Lo primero que debemos decir es que el envejecimiento es un fenómeno biológico universal y normal. En esencia, es un término utilizado para describir un conjunto de deterioros en el funcionamiento del organismo que están correlacionados con el avance de la edad cronológica, y que ocurren después de la madurez sexual. Los cambios funcionales ocurren a nivel molecular y celular, lo que lleva a una disminución de la homeostasis fisiológica a nivel del organismo, así como la disminución de la capacidad para realizar tareas físicas y cognitivas diarias y al aumento de la susceptibilidad a muchas enfermedades comunes y de la mortalidad.
Pero básicamente, y desde un punto de vista molecular, el envejecimiento humano es el resultado de un balance entre daños y procesos de reparación, influidos tanto por factores ambientales como por factores genéticos. Nuestras células se dividen, y en cada división cometen errores. Los factores ambientales externos, también provocan daños en el ADN. Esos errores y daños son reparados, pero el mecanismo de reparación también falla, a veces.

Cuántas más divisiones y más factores ambientales dañinos, más errores, y entonces más probabilidad de fallos en la reparación. Cuantos más fallos se acumulen, peor irán funcionando las células, y así progresivamente. Si, además, uno de los errores cae una zona importante, de un gen importante, pues podremos tener una enfermedad grave, que acelerará el declive.

Aunque el deterioro funcional progresivo es una característica universal del envejecimiento, existen diferencias muy grandes entre unos individuos y otros. Y aquí, además de factores ambientales importantes como el tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, la exposición solar y la obesidad, entre otros, también desempeñan un papel muy importante los factores genéticos y el sexo (las mujeres suelen vivir más y envejecer mejor). La longevidad tiene una heredabilidad estimada de aproximadamente el 10%. Las variantes genéticas que están relacionadas con un envejecimiento peor y más rápido también están relacionadas con enfermedades crónicas, como la artrosis, el alzhéimer, la obesidad o la diabetes.

¿Dónde se aprecia antes el envejecimiento?

La apreciación del proceso de envejecimiento es subjetiva. Si eres un deportista de élite, notarás antes el declive de capacidades físicas, porque debes tener un rendimiento altísimo. Así pues, perder una milésima de segundo ya es una diferencia notable. Sin embargo, la gente de a pie, puede tardar un poco más en apreciarlo. Aunque si nos fijamos mucho, ya desde una temprana edad (20-30 años), se van apareciendo cambios en diferentes aspectos, tanto intelectuales como físicos.

El envejecimiento a nivel molecular ocurriría de una manera uniforme y generalizada, pero es de suponer que aquellas células que más se dividen acumularán más fallos. Evidentemente, la parte de nuestro cuerpo que está más expuestas a agentes agresivos externos será también la que más daños sufra en su ADN celular; aunque también sea la que tenga más mecanismos de protección. Este es el caso de la piel (a no ser que seamos unos fumadores o bebedores empedernidos, porque ahí los agentes externos tóxicos entrarían dentro de nuestro organismo, por lo que los pulmones o el sistema digestivo sufrirían más agresiones). La piel se enfrenta al sol, que es un factor muy dañino para las células, y por eso es donde primero notamos los signos del envejecimiento. Como apunte, las cremas solares son la mejor crema antiedad, ya que de hecho, constituyen el ingrediente principal de la mayoría de estos cosméticos contra el envejecimiento.

Sin agresión ambiental, el proceso de envejecimiento dependería de la tasa de reproducción celular. Aquellos órganos cuyas células se dividieran más, podríamos decir que "envejecerían antes". 

¿Se puede frenar el envejecimiento?

El envejecimiento se puede ralentizar o hacerlo lo más "saludable" posible, pero no detenerlo por completo. Esa es una ilusión narcisista y egocéntrica, y desde el punto de vista biológico no tiene ningún sentido. Tampoco desde el punto de vista psicológico, pues la eternidad no es saludable psicológicamente hablando.

Lo que tiene un efecto real en ralentizar el envejecimiento es evitar la obesidad y los agentes tóxicos como el tabaco, el alcohol y el sol, así como aumentar los agentes beneficiosos: el deporte (caminar o subir siempre las escaleras ya vale, no hace falta ser un maratoniano), la higiene del sueño (dormir bien), la actividad intelectual, la hidratación y una alimentación saludable rica en frutas y verduras y baja en grasas y azúcares. Ello ralentiza el envejecimiento de una manera real, fisiológica y biológica. Si lo que deseas es "aparentar" que eres joven, puedes operarte, teñirte el pelo, someterte a implantes capilares, echarte cremas, etcétera, pero eso será solo superficial. Si no sigues hábitos con un efecto real, tus células y órganos seguirán igual de viejos, y tu salud también, por muchos implantes o bótox.

De poco vale aumentar la esperanza de vida si no aumentamos la calidad de esa vida.

Lo ideal es aumentar la esperanza de vida pero añadiendo calidad a los años de vida. Si cumples 100 años, pero pasas los últimos 20 postrado en una cama sin enterarte de nada, no merece la pena. En cambio, si el objetivo es aumentar la calidad de los años de vida, como dijimos antes, ralentizar el envejecimiento o que este proceso sea lo menos dañino posible sí resulta de interés. Y eso se consigue con prevención y hábitos saludables, y por supuesto, con medicina e investigación

Referencias

  • Melzer, D., Pilling, L. C., & Ferrucci, L. (2020). The genetics of human ageing. Nature Reviews Genetics, 21(2), 88-101.
Julio Rodríguez
Julio Rodríguez

Científico, biólogo, doctor en medicina molecular, psicólogo, escritor y divulgador. Diagnóstico genético en Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica (FPGMX)

Trabajé investigando la genética de trastornos psiquiátricos en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria (FIDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC). También un tiempo en la Universidad de Oxford y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid. (Perfil científico)

Divulgo ciencia en @radioclasica @rne @RadioGalega y @radiocarbasSER

He publicado dos libros: Prevenir el narcisismo y Lo que dice la ciencia sobre educación y crianza son mis libros de divulgación.

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