En yacimientos de la actual Siria se han encontrado restos de las primeras plantas que fueron cultivadas y domesticadas por el ser humano hace unos 12.000 años. Un nuevo estudio ha analizado granos carbonizados de cereales de diferentes antigüedades mediante una técnica que permite conocer cuál era la disponibilidad de agua y nutrientes de las plantas en el momento de su crecimiento. Esta técnica consiste en analizar la composición de los isótopos estables de los átomos de carbono y nitrógeno de los restos encontrados, y se basa en el hecho de que las plantas incorporan a sus tejidos unos isótopos con mayor abundancia respecto a otros dependiendo de las condiciones ambientales.

Localización de los yacimientos arqueológicos donde se cogieron muestras de cereales.

Los investigadores han concluido que los primeros cereales fueron cultivados en suelos mucho más fértiles que los que encontramos ahora en Siria, seguramente terrenos aluviales ricos en nutrientes de las cuencas del Tigris y del Éufrates. Pero la fertilidad de los suelos cultivados fue empeorando de forma continua hasta hace unos 6.000 años. Las causas para este empobrecimiento de los suelos podrían estar relacionadas con una sobreexplotación de los recursos agrícolas: monocultivos, agricultura intensiva, erosión, falta de barbecho o de rotaciones... Además, el crecimiento de la población habría llevado a extender los cultivos a zonas menos aptas para la agricultura y con peores suelos.

En este estudio también se ha comparado la disponibilidad de agua de los cereales con la de árboles de los bosques de la región, mediante el análisis isotópico de restos de carbón de diversas antigüedades. Los resultados señalan que ambas plantas tuvieron el mismo régimen de disponibilidad de agua, seguramente determinado por las lluvias. Esto quiere decir que los campos de cereales no eran irrigados en los comienzos de la agricultura. Sin embargo, los primeros cereales crecieron en un clima más húmedo que los cultivados actualmente en Siria y la aridez ha ido aumentando a lo largo de los milenios.

Con el tiempo se fueron implementando técnicas agrícolas como la irrigación, el abonado y la mejora de las plantas cultivadas, que permitieron contrarrestar la pérdida de productividad debida a la degradación de los suelos durante un tiempo. Sin embargo, la sobreexplotación de los recursos y el cambio en el clima de la región llevaron a la salinización de los suelos agrícolas, y esta fue una de las causas del declive de la civilización Mesopotámica.

Referencia: Agronomic conditions and crop evolutionin ancient Near East agriculture. Nature, 2014.

Marta Renato
Marta Renato

Doctora en Biología Vegetal y máster en Comunicación Científica y en Agrobiología Ambiental. Actualmente, trabajo en temas relacionados con la divulgación y la gestión de la ciencia.

Sobre este blog

Las plantas nos proporcionan los alimentos que comemos, el oxígeno que respiramos, medicinas que nos curan, fibras para vestirnos... La investigación en biología vegetal suele recibir poca atención. Sin embargo, gracias a los avances en esta disciplina podemos vivir y alimentarnos en un planeta cada vez más poblado y cambiante.

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