Tanto para el logro educativo como para el nivel de ingresos se ha visto que existe un factor genético importante. Pero este factor genético no es un gen específico, sino que es lo que se conoce como riesgo poligénico, miles de variantes genéticas con pequeño efecto.
Esto ha servido principalmente para dos cosas, en primer lugar, para descartar que haya genes que influyan directamente y de manera determinista en los resultados conductuales complejos, es decir, que estos son el resultado de cascadas de intrincados procesos biológicos -la mayoría desconocidos- que interaccionan bidireccionalmente -reaccionan, influyen y condicionan- con el ambiente físico y socioeconómico en el que viven las personas; y en segundo lugar, para descubrir que resultados conductuales diferentes comparten factores genéticos, así variantes genéticas que aumentan el riesgo de adicción a alcohol aumentan también el riesgo a sentirse solo, genes que incrementan el riesgo a autismo también están relacionados con altas capacidades intelectuales, variantes genéticas implicadas en la anorexia también están implicadas en el logro académico.
Estos efectos genéticos compartidos están muy extendidos entre los resultados de los estudios que pretenden dilucidar la genética del comportamiento, lo que indica una pléyade de interacciones subyacentes a muchas de las conductas estudiadas, un comportamiento humano con una arquitectura genética compleja, en la que es difícil -sino imposible- seleccionar un rasgo sin influir en los demás. Por ejemplo, para el logro educativo, el 43% de los efectos genéticos se deben a la inteligencia, pero el 57% restante no tiene nada que ver con esta y sí con la esquizofrenia o el trastorno bipolar.
¿Qué significa esto? que en lo referente al comportamiento no existe el determinismo genético, lo que tiene implicaciones, por ejemplo, en la imposibilidad de selección embrionaria por rasgos intelectuales -que es algo con lo que muchos fantasean-, o en otros temas que también a muchos les gusta -y les vendría genial- relacionar con la genética: el éxito económico, el nivel de ingresos, en definitiva, la pertenencia a una determinada clase social. A muchos les encantaría que la genética viniese a justificar su clasismo, narcisismo y elitismo. Que existiese una genética que los predestinase a ser "superiores" -al menos económicamente, éticamente ya sería otra cosa- al resto de la humanidad, que justificase su posición social, que les dijese que la desigualdad y la pobreza es algo que no se puede corregir, que es así, porque está escrito en los genes.
Nada más lejos de la realidad.
Estos resultados genéticos lo que están demostrando realmente es la injusticia inherente a la forma en como organizamos nuestras sociedades. Es decir, que da igual la genética favorable -en términos de inteligencia por ejemplo- que tengas, si naces en una zona pobre, morirás pobre.
¿Por qué es esto? Porque esta genética poligénica no es determinista, y permite una influencia importante del ambiente. Si tu entorno es estimulante, socialmente bien situado y te proporciona una vida segura y estable, tendrás muchas más posibilidades de éxito académico, profesional y social, y por lo tanto, más posibilidades de ingresos altos. Todo esto independientemente de tu genética favorable. Si encima tienes esta genética favorable, el efecto se magnifica. Si solo estudias los genes, parece que son estos los que determinan tu clase social, pero no es así, si estas variantes genéticas se encuentran en una persona de un entorno desfavorable, su efecto es muchísimo menor.
El mitificado ascensor social no depende de la genética, sino del ambiente. Y el ambiente sí es algo que podemos modificar, el caso es querer hacerlo. ¿Lo querrán hacer los grupos sociales que están en la posición privilegiada?...

Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, biólogo, doctor en medicina molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX)

Trabajé investigando la genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC). También un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid. (Perfil científico)

Divulgo ciencia en @radioclasica @rne @RadioGalega y @radiocarbasSER

He publicado dos libros: Prevenir el narcisismo y Lo que dice la ciencia sobre educación y crianza son mis libros de divulgación.

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Sobre este blog

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