En los tiempos que corren nunca antes estas tres palabras ―Coronavirus, primates y extinción― habían tenido tanto sentido juntas. Este año será recordado para la posteridad como el año en el que un microscópico virus ―el SARS-CoV-2― puso en jaque a nuestra especie. Pero ¿somos los únicos en peligro? Aunque los estudios científicos existentes sobre cómo este virus afecta a otros primates son escasos, los científicos recomiendan tomar todas las medidas posibles para evitar que nuestros primos hermanos puedan infectarse. Esta situación podría significar la extinción definitiva de algunas de las especies de primates más amenazadas y emblemáticas del planeta.

Estábamos convencidos y convencidas que algún día un virus acabaría con nosotros. Hollywood se dio cuenta del «filón» del tema y nos lo recordó gracias a películas clásicas relacionadas con epidemias y contagios masivos como: «Estallido» (1995), «Contagio» (2011), o la postapocalíptica «Guerra Mundial Z» (2013), entre otras. También en entornos tan lejanos para nosotros como Corea del Sur, «Virus» (2013) y «Tren a Busán» (2016) nos acercaron a escenarios de lucha por la supervivencia en un planeta apoderado por el caos por culpa de letales virus. «12 monos» (1995) ―dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por Bruce Willis― describe un mundo arrasado tras una epidemia provocada por un virus. Hoy, en 2020, hemos pasado de la ficción a la realidad, de estrellas de cine a héroes cotidianos, de alfombras rojas y de los Óscar, al sonido de sirenas de ambulancias y a la entrega diaria de nuestros sanitarios y trabajadores de supermercados, entre muchos otros profesionales.

Nuestro virus tiene nombre ―SARS-CoV-2― y su enfermedad, la COVID-19 ―de su acrónimo en inglés coronavirus disease 2019― está causando miles de víctimas en todo el mundo. No es una enfermedad planetaria, sí globalizada. Se está poniendo en juego nuestra capacidad de reacción como sociedad, como civilización y como especie, nuestro modo de vida y nuestros errores del pasado. No hay duda que los responsables hemos sido nosotros. En nuestras manos también está la oportunidad de provocar un cambio y un impacto de respuesta real que mejore nuestra calidad de vida y que proteja la biodiversidad.

Pero hay otras víctimas más allá de los humanos. Se trata de nuestra familia, la de los «primates no humanos», uno de los grupos biológicos más amenazados del planeta. De las más de 500 especies descritas en la actualidad, aproximadamente el 60 % se encuentran amenazadas1. En el caso de los grandes simios el «drama» es mayúsculo. La totalidad de las siete especies de grandes simios descritas en la actualidad ―chimpancés, bonobos, gorilas orientales, gorilas occidentales y orangutanes de Borneo, Sumatra y Tapanuli― se encuentran en peligro de extinción. En algunos taxones como el gorila del río Cross, apenas sobreviven menos de 300 individuos en estado silvestre entre Nigeria y Camerún. De los carismáticos gorilas de montaña, tan solo un millar se mantienen libres entre las montañas de Virunga y los bosques de Bwindi. Si alguno de estos individuos se infectara, la posibilidad de que se extinguieran sería más real que nunca.

Tamarino león (<em>Leontopithecus rosalia</em>). Crédito: Ryan Summers  (Creative Commons License)

¿Qué sentido tiene proteger a los primates del coronavirus?

No hay dudas que este nuevo virus está causando una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes. Pero ¿hasta qué punto tiene sentido proteger a los primates cuando la cifra de personas fallecidas no para de crecer en todo el mundo? ¿Son los animales más importantes que los humanos cuando nuestro sistema sanitario se encuentra al borde del colapso? Sin lugar a dudas ellos también forman parte de este mundo, de nuestra familia evolutiva y se merecen un trato justo y una protección adecuada. Velar por nuestra salud no es incompatible con proteger la salud de otros animales no humanos. Esta crisis nos está recordando la estrecha relación entre salud y conservación del medio ambiente. Tengamos presente este concepto: One Health. Esta iniciativa trabaja por unir la salud de los animales y de las personas2,3. Es una estrategia donde médicos, veterinarios y otros profesionales de la salud unen sus esfuerzos por mejorar y proteger la salud de las personas, los animales y el medio ambiente. Todos estamos conectados en un único mundo, en una única salud.

¿Qué sabemos de las enfermedades transmitidas de humanos a primates?

Las evidencias existentes sobre enfermedades antropozoonóticas son numerosas. En la actualidad sabemos que compartimos una susceptibilidad común a muchos patógenos como el virus del ébola4, la gripe A5, la tuberculosis6 o el virus del herpes simple7. Teniendo en cuenta que la mayoría de primates viven en grupos y comunidades, estas enfermedades pueden propagarse rápidamente y ser mortales en algunas poblaciones de primates tanto en libertad como en cautiverio8.

Los precedentes son numerosos. En enfermedades como el ébola o la fiebre amarilla, el «salto» entre especies ha causado miles de víctimas en ambos lados. Entre noviembre de 2007 y octubre de 2008 dos brotes de fiebre amarilla afectaron gravemente a las poblaciones de dos especies de monos aulladores en el departamento de Misiones, en el noreste de Argentina9. En el año 2006 ―en un artículo publicado en la revista científica Science― la primatóloga Magdalena Bermejo y su equipo estimaban que entre el año 2002 y 2003 unos 5000 gorilas fallecieron en África a causa de la «cepa Zaire del virus del ébola»10. En 2008, un equipo de investigación liderado por Sophie Köndgen11 ―del Instituto Robert-Koch y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva― evaluó los riesgos de transmisión de enfermedades entre humanos y simios habituados al turismo y la investigación. Los resultados fueron claros: existían evidencias de transmisión de virus de humanos a simios salvajes. Los datos proporcionados por las necropsias de chimpancés habituados a humanos en Costa de Marfil confirmaron que fallecieron a causa de enfermedades respiratorias de cepas virales estrechamente relacionadas con las humanas. La transmisión de enfermedades de humanos a primates también ha sido reportada para macacos tibetanos12 o macacos de Berbería13 en contacto estrecho con humanos, fundamentalmente turistas. De hecho, el ecoturismo ―que a priori aporta grandes beneficios para la conservación de algunas especies de primates y para las economías de sus países― podría ser a la vez su principal enemigo. En una reciente investigación publicada este mismo año, el equipo de Annalisa Weber ―del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta― estimó que el 60 % de los turistas que visitaban a los gorilas de montaña del Bosque Impenetrable de Bwindi (Uganda) no respetaban las reglas y normas durante los encuentros con los animales14. En el 40 % de las ocasiones eran los propios gorilas los que se aproximaban a los humanos. El peligro de este tipo de turismo mal gestionado y la irresponsabilidad de aquellos supuestos «amantes de los gorilas» puede suponer un riesgo extremo para estos simios.

Los gorilas (<em>Gorilla gorilla</em>) son unas de las especies de simios más amenazados del planeta . Crédito: Ryan Summers (Creative Commons License)

¿Qué sabemos sobre la COVID-19 en primates?

Sabemos poco. Todavía necesitamos de más tiempo para obtener la respuesta. El riesgo real para los grandes simios, y para otros primates en peligro de extinción a nivel mundial, sigue siendo desconocido. Desde que en diciembre de 2019 se iniciara la pandemia en Wuhan hasta hoy, los científicos no han tenido tiempo suficiente para evaluar su afectación en primates no humanos. Solo trabajamos con hipótesis y suposiciones. Desconocemos cuál es la morbilidad y mortalidad de este virus en los primates. Muchas de las investigaciones que se están desarrollando en la actualidad comienzan justo a publicarse y su mayoría están todavía en una fase preliminar (los denominados pre-print), por lo que los resultados deben de ser tomados con cautela.

Pero no hay duda de que el coronavirus puede representar un riesgo potencial real para nuestros parientes biológicos más cercanos, los primates no humanos. Reconociendo estos riesgos, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ―junto con la sección de los Grandes Simios del Grupo de Especialistas en Primates― emitió hace unas semanas una declaración conjunta sobre las precauciones que deben tomarse a la hora de interactuar con los grandes simios. Las recomendaciones ―que afectan a los científicos que trabajan con los animales en estado silvestre, y a los cuidadores de estos animales en laboratorios, zoológicos y centros de recuperación― no son muy distintas de las que cualquier sanitario debe tener con sus pacientes en un hospital, o de la que cada uno de nosotros de manera preventiva debe seguir desde su propio hogar: distanciamiento social, higiene extrema y otras medidas profilácticas como el uso de mascarillas y guantes. Recientemente, la revista científica Nature publicó una carta firmada por 25 expertos15 donde se instaba a gobiernos y agencias a suprimir las actividades de turismo y la investigación de campo con grandes simios. La introducción de patógenos humanos en estas poblaciones podría provocar pérdidas catastróficas.

Retrato de mono Rhesus (<em>Macaca mulatta</em>) - Crédito: Jean Manuel Fernández (Creative Commons License)

Investigaciones y resultados preliminares

La mayoría de estas incipientes investigaciones están utilizando a los monos Rhesus (Macaca mulatta) y a los macacos cangrejeros (Macaca fascicularis) como modelo biomédico. Por lo que sabemos hasta hoy estos primates infectados experimentalmente con el SARS-CoV-2 desarrollan neumonía y una sintomatología similar a la humana16,17, donde su posibilidad de reinfección posterior es poco probable18. En estudios comparados entre diversas especies de primates, científicos de la Academia China de Ciencias Médicas19 también han documentado que los monos Rhesus son más susceptibles al virus que otras especies de primates como el macaco cangrejero (Macaca fascicularis) o el tití común (Callithrix jacchus).

También de manera preliminar, el equipo de Amanda Melin de la Universidad de Calgary en Canadá, sugiere que todos los primates catarrinos ―simios y monos de África y Asia― serían altamente susceptibles al SARS-CoV-2. Sus suposiciones se basan en la comparación de la encima ACE2 receptora de la célula huésped20. Los científicos han observado que todos los grandes simios ―incluidos los chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes― y todos los monos africanos y asiáticos estudiados, exhiben el mismo conjunto de doce residuos de aminoácidos clave en el ACE2 humano, lo que les haría más vulnerables a infectarse por el virus.

Protegerlos a ellos para protegernos a nosotros

La protección de los grandes simios, del resto de primates y de sus hábitats puede convertirse en nuestro mejor aliado. El pulmón verde del planeta también puede ser nuestra mayor protección ante enfermedades todavía desconocidas que pueden desencadenar pandemias similares a la de la COVID-19. El binomio «o nosotros o ellos» no tiene sentido. Formamos parte del mismo sistema y, como tal, las medidas y decisiones que debemos tomar deben ir más allá, han de ser integrales, no excluyendo a nada ni a nadie. Cada vez son más las evidencias del papel fundamental que desarrollan los primates en la regeneración de los bosques y selvas tropicales. Cada vez deberemos de ser más conscientes de que protegiéndoles a ellos también nos protegeremos a nosotros.

Referencias de interés

  1. Estrada, A. et al. Impending extinction crisis of the world’s primates: Why primates matter. Sci. Adv. 3, (2017).

  2. Zinsstag, J., Schelling, E., Waltner-Toews, D. & Tanner, M. From “one medicine” to “one health” and systemic approaches to health and well-being. Prev. Vet. Med. 101, 148–156 (2011).

  3. Gibbs, E. P. J. The evolution of One Health: a decade of progress and challenges for the future. Vet. Rec. 174, 85–91 (2014).

  4. Formenty, P. et al. Ebola virus outbreak among wild chimpanzees living in a rain forest of Côte d’Ivoire. J. Infect. Dis. 179, S120–S126 (1999).

  5. Karlsson, E. A. et al. Influenza virus infection in nonhuman primates. Emerg. Infect. Dis. 18, 1672–1675 (2012).

  6. Wolf, T. M., Sreevatsan, S., Travis, D., Mugisha, L. & Singer, R. S. The risk of tuberculosis transmission to free-ranging great apes. Am. J. Primatol. 76, 2–13 (2014).

  7. Schrenzel, M. D., Osborn, K. G., Shima, A., Klieforth, R. B. & Maalouf, G. A. Naturally occurring fatal herpes simplex virus 1 infection in a family of white-faced saki monkeys (Pithecia pithecia pithecia). J. Med. Primatol. 32, 7–14 (2003).

  8. Dunay, E., Apakupakul, K., Leard, S., Palmer, J. L. & Deem, S. L. Pathogen transmission from humans to great apes is a growing threat to primate conservation. Ecohealth 15, 148–162 (2018).

  9. Holzmann, I. et al. Impact of yellow fever outbreaks on two howler monkey species (Alouatta guariba clamitans and A. caraya) in Misiones, Argentina. Am. J. Primatol. (2010). doi:10.1002/ajp.20796

  10. Bermejo, M. et al. Ebola outbreak killed 5000 gorillas. Science (80-. ). (2006). doi:10.1126/science.1133105

  11. Köndgen, S. et al. Pandemic human viruses cause decline of endangered great apes. Curr. Biol. 18, 260–264 (2008).

  12. Balasubramaniam, K. N., Sueur, C., Huffman, M. A. & MacIntosh, A. J. J. Primate infectious disease ecology: insights and future directions at the human-macaque interface. in The Behavioral Ecology of the Tibetan Macaque (eds. Li, J.-H., Sun, L. & Kappeler, P. M.) 249–284 (Springer International Publishing, 2020). doi:10.1007/978-3-030-27920-2_13

  13. Carne, C., Semple, S., MacLarnon, A., Majolo, B. & Maréchal, L. Implications of tourist–macaque interactions for disease transmission. Ecohealth 14, 704–717 (2017).

  14. Weber, A., Kalema-Zikusoka, G. & Stevens, N. J. Lack of rule-adherence during mountain gorilla tourism encounters in Bwindi Impenetrable National Park, Uganda. Places gorillas at risk from human disease. Front. Public Heal. (2020). doi:10.3389/fpubh.2020.00001

  15. Gillespie, T. R., Leendertz, F. H. & The Great Ape Health Consortium. COVID-19: protect great apes during human pandemics. Nature 579, 497 (2020).

  16. Shan, C. et al. Infection with Novel Coronavirus (SARS-CoV-2) Causes Pneumonia in the Rhesus Macaques. Nature pre-print, (2020).

  17. Rockx, B. et al. Comparative Pathogenesis Of COVID-19, MERS And SARS In A Non-Human Primate Model. bioRxiv 2020.03.17.995639 (2020). doi:10.1101/2020.03.17.995639

  18. Bao, L. et al. Reinfection could not occur in SARS-CoV-2 infected rhesus macaques. bioRxiv 2020.03.13.990226 (2020). doi:10.1101/2020.03.13.990226

  19. Lu, S. et al. Comparison of SARS-CoV-2 infections among 3 species of non-human primates. bioRxiv 2020.04.08.031807 (2020). doi:10.1101/2020.04.08.031807

  20. Melin, A. D., Janiak, M. C., Marrone, F., Arora, P. S. & Higham, J. P. Comparative ACE2 variation and primate COVID-19 risk. bioRxiv 2020.04.09.034967 (2020). doi:10.1101/2020.04.09.034967

Miquel Llorente
Miquel Llorente

Doctor en Psicología y Profesor Serra Húnter en el Departamento de Psicología de la Universitat de Girona. Director científico del Institut de Recerca i Estudis en Primatologia - IPRIM y de Fundació MONA. Presidente de la Asociación Primatológica Española y Director del Máster en Primatología de la Universidad de Girona. Investigo el comportamiento, la cognición y la calidad de vida en primates no humanos desde un punto de vista evolucionista y comparado.

Sobre este blog

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