Actualmente, el cultivo de plantas en una estación espacial para producir alimentos no es rentable, por el sitio que ocupan dentro de la nave y por la cantidad de agua que necesitan para crecer. Es mucho más sencillo transportar alimentos desecados y envasados. Sin embargo, la investigación espacial con plantas sigue adelante y tiene principalmente dos objetivos:

-Un objetivo a corto plazo, que consiste en conocer la respuesta de las plantas a la falta de gravedad.

-Un objetivo a largo plazo, relacionado con la creación de dispositivos-huerto para futuros viajes y estaciones espaciales.

Efectos de la ingravidez en las plantas

Igual que los humanos pierden masa ósea y muscular cuando viven un tiempo en el espacio, las plantas que crecen en ingravidez son más débiles, más alargadas y con tallos más finos. Producen una menor cantidad de elementos rígidos de apoyo, como la lignina, porque no la necesitan. Los científicos intentan averiguar cuál es la base genética de este crecimiento y qué consecuencias podría tener.

El pasado mes de noviembre, un equipo de la Universidad de Wisconsin recibió de la Estación Espacial un cargamento con 10.000 pequeñas plantas que habían crecido en el espacio. Estas plantas son de la especie Arabidopsis thaliana, la planta modelo para el estudio genético. Germinaron en la Estación Espacial en el interior de unas placas de Petri con un medio de cultivo gelatinoso. En los laboratorios de la Universidad, las plantas se utilizarán para extraer su RNA, estudiar la expresión de 30.000 genes y compararlos con plantas que han crecido en condiciones normales. Es decir, se pretende averiguar qué genes se comportan de forma diferente en el espacio y en la Tierra.

Plantas de Arabidopsis thaliana germinadas en una placa de Petri.

Uno de los posibles efectos de la ingravidez que más interesa a los investigadores es la respuesta a las plagas y a los hongos parásitos. Es conocido que las plantas que crecen con estreses mecánicos, es decir, agitadas constantemente por el viento, la lluvia, etc., son más robustas y mucho más resistentes a las plagas que las plantas que crecen sin estrés, como las protegidas en invernaderos. Las plantas que crecen en el espacio son aún menos robustas por la ausencia de gravedad, y por lo tanto serían muy sensibles a cualquier plaga o enfermedad.

Creación de huertos espaciales

Se podría pensar que la principal ventaja de tener un huerto en el espacio es alimentar a los astronautas, pero no es así. Más que ventajas nutricionales, se espera que los huertos tengan ventajas psicológicas durante las largas estancias en el espacio. El cultivo de hortalizas serviría como pasatiempo creativo para los astronautas y además les permitiría probar alimentos frescos de vez en cuando.

El sistema Veggie es el primer módulo instalado en la estación espacial que tiene estos objetivos. En la primera prueba que se llevó a cabo, los astronautas plantaron lechugas de la variedad romana roja. Veggie está diseñado para optimizar el espacio y que el tamaño de las cámaras de cultivo se vaya ampliando a medida que las plantas crecen. Las semillas vienen sembradas en unas almohadillas estériles (para evitar hongos y bacterias que puedan infectar las plantas) y son iluminadas con ledes rojos y azules. Veggie tiene un sistema de riego y fertilización automático, pero no se regula ni la temperatura ni el CO2 del aire, ya que se equilibran con el aire de la cabina del módulo espacial.

Sistema de cultivo Veggie en la Estación Espacial

 

El astronauta Steve Wanson junto al dispositivo Veggie.

En este primer experimento las lechugas se dejaron crecer durante 28 días, y se les realizaron pruebas microbiológicas y fotografías cada día. Al final del cultivo, las lechugas se cosecharon y se congelaron para analizarlas en la Tierra. Con este experimento se intenta demostrar que el sistema de cultivo funciona y que las lechugas que crecen son seguras para el consumo humano. Veggie seguirá instalada permanentemente en la Estación Espacial para futuros experimentos.

 Lechuga de la variedad romana roja que crece en una almohadilla de Veggie.

Referencias:

http://www.news.wisc.edu/23272
http://www.nasa.gov/content/veggie-plant-growth-system-activated-on-international-space-station/#.VCRnXfl_u-Z
Marta Renato
Marta Renato

Doctora en Biología Vegetal y máster en Comunicación Científica y en Agrobiología Ambiental. Actualmente, trabajo en temas relacionados con la divulgación y la gestión de la ciencia.

Sobre este blog

Las plantas nos proporcionan los alimentos que comemos, el oxígeno que respiramos, medicinas que nos curan, fibras para vestirnos... La investigación en biología vegetal suele recibir poca atención. Sin embargo, gracias a los avances en esta disciplina podemos vivir y alimentarnos en un planeta cada vez más poblado y cambiante.

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