Marte y Venus

 

Por defecto, nuestro cerebro es femenino. En mamíferos, el desarrollo de un cerebro masculino se produce gracias al efecto de las hormonas gonadales masculinas durante una fase crítica de la gestación.

A este respecto, un grupo de científicos de la Universidad de Maryland ha descubierto que las hormonas masculinas lo que hacen es activar unos genes que por defecto se encuentran silenciados, y que esto provoca el desarrollo de un cerebro masculino. 

Este grupo halló que la diferencia —entre machos y hembras— se encuentra en el grado de metilación de genes específicos en el área preóptica (POA). Estudiando el cerebro de ratones de laboratorio, encontraron que el principal efecto de las hormonas masculinas era el de reducir la actividad del enzima ADN metiltransferasa. Esta metiltranferasa se encarga de añadir grupos metilo a los genes, lo que impide su expresión. Al bajar su actividad por acción de las hormonas masculinas, se impide esta metilación, con lo que estos genes acaban expresándose. La activación de estos genes provoca una "masculinización" —entendido este término desde el punto de vista del grado de metilación y expresión de determinados genes— de la POA y la manifestación de comportamiento de cópula en el adulto.

Para corroborar estas observaciones se propusieron reducir la actividad de esta enzima en ratones hembra, e investigar si esto producía una masculinización de su cerebro y su comportamiento. Así, en ratas hembras, inhibieron farmacológicamente poco después del nacimiento el enzima metiltransferasa, y observaron que efectivamente se producía también la masculinización de la POA y comportamiento de cópula en edad adulta, incluso aunque esta inhibición de la actividad enzimática se produjese fuera del periodo crítico.

El grupo también comprobó que creando ratones knockouts —ratones a los que les deleccionan un gen específico— para este enzima, observaban los mismos resultados: hembras con cerebro masculinizado en la POA y comportamiento sexual masculino en el adulto. Con lo que quedaba demostrado fehacientemente el papel de este proceso de metilación en la diferenciación sexual del cerebro.

Tomados en su conjunto, estos resultados demuestran por primera vez que la feminización del cerebro es un proceso epigenético activo, continuo, y que necesita ser mantenido en el tiempo. Además, se pone de manifiesto que esta feminización del cerebro puede ser revertida mediante la supresión de la actividad metiltransferasa —mediada o no por hormonas sexuales masculinas— incluso fuera del periodo crítico prenatal.

Referencias
B.M. Nugent al., "Brain feminization requires active repression of masculinization via DNA methylation"Nature Neuroscience, doi:10.1038/nn.3988, 2015.

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Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, Biólogo, Doctor en Medicina Molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX).

Investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

Colaboro divulgando ciencia con Ángel Carracedo en @RadioGalega y @radiocarbasSER

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