El virus Zika se aisló por primera vez en 1947 en los bosques de Zika en Uganda, de un mono Rhesus durante un estudio sobre la transmisión de la fiebre amarilla selvática. En 1968 se logró aislar el virus por primera vez a partir de muestras humanas en Nigeria. Hasta el año 2007 pasó bastante desapercibido y solo se describieron unos 14 casos humanos. En ese año tuvo lugar el primer brote importante de fiebre por virus Zika en islas del océano Pacífico. En pocas semanas hasta el 75 % de la población se vio afectada.

La infección por virus Zika se caracteriza por fiebre, dolor en las articulaciones, cansancio, inflamación de los ojos, sensibilidad a la luz, erupciones cutáneas y vómitos en algunos casos... En unos pocos días los síntomas desaparecen por sí solos y no deja secuelas. Un 25 % de los infectados no presentan ni siquiera síntomas. En principio, la enfermedad no es mortal. No hay tratamiento ni vacunas.

En 2013 se detectaron casos en Tahití y en la Polinesia francesa y llegó a afectar al 11 % de la población. En 2015 llegó a Brasil (quizá favorecido por el mundial de fútbol de 2014) y de ahí se está extendiendo muy rápidamente por Latinoamérica. Ya han confirmado casos, además de en Brasil, en Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Surinam (la antigua Guayana Holandesa) y Venezuela.

Mapa Zika y microcefalia

El virus Zika es un flavivirus (clase IV de Baltimore, con genoma tipo ARN monohebra sentido positivo) como el dengue, fiebre amarilla, la encefalitis japonesa o el virus del Nilo Occidental.

El Zika es un arbovirus (arthropod borne virus): se transmite por mosquitos del tipo Aedes albopictus (el famoso mosquito tigre) y Aedes aegypti, como el dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya. Se han descrito casos de transmisión vía sexual, lo cual es bastante intrigante: que un virus se transmita de estas dos formas.

También es sorprendente que este virus que se describió por primera vez en 1947 haya pasado desapercibido y no haya causado grandes problemas en humanos hasta ahora. Las razones pueden ser varias. Quizá como los síntomas son similares al dengue y al chikungunya, virus con los que circula de manera conjunta, los casos de infección por virus Zirka se han podido confundir con estas otras enfermedades. También es posible que el virus (que contiene genoma tipo ARN) haya evolucionado muy rápido en estos años y se haya adaptado para transmitirse más fácilmente por mosquitos o, alternativamente, se haya adaptado mejor al ser humano.

Zika, Dengue y Chikungunya

En octubre de 2015 las autoridades sanitarias de Brasil anunciaron un aumento significativos de casos de microcefalia en recién nacidos (niños que nacen con un tamaño de la cabeza reducido). Los datos del 20 de noviembre de 2015 confirman 1248 casos de microcefalia y 7 muertes, lo que supone ya 20 veces más que en años anteriores. En estos últimos meses se ha detectado el genoma del virus Zika en mujeres que han dado a luz bebés con microcefalia y en uno de los niños, por lo que se sugiere que la infección por este virus durante el embarazo puede estar relacionada con casos de microcefalia y otros trastornos neurológicos. Por estas razones, la Organización Mundial de la Salud ha recomendado una vigilancia y seguimiento extremo de los posibles casos en embarazadas y recién nacidos. En cualquier caso, el control de los mosquitos y evitar sus picaduras es esencial para evitar este tipo de infecciones.

Más información sobre el virus Zika:

- OMS

- CDC

- ViralZone

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Ignacio López-Goñi
Ignacio López-Goñi

Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. Su investigación se centra en la brucelosis, una enfermedad infecciosa que afecta tanto a los animales como al ser humano. Ha trabajado en la caracterización genética de factores de virulencia, el desarrollo de nuevas vacunas y de nuevos métodos moleculares para la detección de bacterias patógenas.

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