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Se supuso que la atracción que producen las caras de los bebés podría ser una manera natural de garantizar el cuidado, es decir, que una cara de bebé nos resulte “bonita” es una manera que ha fijado en nosotros la naturaleza para que les prestemos atención y así, garantizar su supervivencia. Ahora, un equipo dirigido por Morten Kringelbach y Christine Parsons ha demostrado que los hombres tienen la misma atracción por las caras de los bebés que las mujeres. Kringelbach es el mismo investigador que hace unos años, mostró que el observar caras de bebés, pero no el o observar caras de adultos, está asociado con un patrón específico de actividad cerebral en la corteza orbitofrontal.

Para este estudio 31 hombres y 37 mujeres (20 años de edad media), todos ellos con experiencia limitada con bebés, observaron fotografías de rostros de 70 niños (de 3 a 12 meses) durante cinco segundos cada una, y calificaron su atractivo. Los resultados se ajustaron a estereotipos culturales acerca de las diferencias de género, y los resultados mostraron que tanto los hombres como las mujeres calificaron como más atractivos los rostros bebé que más se ajustaban al patrón de belleza ideal: una gran frente redondeada, ojos grandes, nariz corta y estrecha y un mentón pequeño.

En otra parte del experimento, realizado tanto antes como después de haber valorado el atractivo, los participantes tenían que presionar un botón varias veces para controlar la duración que cada cara de bebé se mantenía en la pantalla. Esto se tomó como una medida de la motivación de los participantes para ver las caras, es decir, una medida de "lo que les gustaba" determinada cara. Otra vez los hombres puntuaron lo mismo que a las mujeres. Además, tanto hombres como mujeres mantuvieron más tiempo en pantalla las caras que más se ajustaba al ideal de belleza para bebés.

Los investigadores indicaron que sus hallazgos revelan que tanto hombres como mujeres valoran de manera positiva lo que coloquialmente se describe como un niño “bonito”, y además, que tienden a velar por ese bebé más tiempo que por un niño con características menos “bonitas”. Además también señalaron que sus hallazgos están en consonancia con estudios anteriores que muestran que los niños “más bonitos” son calificados como más amables, alegres y simpáticos, y se valoraron como más" adoptables ".

 

Referencias

Parsons, C., Young, K., Kumari, N., Stein, A., and Kringelbach, M. (2011). The Motivational Salience of Infant Faces Is Similar for Men and Women. PLoS ONE, 6 (5) DOI: 10.1371/journal.pone.0020632

 

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Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, Biólogo, Doctor en Medicina Molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX).

Investigador en genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC).

Trabajé un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid.

Colaboro divulgando ciencia con Ángel Carracedo en @RadioGalega y @radiocarbasSER

 "Prevenir el narcisismo" y "Lo que dice la Ciencia sobre educación y crianza" son mis libros de divulgación.

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