Una dieta rica en grasas en los padres puede provocar diabetes en los hijos

17/04/2011 6 comentarios
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Hasta ahora, era de sobra conocido que existen diversos factores de los padres que podían influir directamente en su descendencia en el momento del nacimiento. Uno es la genética, los caracteres heredables como el color de los ojos, el color del pelo, el color de la piel, la talla, algunas enfermedades, determinados factores del comportamiento… y otro es el ambiente de gestación, una madre fumadora, bebedora asidua de alcohol, que sufra un periodo de estrés, que ingiera una dieta rica en grasas o muy pobre en ellas, se ha demostrado fehacientemente que puede traer consecuencias metabólicas o de otra índole en el niño recién nacido.

 

Pero recientemente, un equipo multidisciplinar australiano liderado por las profesoras Julie A. Owens y Margaret J. Morris, han descubierto que también la dieta que siga el padre puede afectar a su futura descendencia. En concreto se descubrió que ratones macho sometidos a dieta rica en grasas producían una descendencia en la que las hembras sufrían de diabetes. Al cruzar estos ratones con hembras que siguieron una dieta normal, la descendencia, aunque en el momento del nacimiento mostró un peso e índice de grasa corporal normal, desarrolló diabetes en edad adulta a pesar de someterse a una dieta equilibrada. El análisis celular y molecular de la descendencia reveló un patrón anormal de expresión genética en las células del páncreas (órgano afectado en la diabetes) [1]. Este descubrimiento tiene una gran relevancia, porque la dieta paterna es un factor ambiental que en principio no tendría porqué heredarse, pero que de alguna manera, lo hace. Y esta manera es la epigenética.

 

La epigenética son modificaciones (metilaciones, acetilaciones o fosforilaciones) que se producen sobre la molécula de ADN y las histonas, y que influyen en la expresión de los genes, es decir, que modifican la información que existe en los genes. Por decir lo de manera sencilla, es como si alguien que tienen los ojos marrones, se pusiese unas lentillas azules: los ojos de la persona siguen siendo marrones, pero la información que nos llega a nosotros es que son azules. La epigenética no es algo nuevo, de hecho es lo que permite que las células de la piel sean distintas de las células del cerebro, es decir, es lo que permite que aunque todas las células tengan la misma información genética (ojos marrones), cada una exprese (o silencie) unos genes específicos (lentillas verdes, azules, negras, rojas, amarillas,..), y así, aunque partiendo de la misma información inicial, el corazón sea distinto del hueso, y el hígado de las uñas.

 

Además, nuestras células sufren cambios epigenéticos durante toda su vida, de hecho, gemelos idénticos (con el mismo ADN (en nuestro ejemplo, con los mismos ojos marrones)), acumulan diferentes patrones epigenéticos a lo largo de su vida (uno puede tener lentillas verdes y otro azules) dependiendo de los factores ambientales a los que se vean sometidos: uno puede fumar y el otro no, tomar más el sol, hacer más deporte, comer diferente,… Y eso se puede traducir en diferencias observables, como distintas alturas, comportamientos, color de pelo, riesgos de padecer enfermedades,… como ha demostrado un grupo de investigación español liderado por Manuel Esteller [2].

 

Entonces, ¿qué es lo novedoso?, pues que, hasta ahora, se pensaba que esos cambios no eran heredables. Normalmente, la información epigenética que puedan poseer las células sexuales (óvulo y espermatozoide) se borra cuando se fusionan para formar el zigoto que desarrollará un nuevo ser (las lentillas de colores son eliminadas). Esto tiene lógica, pues a partir del zigoto se tendrán que desarrollar todos los tipos celulares del nuevo individuo (huesos, piel, ojos, cerebro, corazón, riñón, estómago,…), por lo tanto no puede existir ninguna traba, todo tiene que reprogramarse de nuevo (nuevas lentillas deben ser compradas). Sin embargo, este estudio demuestra que algún tipo de información del ambiente paterno sí se transmite a la siguiente generación. Ya se había visto este mecanismo en hembras, pero esta es la primera vez que se demuestra este efecto de transmisión de información adquirida durante la experiencia vital (no genética, no grabada en los genes) a través de los padres (machos). Después de un elaborado trabajo experimental, los autores concluyen que la dieta de los padres modifica el patrón epigenético de sus espermatozoides, y que estos cambios son transmitidos a su descendencia, lo que finalmente provoca el desarrollo de enfermedades en sus hijos.

 

Nada en la naturaleza ocurre por casualidad, y todo tiene un significado evolutivo, es decir, todo “está pensado” para el bienestar y la supervivencia de la descendencia. Este mecanismo de herencia de caracteres adquiridos, es una maravillosa manera que tiene la naturaleza de “informar” a la nueva generación del ambiente que se van a encontrar en el momento de nacer. Ya no se trata sólo de tener unos buenos genes, sino también de cuidarlos. Si nosotros seguimos unas costumbres perjudiciales, como el fumar, beber en exceso, abusar de las grasas saturadas, el sedentarismo, el estrés,… esto puede traer consecuencias negativas para nuestra descendencia a pesar de que tengamos unos genes “sanísims”, pero por el contrario, si seguimos un estilo de vida saludable en todos aspectos posibles y durante todo nuestro discurrir vital, llevaremos esa información grabada en nuestras células sexuales y la pasaremos a la siguiente generación, teniendo una mayor probabilidad de que nuestra descendencia tenga predisposición a ser sana y saludable.

Referencias
 

[1] Ng SF, Lin RC, Laybutt DR, Barres R, Owens JA, & Morris MJ (2010). Chronic high-fat diet in fathers programs β-cell dysfunction in female rat offspring. Nature, 467 (7318), 963-6 PMID: 20962845.

[2] Fraga MF, Ballestar E, Paz MF, Ropero S, Setien F, Ballestar ML, Heine-Suñer D, Cigudosa JC, Urioste M, Benitez J, Boix-Chornet M, Sanchez-Aguilera A, Ling C, Carlsson E, Poulsen P, Vaag A, Stephan Z, Spector TD, Wu YZ, Plass C, Esteller M. Epigenetic differences arise during the lifetime of monozygotic twins.Proc Natl Acad Sci U S A. 2005 Jul 26;102(30):10604-9. Epub 2005 Jul 1