor adelgazamiento de la corteza se producía en aquellos que más paquetes de cigarrillos fumaban al año. [Figura1 (b)]

También encontraron que las áreas afectadas con el adelgazamiento de la corteza solapan con áreas implicadas en la patofisiología del Alzheimer. Lo que es alarmante desde un punto de vista de la pérdida de facultades mentales.

Las diferencias encontradas entre fumadores y exfumadores sugieren que el dejar de fumar revierte estos efectos de adelgazamiento de la corteza cerebral, pero que esta recuperación es más lenta de lo esperado, llevando de media unos 25 años -por supuesto, todo dependerá de la cantidad de tabaco consumido, años de hábito, daño producido, etc.

Los autores defienden que los fumadores deben conocer estos datos, ya que el adelgazamiento de la corteza cerebral es un marcador indiscutible del decaimiento cognitivo, lo que sumaría este efecto negativo a los muchos que ya de por sí tiene el consumo de tabaco.


Referencias
Karama, S., Ducharme, S., Corley, J., Chouinard-Decorte, F., Starr, J., Wardlaw, J., Bastin, M., & Deary, I. (2015). Cigarette smoking and thinning of the brain's cortex Molecular Psychiatry DOI: 10.1038/mp.2014.187

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Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, Biólogo, Doctor en Medicina Molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Hago diagnóstico genético en la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX).

Fui investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

Colaboro divulgando ciencia con Ángel Carracedo en @RadioGalega y @radiocarbasSER

 

"Prevenir el narcisismo" y "Lo que dice la Ciencia sobre educación y crianza" son mis libros de divulgación.

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